BOLSA

Telefónica, historia incomprendida

Cada vez son más los ope­ra­dores ex­trañados por la de­bi­lidad de la co­ti­za­ción de Telefónica en los úl­timos me­ses. Ya no es que se esté va­lo­rando un fre­nazo de la ac­ti­vidad eco­nó­mica glo­bal, algo que su co­ti­za­ción tiene más que des­con­tado, sino que además está de­jando de re­coger el pro­fundo pro­ceso de trans­for­ma­ción puesto en marcha por el grupo tanto para su adap­ta­ción a los nuevos tiempos como para re­ducir su apa­lan­ca­miento.

La fuerte deuda arrastrada en los últimos años estaría dando así una lectura equivocada en los mercados del verdadero potencial de la operadora española. Según algunos analistas, a Telefónica se la está valorando como una operadora tradicional de voz sin tener en cuenta su viraje y transformación hacia una operadora moderna centrada en los datos.

Todas las tecnologías disruptivas como el Internet de las Cosas, la Ciberseguridad, o el 5G y la información generada deberá pasar por las redes de las operadoras donde Telefónica tiene una importante posición de liderazgo. Una actividad con unas posibilidades infinitas que está pasando prácticamente desapercibida en el mercado..

Es cierto, apuntan los analistas, que aún es pronto para conocer cuál será el impacto real de todas estas tecnologías en las cuentas de Telefónica, pero desde luego será mucho más favorable de lo que se está descontando en la actualidad. Tarde o temprano todos estos factores deberán ser recogidos por la acción, máxime cuando la compañía mantiene una línea de crecimiento espectacular con ocho trimestres consecutivos recortando deuda.

Los bolsistas esperan además un proceso de concentración en el sector. Los cambios regulatorios previstos en Europa obligarán a una reducción del número de compañía para mejorar su capacidad y eficiencia, así como su mayor competitividad con los gigantes tecnológicos mundiales. En proceso en el que Telefónica deberá tener un papel protagonista siempre y cuando no alborote su estrategia de menor apalancamiento.

En estas condiciones, apuntan, el precio más ajustado a su valor real debería situarse por encima de los 12 euros por acción, lo cual supone un elevadísimo potencial alcista, cercano al 100%, a medio y largo plazo. Las acciones de Telefónica, sin embargo, se mantienen ancladas ahora mismo en un tedioso proceso lateral fijado entre los 7 y los 8 euros por acción, que apenas ofrece una mínima rentabilidad anual. Algo que no tiene demasiada explicación.

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