La ges­tión ac­tiva y la pa­siva se com­binan en las nuevas ofertas para par­ti­cu­lares

La banca revoluciona su estrategia para vender fondos y se apunta al 'low cost'

En un nuevo es­ce­na­rio, el úl­timo mo­vi­miento de ING mete pre­sión a la com­pe­ten­cia.

ING
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La banca está li­brando una gran ba­talla en el ne­gocio de los fondos de in­ver­sión. No se trata sólo de re­tener los 265.000 mi­llones de euros de pa­tri­monio que estos pro­ductos con­cen­tran al cierre del mes de mayo y de tratar de sacar par­tido de las cuotas de la com­pe­ten­cia. El sector tam­bién tiene sus ojos puestos en los más de 800.000 mi­llones de euros que las fa­mi­lias es­pañolas man­tienen en de­pó­sitos ban­ca­rios. Un botín que la viaja guardia de la banca y los nuevos ju­ga­dores se dispu­tan.

La irrupción de 'robo advisors' como Indexa y Finizens dio el pistoletazo de salida a una nueva forma de entender el negocio. La priera gestiona ya cerca de 200 millones de euros en carteras de fondos indexados y planes de pensiones con comisiones que autodenomina como "radicalmente bajas". En su página web asegura que el coste total promedio del servicio es el 0,63% anual frente al 3,40% del conjunto de la banca y asegura ahorrar un 81% en comisiones.

La banca tradicional ha empezado a moverse para contrarrestar lo que es una evidente democratización del mecanismo de venta de estos productos. El último movimiento ha llegado de la mano de ING. La entidad holandesa ha lanzado siete carteras de fondos con distintos niveles de riesgo con costes inferiores al 1%. Una propuesta basada en la gestión pasiva que ha puesto en guardia a otros competidores más remisos a entrar en la batalla.

Otros grandes ya han hecho el camino. Santander, a través de Openbank, puso en marcha el año pasado su propio 'robo advisor' con el lema de "invierte como los profesionales sin ser un experto". Asesorado por BlackRock, el comité de inversiones da forma a una cartera con comisiones de gestión que oscilan entre el 0,55% y el 0,85% más el IVA según el importe de la inversión. Se puede invertir a través de un importe casi testimonial de 500 euros.

Pero hay mucho más movimientos entre la banca tradicional. CaixaBank, la mayor entidad por patrimonio gestionado en fondos con más de 45.000 millones de euros (BBVA y Santander se sitúan a continuación), también lanzó en 2018 'Smart Money, un servicio que permite invertir a partir de 1.000 euros en carteras de fondos de inversión, también con una firme apuesta por la gestión pasiva. También Bankinter, con Popcoin, se sumó a la fiesta el año pasado, como BBVA con BBVA Invest.

Se trata de proyectos todavía en su fase inicial, que la banca ha puesto en marcha como primer dique de contención ante el empuje de los 'robo advisors' independientes y también para hacer frente a MiFid II, la normativa comunitaria que establece dos escenarios. Uno, que el cliente pague por recibir asesoramiento financiero. Dos, que dicho cliente reciba de la entidad un servicio con valor añadido con oferta de productos de terceros. Es decir, que evita que como hasta ahora se ofrezcan de forma abusiva los fondos de la propia entidad.

La presión sube por momentos. EBN Banco acaba de lanzar un fondo de fondos sin comisión fija de gestión que reparte su cartera entre los productos de las mejores gestoras españolas con una inversión mínima de 1.000 euros. Por lo tanto, los partícipes sólo pagan si hay beneficio. Tampoco hay comisiones de entrada ni de reembolso. Unas condiciones muy atractivas para inversores particulares para los que hasta ahora era muy díficil entrar con pequeñas cantidades en los fondos estrella.

"Muchas otras entidades se van a ver obligadas a dar más atractivo a su oferta de fondos si no quieren verse desplazadas. Estamos antes un fenómeno imparable", señalan en el seno de una gran gestora española. Los cinco grandes bancos, que controlan alrededor del 60% del negocio de fondos en España, ven como la competencia crece y crece en nuevo escenario que para los nuevos jugadores es una gran oportunidad.

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