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Las ESG rememoran la rentabilidad

La ac­tual ola de calor ha vuelto a poner en pri­mera pá­gina la ne­ce­sidad de poner en marcha de in­me­diato me­didas para poner coto al cambio cli­má­tico. Una ten­dencia tras­lada a los mer­cados fi­nan­cie­ros, donde los in­ver­sores apuestan con fuerza por las in­ver­siones so­cial­mente res­pon­sa­bles.

Según el último estudio de Global Sustainable Investment Alliance, solo desde principios de 2016 a principios de 2018, la inversión sostenible creció un 34%. Una cifra que seguramente se superará en el periodo 2019-2020, cuyos datos definitivos se conocerán en 2021.

Pero la sostenibilidad no es solo el medioambiente. Como señalan en Self Bank, invertir de manera sostenible significa incluir aspectos “al margen de lo financiero” en la toma de decisiones de inversión. Así, se tienen en cuenta factores medioambientales, sociales y de gobierno -las ESG por sus siglas en inglés- a la hora de decidir las inversiones más ajustada a los nuevos idearios sociales.

En contra de lo que muchos creen, recuerdan en el banco de inversión, y a diferencia con la inversión ética, la inversión socialmente responsable no prioriza un entorno moral sobre uno financiero. De hecho, este tipo de inversiones suelen estar en el top de rentabilidad. Al respecto, un estudio de Amundi de principios de este año recogido por Self Bank pone en evidencia que los criterios ESG pueden influir de forma muy positiva en la rentabilidad de las empresas.

El informe recoge varios aspectos fundamentales para que esto sea así. El principal es que las empresas que optan por incluir las ESG en su gestión ofrecen menos riesgos reputacionales respecto a corrupción, perjuicio al medioambiente o evasión de impuestos entre otras cosas.

Al tiempo, suelen financiarse a intereses más bajos, pues las agencias de calificación tienden a otorgarles mejores calificaciones. Su reputación corporativa además beneficia la creación de relaciones comerciales. Por último, estas compañías cuentan con mayor eficiencia energética, reduciendo gastos de mantenimiento y consumo.

Eso explica la proliferación de fondos de inversión que tienen como principales mandatos la sostenibilidad y la rentabilidad. Es decir, su política indica que puede invertir total o en su mayor parte en entidades socialmente responsables. Todo ello sin perder de vista el principal objetivo de la inversión, conseguir un buen retorno.

En este sentido, en Self Bank recuerdan que no todos los fondos de inversión son iguales y que tienen distintos niveles de riesgo en función de distintos factores. De este modo, aconsejan solicitar asesoramiento previo o leer con atención los informes y los folletos de los fondos antes de invertir. Todos estos documentos, en caso de duda, pueden encontrase también en la web de la CNMV.

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