ANÁLISIS

Unión Europea: la cucaña de los puestos más deseados

Borrell y Garicano se pos­tulan para los más altos puestos en la Comunidad

Ojalá el gobierno socialista hubiera aprobado algunas medidas del ...
Josep Borrell.

Alguien me cuenta, quien fuera alto cargo en las ins­ti­tu­ciones eu­ro­peas y es­paño­las, que la prensa ale­mana, que él sigue con aten­ción co­ti­diana, está apos­tando con gran energía e in­sis­tencia en favor de Jens Weidmann para la pre­si­dencia del BCE. El fu­turo e hi­po­té­tico pre­si­dente del BCE ha reunido a 20.000 asis­tentes en Frankfort bajo el lema de un ciu­da­dano de la RFA para pre­sidir el Banco Central Europeo.

Jaques Delors había dicho aquello de si “no todos los alemanes creen en Dios, si creen en el Bundesbank”. No obstante y pese a la enorme popularidad del Sr. Weidmann en su propio país, la meta BCE está lejos de estar asegurada.

Mario Draghi, pese a haber “hecho todo lo necesario” para apuntalar al euro y recuperar la senda de crecimiento en los países de la eurozona, no es muy bien visto en Alemania. En un país de ahorradores (¿fanáticos?), la política de bajos tipos de interés es muy impopular. Incluso está extendida la acusación de que la política monetaria expansiva del BCE ha sido un factor nada despreciable en la creciente popularidad de los nacionalismos.

El banquero central alemán Weidmann fue el único miembro del Consejo del BCE que se opuso a la política monetaria expansiva mediante la compra de bonos de los Estados miembros. El Sr. Weidmann es el candidato alemán al BCE a la vez que el Sr. Weber es la otra apuesta alemana para presidir la Comisión de Bruselas. Las dos presidencias más significativas de la UE. Una apuesta demasiado ambiciosa cuando el contingente alemán de diputados conservadores en el Parlamento Europeo ha perdido peso en favor de verdes y nacionalistas.

El liberal Macron y el calificado por la prensa anglosajona como “centro-izquierda” presidente Pedro Sánchez, están urdiendo una ambiciosa contrapropuesta. España, que no fue socio fundador de la UE, encontró una enorme resistencia para su ingreso en las Comunidades. Francia temía la competencia agrícola y otros la competencia derivada de los bajos salarios. El alto contingente que aporta España dentro de la familia socialdemócrata en el Parlamento, obliga a exigir puestos de alta responsabilidad.

El ministro Borrell, número uno de la lista española, es un candidato con las máximas garantías, incluso y por qué no, para presidir la Comisión. El número uno de la lista de Ciudadanos, el señor Garicano, también merece el apoyo del gobierno español para ocupar un cargo de responsabilidad en las instituciones europeas.

Los países del Benelux han tenido en el luxemburgués Junker un astuto y hábil estratega pero quizás ahora hace falta algo más. Jaques Delors fue clave en la construcción europea como relata ese magnífico libros escrito por Charles Grant “Delors, inside the house that Jaques built”.

En esta Europa un tanto corroída por populismos y nacionalismos, un candidato firme en la Comisión sería, no solo, un excelente reclamo sino además un eficaz cortafuegos frente a un BCE presidido por un muy ortodoxo representante alemán.

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