Cuatro de cada cinco em­presas mo­rosas per­te­necen al sector del la­drillo

No es oro todo lo que reluce: la morosidad inmobiliaria desafía al auge del sector

Los im­pagos del sector solo con Hacienda as­cienden hasta los 875 mi­llones de euros

Activos de Martinsa Fadesa
Activos de Martinsa Fadesa

La crisis que se desató en el año 2008 dejó mu­chos ca­dá­veres en el ca­mino en el sector del la­dri­llo. Muestra de ello fue la quiebra de com­pañías como Martinsa Fadesa, que llevó al su­mi­dero unos 7.000 mi­llones de eu­ros. La his­toria se re­pite: pese a la ex­pan­sión de este tipo de em­presas en la ac­tua­li­dad, el in­mo­bi­liario es el sector que acu­mula un mayor nivel de mo­ro­sidad de todo el pa­no­rama es­pañol. Estos im­pagos ponen en cues­tión la so­lidez de estos ne­go­cios.

Las deudas de estas empresas siguen floreciendo con el paso del tiempo. Parece que se quiere caer en los mismos errores de hace unos años y, teniendo en cuenta el aumento de los precios de los alquileres o de la compraventa de viviendas, se empiezan a encender las luces de alarma por cifras que vamos conociendo. Unos números que pueden comprometer el futuro de muchas firmas en el medio y largo plazo.

En la actualidad, si hay algo que preocupa a las inmobiliarias, es precisamente el éxito que están teniendo. Y es que, como no se han solventado del todo los errores del pasado, hay bastantes posibilidades de que un segundo pinchazo comprometa a los intereses de estas compañías.

Muestra de ello es el nivel de endeudamiento de alto riesgo que aún penaliza al sector. En estos momentos quedan pendientes de pago cerca de 875 millones de euros procedente de firmas del sector inmobiliario que suponen en torno al 6% de todo lo que tiene que cobrar la Agencia Tributaria. Un porcentaje que, probablemente, termine siendo impagado dada la tendencia que estamos observando en los últimos tiempos.

Lo realmente preocupante de todo es que entre las 50 empresas que más dinero tienen pendiente de pago al, casi cuatro de cada cinco están ligados a la construcción en general o al negocio de la vivienda en especial. Se trata de unos datos que pone de relieve que la actividad no está tan saneada como se pudiera pensar.

Las empresas que más peligran

Dentro de las inmobiliarias con un mayor porcentaje de morosidad, según datos de la Agencia Tributaria, se encuentra con bastante diferencia el grupo Reyal Urbis. Su proceso de liquidación se sigue prolongando más años y su deuda impagada se encuentra ya en los 353,2 millones de euros. Solamente ha rebajado 8 millones de euros ese montante en los últimos doce meses.

Otro puesto destacado, en el ámbito negativo dentro del sector inmobiliario, lo ocupa el grupo Arenal. Si se le suman las deudas de sus sociedades su morosidad está bastante cerca de los 241,6 millones de euros.

En tercer lugar se sitúa la promotora Aifos, con una deuda de 98,6 millones. Nozar, que otros años ha estado en las tres primeras posiciones, en 2018 debía a Hacienda unos 56,8 millones de euros, lo que supone una reducción de la deuda del 71,2% en términos interanuales. En esta línea, en 2017 la cantidad a deber estaba muy cerca de los 200 millones de euros.

Por otra parte, l empresa Vittone 1842 S.L., aunque no es tan conocida y que se dedica a la compraventa de terrenos y su urbanización, también se cuela entre los que tienen un mayor nivel de morosidad con el fisco al tener pendiente de pago un montante que asciende hasta los 134, 2 millones de euros.

A estas empresas se le unen Prasa (97,95 millones), otro grupo inmobiliario radicado en Andalucía, uno de los territorios donde se vivió con especial furor el despegue de la construcción de principios del 2000.

Por tanto, estas compañías ponen en alerta la situación del sector inmobiliario en España. Más aún cuando su proceso de expansión está acrecentándose en los últimos meses cuando, al mismo tiempo, no se ha resuelto el problema de morosidad que tiene desde hace mucho tiempo atrás.

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