La ac­ción del banco ca­talán es la que más re­co­rrido tiene del sector por el cas­tigo previo

Los grandes fondos apuestan por CaixaBank en un año difícil

Norges Bank, BlackRock e Invesco suben sus par­ti­ci­pa­ciones a lo largo de 2019

Gonzalo Gortázar y Jordi Guall, CaixaBank.
Gonzalo Gortázar y Jordi Guall, CaixaBank.

CaixaBank atra­viesa una si­tua­ción iné­dita en Bolsa: du­rante el primer se­mestre ha sido el banco del Ibex 35 más cas­ti­gado. En esta pri­mera mitad del año, el tercer banco es­pañol por ca­pi­ta­li­za­ción bur­sátil ha per­dido un 17% de su va­lor. El nuevo es­ce­nario de tipos de in­terés y la pró­xima sen­tencia del Tribunal Europeo de Justicia sobre el IRPH están pa­sando una one­rosa fac­tura bur­sátil a la en­tidad que pre­side Jordi Gual. Pero tiene de­fen­sores y sus­tentos muy im­por­tan­tes.

Con la cotización en los niveles más bajos desde hace más de dos años y medio, la respuesta de los grandes fondos accionistas de CaixaBank ha sido de máxima tranquilidad. No sólo no se han dejado llevar por la ola bajista que ha provocado fuertes ventas en el valor, sino que han aumentado sus posiciones en el banco de forma más o menos significativa a lo largo del año. En algunos casos como el de Norges Bank, han aprovechado cada recorte para comprar.

El gestor del fondo soberano noruego ha ido adquiriendo títulos durante el año hasta alcanzar un gran paquete del 3,01% del capital. Durante 2019 ha tomado algo más del 2%, cada vez a precios más bajos a medida que se iba deteriorando la cotización del banco. La reunión de marzo del Banco Central Europeo (BCE) que certificó que los tipos no subirían este año y las últimas declaraciones que apuntan incluso a una bajada del tipo de depósito han llevado la acción a mínimos del año.

Con sus fuertes compras, Norges Bank se ha convertido en el segundo accionista de CaixaBank, que supera por mílimetros el 3,001% en manos del BlackRock, el mayor inversor mundial en la banca española. En este tramo final del mes de junio, el gigante estadounidense también ha aumentado su participación en la entidad catalana (en este caso ligeramente) desde el 2,98% anterior. Tampoco se ha quedado atrás el cuarto accionista.

Invesco ya superó el listón del 2% en febrero, en otra demostración de confianza hacia CaixaBank después de unos últimos meses en los que la entidad está haciendo haciendo un ejercicio de realismo. Primero fue, el noviembre de 2018, el lanzamiento de un plan estratégico dirigido fundamentalmente por la prudencia. Con unas previsiones muy conservadores, el gruupo se estaba anticipando a un escenario de tipos como el que luego se ha confirmado.

Jordi Gual ya ha asegurado que la entidad no tiene necesidad de modificar las expectativas reflejadas en el plan, a diferencia de las rebajas que tarde o temprano tendrán que reconocer Sabadell o Bankia, cuyas previsiones de tipos de interés eran mucho más optimistas. Desde este punto de vista, CaixaBank no he dejado lugar a las dudas y y se ha puesto en el peor escenario. El resultado es que cotiza a 0,6 veces el valor contable.

"Creo que todo lo peor ya está reflejado casi completamente en la cotización del banco. No veo mucho más potencial de caída y creo que es un buen momento para tomar posiciones a medio y largo plazo", señala el gestor de una gran firma nacional, que cree que el acelerón de los grandes fondos en el capital es el mejor síntoma de que lo peor ya ha quedado atrás para la entidad catalana en bolsa después de un primer semestre de gran sufrimiento.

Barclays cree que Caixabank es ahora el banco más atractivo para comprar en Bolsa y sostiene que la acción podría remontar el vuelo hasta los 3,80 euros, más de un 50% por encima de los niveles actuales. Los analistas del banco británico creen que la cotización no está reflejando el ahorro de coste que supondrá el último ERE de la entidad catalana y que se está exagerando el posible impacto de la sentencia por el IRPH.

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