Las en­ti­dades es­peran que las con­di­ciones de la nueva ronda de prés­tamos sea atrac­tiva

La banca se agarra al clavo del BCE para salir de la depresión en bolsa

Las fuertes pér­didas de mayo en los par­qués se tras­ladan al arranque del mes de junio

Bancos en la Bolsa
Bancos en la Bolsa

La banca llega con la lengua fuera en bolsa a la reunión que el Banco Central Europeo (BCE) ce­lebra este jueves 6 de ju­nio. Tras una ca­ta­rata de pér­didas el mes pa­sado, los ín­dices ban­ca­rios del Viejo Continente están ya en nú­meros rojos en 2019. El pro­blema es que el sector no ofrece signo al­guno de reac­ción. A corto plazo, no le queda otra que aga­rrarse a Mario Draghi y a una nueva ronda de fi­nan­cia­ción ba­rata, muy ba­rata, para pa­liar los efectos de los tipos cero.

"Nadie espera nada extraordinario del BCE, como se puede comprobar en las cotizaciones de los bancos. Cada vez son menos los que están dispuestos a comprar acciones de entidades financieras, incluso a estos precios de derribo. Pero hay que cruzar los dedos para que las cosas no se pongan peor después del jueves. Porque visto lo visto, cualquier cosa es susceptible de debilitar aún más a un sector muy tocado", señala un gestor de fondos de una entidad nacional. Este lunes, los bancos bajaron de nuevo en bolsa en una sesión de suave recuperación general.

Con estas cartas sobre la mesa, ¿cuánto se juega la banca en la reunión del jueves? Mucho, al menos a corto plazo. El mercado espera que el BCE ponga sobre la mesa información relevante cobre el cómo y el cuánto de la nueva ronda de préstamos baratos para la banca. No se van a conocer todos los detalles hasta dentro de unas semanas, pero el sector cruza los dedos para que el flujo de información sera suficiente para dar un respiro a sus sufridas cotizaciones.

Cualquier desenlace que no sea un una tasa de interés negativa en la ronda de financiación sería un golpe muy duro al sector, que no ve la luz al final del túnel. Cada vez se retrasan más las expectativas de una subida de los tipos de interés en Europa. El Euribor, que en mayo bajó por tercer mes consecutivo, ha empezado junio en la misma dirección, con otro recorte en su tipo diario hasta el 0,175%, mientras crecen las dudas sobre la economía europea y mundial.

El BCE lleva semanas analizando cómo podría atenuar el impacto de un escenario de tipos 'japonizado' que podría mantenerse al menos hasta la segunda mitad de 2020. Y a corto y medio plazo no habría mejor arma que retribuir con generosidad a los bancos por tomar dinero prestado del BCE para regar de liquidez a familias y a empresas. Una retribución que podría alcanzan el 0,25% y dar cierto aire a un sector que ahora es el último en las preferencias de los inversores.

A la espera de acontecimientos, el sector se desangra en el parqué. Ya sólo BBVA y Santander resisten en positivo en 2019, con ganancias cada vez más exiguas mientras que Bankia y Caixabank vuelven a probar el amargo sabor de las caídas de doble dígito. Y en el resto de Europa se reproduce la situación, con Deutsche Bank convertido en el principal factor desestabilizador y gran prueba de los estragos que causan en la banca europea los tipos cero.

Este jueves está en juego que la banca se enfrente a un verano convulso o que pare la caída en unos niveles ya de subsistencia. Todo dependerá de cuánto quiera guardarse Draghi en la recámara mientras la guerra comercial y el 'Brexit' aprietan las clavijas de una zona euro que cada vez despierta más dudas, con Italia como principal foco de incertidumbre. Mientras, una banca en los huesos -las entidades del Ibex no valen más de 130.000 millones de euros- se agarra a su particular clavo ardiendo.

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