Monitor de Innovación

Pese a la dis­ten­sión con EEUU, la com­pañía busca re­ducir su de­pen­dencia de Android en sus dis­po­si­tivos mó­viles

Huawei se blinda con el sistema operativo HongMeng OS

La firma china ase­gura que su pro­ducto su­pe­rará a Android e iOS

Huawei
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"Si vis pa­cem, para be­llum". Si quieres la paz, pre­pá­rate para la gue­rra, reza el afo­rismo la­tino. Las raíces cul­tu­rales de los di­ri­gentes de Huawei están más con Confucio que con Séneca, pero aún así han de­ci­dido aco­gerse al prag­ma­tismo ro­mano con el desa­rrollo de un sis­tema ope­ra­tivo propio que no sólo li­be­rará a la com­pañía de la alta de­pen­dencia de Android en sus te­lé­fonos mó­vi­les, sino que, ase­gu­ran, su­pe­rará a éste en va­rios as­pectos im­por­tan­tes.

En declaraciones a la prensa francesa, el consejero delegado de la firma china, Ren Zhengfei, ha afirmado que el ecosistema virtual que están diseñando, y que responde a las denominaciones provisionales de HongMeng OS o ArkOS, será hasta un 60% más rápido que Android. Respecto a la otra pata de los terminales a nivel global, Apple, el dirigente afirmó que HongMeng no tendrá nada que envidiar en seguridad a iOS, la plataforma operativa en los teléfonos iPhone.

Zhengfei prometió asimismo que el nuevo sistema será compatible con todo tipo de dispositivos. Este punto, el de la compatibilidad, es clave para resistir en las trincheras geopolíticas, pues si Trump endurece sus vetos comerciales el futuro de Huawei dependerá de que las aplicaciones de Android puedan 'correr' en sus terminales. Respecto al resto de ofertas disponibles en el 'hub' virtual, las especulaciones proliferan como setas en la prensa internacional: ya se ha dejado caer el nombre de la tienda virtual, que tendrá el nombre de 'App Gallery' y estará llamada a cumplir las funciones de Google Play en Android y App Store en iOS.

##Un escenario anticipado

Lo cierto es que Zhengfei ya iba tres movimientos por delante cuando el tablero de las relaciones entre EEUU y China se puso patas arriba. En 2012, el directivo convocó una reunión en Shenzhen, la Silicon Valley china, para plantear una estrategia frente al por entonces meteórico ascenso de Android a nivel global, que condenaba a Huawei a depender del software de Google. De aquel cónclave a puerta cerrada nació la determinación de conseguir que la compañía asiática llegara a disponer de un sistema operativo propio que garantizase a la firma una posición de fuerza frente a los vaivenes internacionales.

El tiempo ha dado la razón a la estrategia previsora de Zhengfei: si algo está caracterizando el mandato del actual presidente estadounidense, Donald Trump, es la guerra comercial iniciada con China, que en el sector tecnológico está siendo especialmente virulenta.

El Gobierno del país norteamericano ha establecido duras condiciones fiscales a los productos importados desde el coloso asiático, de las cuales Huawei es una de las empresas más damnificadas. El mandatario norteamericano ha sido especialmente duro con la firma china, acusándola de robo de propiedad intelectual y espionaje, además de incluirla en una 'lista negra' de compañías vetadas para los inversores estadounidenses.

Lo cierto es que recientemente, en una de sus apariciones ante la prensa, Trump se comprometió a relajar las medidas tomadas contra el gigante tecnológico chino, permitiendo reanudar sus ventas en territorio estadounidense siempre y cuando sus productos no representaran amenaza alguna contra la seguridad nacional. El camino hacia la paz y la normalización de las relaciones se ha visto, sin embargo, obstaculizado por las revelaciones del diario británico 'The Telegraph', que ha desvelado que varios trabajadores de Huawei están relacionados con los tentáculos de Inteligencia de Pekín. Otro motivo más para que la firma, a la sazón el segundo mayor vendedor de teléfonos móviles del mundo, utilice sus ingentes medios para cortar todo vínculo de dependencia con los colosos tecnológicos estadounidenses. La cúpula de Huawei espera la paz, pero ya ha cavado las trincheras.

José Sánchez Mendoza (@josesmendoza81)

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