MONITOR DE LATINOAMÉRICA

Caída en Chile y pro­blemas de fondo en México, Brasil y Argentina, según IMD

Latam se muestra incapaz de mejorar su competitividad

El de­te­rioro pro­sigue en los mer­cados clave para España, ex­cepto en Colombia

La competitividad no mejora .
La competitividad no mejora.

Latinoamérica sigue sin aprobar una de sus grandes asig­na­turas pen­dientes en el ám­bito eco­nó­mico: la com­pe­ti­ti­vi­dad. La re­gión man­tiene uno de los ren­di­mientos más po­bres en este te­rreno a nivel pla­ne­ta­rio, según el úl­timo rá­king ela­bo­rado por el Centro Mundial de Competitividad de la es­cuela suiza de ne­go­cios IMD, que evalúa a 63 paí­ses, de ellos siete la­ti­noa­me­ri­ca­nos, y en el que el primer país cla­si­fi­cado de la re­gión, Chile, se ubica en un bajo puesto 42 de la ta­bla.

México muestra notables carencias; Brasil y Argentina exhiben problemas de fondo y tan sólo Colombia logra despegar en el camino de la competitividad.

Pese a mantener el liderazgo en Latam, Chile registra el mayor declive en competitividad de todos los países analizados, al bajar 7 puestos en la escala. Al país andino le siguen México, en la posición 50, con una leve mejora de una posición; Colombia, que anota uno de los mayores avances (puesto 52 global y un ascenso de seis puestos) y Perú (posición 55 con una pérdida de un escalón). En el furgón de cola se hallan Brasil (puesto 59, con una pérdida de un puesto); Argentina (61, con una caída de 5 posiciones) y Venezuela, que cierra el listado mundial en el lugar 63 y sin evaluación este año.

“Los países latinoamericanos continúan yendo mal. Venezuela se mantiene en el último lugar de la clasificación un año más, debido a la factura de la grave crisis política y económica. El país mejor clasificado, Chile, sufre la mayor caída del año y Brasil y Argentina se sitúan entre los cinco países de la cola”, señala el IMD, que destaca que la primera economía regional se sitúa en el puesto más bajo en coste del crédito, lo que le convierte en el país más caro para las empresas que piden préstamos. Los resultados de la región en un aspecto clave para la economía como la competitividad son “muy pobres”, se señala. Los expertos resaltan, en el caso de Brasil, el primer mercado del área, que necesita amplias reformas en educación, infraestructuras y sector público y que para ello un Gobierno nuevo probablemente no basta.

La situación de Latinoamérica contrasta con Asia-Pacífico, “faro de la competitividad”, en la que mejoran 11 de sus 14 países, y queda lejos de una Europa que exhibe un cierto declive en algunas de sus economías. A nivel mundial, este año Singapur encabeza el ránking, desplazando del primer lugar a Estados Unidos, que se sitúa ya tercero, tras Hong Kong. España mantiene el puesto 36, pero solamente por delante de Portugal (39) e Italia (44) entre las grandes economías de la Unión Europea.

Esta situación de atasco e ‘impasse’, cuando no de deterioro a la hora de impulsar la competitividad ya fue aireada también por el World Economic Forum (WEF) en su último informe ‘Índice Global de Competitividad 2018’, el pasado noviembre, en el que alertaba de que los principales mercados de interés para España perdían fuelle y en el que identificaba debilidad ins¬ti¬tu¬cio¬nal, co¬rrup¬ción e in¬cor¬po¬ra¬ción tec¬no¬ló¬gi¬ca/in¬no¬va¬ción como grandes retos de la región. El WEF señalaba que, entre las grandes eco¬no¬mías re¬gio¬nales la competitividad solo repuntaba en Chile, que per¬ma¬neció en 2018 como líder re¬gio¬nal, por de¬lante de México y Uruguay, que com¬pletaron el po¬dio. Y que entre los 18 mer¬cados ibe¬ro¬ame¬ri¬canos la competitividad sólo mejoró en tres paí¬ses.

Chile se situaba en el ranking global del WEF en el puesto 36, y muy por encima de México (46) y Uruguay (53). Venezuela cerraba la tabla, por detrás de Bolivia y Nicaragua, en el puesto 127 de los 140 mercados mundiales analizados. El año pasado, sufrieron pérdida de competitividad otros mercados importantes para las firmas españolas como Colombia, Argentina, Brasil y Perú, con Venezuela, Panamá y Guatemala como los países con descalabros más evidentes. El WEF advertía entonces que la pérdida de competitividad es un duro hándicap en un momento de cambios profundos como el actual, en el que con la IV Revolución Industrial en plena marcha, hay necesidad de repensar los motores del crecimiento a largo plazo. En la clasificación del WEF solo mejoraban en competitividad tres países, Chile, Paraguay y Honduras.

En cualquier caso, no sólo el IMD se ha referido en los últimos días al tortuoso camino de Latam para mejorar la competitividad. Días atrás se conoció también el Ránking del Instituto de Competitividad de ADEN International Business School. En él se muestra que Chile sigue siendo líder en Latan, si bien desde 2013 a 2019 su ‘score’ ha venido reduciéndose. Panamá, por su parte, se ha visto desplazada por Uruguay y Costa Rica de las tres primeras posiciones. Todos, no obstante, están en el nivel de muy buen nivel de competitividad-país. A cierta distancia de los cuatro primeros, México, es quinto con “un nivel de competitividad ‘aceptable’ y tras este mercado se ubican Perú, Colombia y Brasil en la zona de nivel competitivo 'medio'.

Argentina y Ecuador, en noveno y décimo puesto, respectivamente, muestran problemas competitivos y tras ellos Dominicana, Paraguay y El Salvador anotan una evolución escasamente positiva. Con ‘retraso competitivo’, derivado de problemas de inseguridad, inestabilidad macro, aspectos institucionales e infraestructura están Honduras, Guatemala y Bolivia. Y cierran la tabla, con evidentes retrocesos en competitividad, Nicaragua y Venezuela.

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