Todo sigue el curso pre­visto, pero el grupo ara­gonés po­dría apurar el plazo de 2020

Salidas a Bolsa: a Ibercaja le come la lengua la volatilidad de los mercados

La abrupta sol­tería de Unicaja (cotizada) le abre una nueva vía sin so­me­terse al mer­cado

Ibercaja
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Hermetismo casi ab­so­luto en la Plaza de Basilio Paraíso de Zaragoza, donde se ubica la sede de Ibercaja, des­pués de toda la ver­bo­rrea y fil­tra­ciones in­tere­sadas pre­vias de que su sa­lida a Bolsa se iba a pro­ducir esta pri­ma­vera. Descartado este es­ce­nario por las con­di­ciones del mer­cado, la co­yun­tura ac­tual in­vita menos a que se pro­duzca en pleno ve­rano y el plazo legal de 2020 se apro­xima. Eso sí, al­gunas cir­cuns­tan­cias han cam­biado, como que Unicaja haya roto su fu­sión con Liberbank.

La boda aragonesa-malagueña allana el camino impuesto para reducir el peso de la Fundación Ibercaja.

Como si al niño al que se le obliga comer los guisantes se le preguntara si le han gustado, así responde Ibercaja a su planes para salir a Bolsa y cumplir con el plazo legal de que a finales de 2020 se convierta en una entidad cotizada. El grupo presidido por José Luis Aguirre, y con Víctor Iglesias como consejero delegado, asume el plato impuesto pero con tan poca apetencia que se le ha creado una bola que le impide hablar.

Bien es cierto que, desde hace meses, los mensajes desde Ibercaja apuntaban a que su salida a Bolsa se iba a producir durante la primavera, y para ello ya contaba con Morgan Stanley y JP Morgan como los directores de la operación. Rotschild, por su parte, oficiaba como asesor independiente. Mientras, Bank of America y UBS serían las entidades colocadoras de un 40% del capital.

De esta manera, la Fundación Ibercaja, con mucho más del 80% del capital del banco, puede reducir su peso por debajo del 50% que se impuso a las entidades creadas por las antiguas cajas de ahorros. Durante la presentación del actual plan estratégico, su presidente, José Luis Aguirre, consideró hace un año que una participación de un 48% por parte de la Fundación, presidida por Amado Franco, sería suficiente y cómoda.

"Todo sigue el curso previsto", es lo que se comunica desde fuentes de Ibercaja. Sin embargo, hay algunas cuestiones que no se despejan. Según lo previsto, después de la ronda de los directivos de la entidad entre inversores internacionales en Londres, era que el folleto de salida y su remisión a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) se cerrara a finales del mes de mayo.

"No se ha cerrado y cuando se haga, será público mediante hecho relevante. No existe previsión de fecha fija para cerrar el folleto", apuntan las mismas fuentes citadas, que descartan algunos otros atajos posteriores a 2020 para rebajar la participación de la Fundación del 50%.

El plan estratégico hasta 2020, en el que ya se fijaban algunas ratios en línea con su salida a Bolsa, podría verse modificado al haberse aplazado la esperada subida de los tipos de interés oficiales por parte del Banco Central Europeo (BCE). Una decisión que penaliza a entidades domésticas con un negocio minorista.

Entre los objetivos estaba pasar de una rentabilidad (ROE) desde el 4% hasta algo por encima del 9%, un nivel con el que no se cubriría el coste de capital según el consenso de expertos y analistas. La revisión realizada ha sido sobre el plan de negocio hasta 2021, por el nuevo escenario de tipos de interés.

Nuevo escenario

Los máximos responsables de Ibercaja siempre han defendido su intención de mantenerse como un banco independiente, a pesar de haber tenido que integrar en su momento Caja 3, y su vocación o recuerdo a su origen como caja de ahorros. "De producirse alguna operación corporativa, que no buscamos ni esperamos, lógicamente habría que revisar tanto el plan estratégico como el plan de negocio", señalan las fuentes de Ibercaja consultadas.

Pese a las diferencias entre los presidentes de sus respectivas fundaciones, Amado Franco y Braulio Medel, por la presidencia de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), la ruptura de las negociaciones de fusión entre Unicaja y Liberbank puede ser una alternativa para que Ibercaja se convierta en entidad cotizada sin necesidad de someterse a los mercados bursátiles.

Fuentes de la entidad malagueña restaban importancia a los posibles desavenencias entre los presidentes de las respectivas fundaciones, ya que en caso de encarar alguna operación corporativa (léase fusión) la decisión recaería en los actuales gestores de los dos bancos. El tiempo dirá, pero también se agota en los plazos para la entidad aragonesa.

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