La pre­vi­sión es ce­rrar el ajuste de la red co­mer­cial a fi­nales de este año

La caída del Banco Popular cumple dos años en plena integración en el Santander

Al grupo pre­si­dido por Ana Botín aún le quedan al­gunos fle­cos, como Allianz

Banco Popular
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La re­so­lu­ción del Popular el 7 de junio de 2017 pro­vocó algo más que un tem­blor en los ci­miento de las banca es­pañola, a pesar de los enormes pro­blemas que se vi­vían desde hacía tiempo en dicho grupo. La ad­ju­di­ca­ción al Santander se con­si­deró como la única sa­lida po­sible y sin coste para los con­tri­bu­yen­tes, como re­marcó Ana Botín. Dos años des­pués, el Santander en­ca­rrila el ajuste de la red co­mer­cial en plena ne­go­cia­ción con los sin­di­catos y tendrá que ce­rrar al­gunos acuerdos con Allianz, el socio es­tra­té­gico en se­guros del ya casi des­apa­re­cido Banco Popular.

Para algunos, el tiempo habrá pasado muy rápido. Para otros, con cierta lentitud. El hecho que desde la resolución y adjudicación del Popular, ante los problemas para seguir en solitario, tan sólo han pasado dos años en los que el sector bancario parece haber superado la presencia de entidades cuya viabilidad estaba más que cuestionada.

La manera en que se produjo la resolución del Popular generó suspicacias y críticas desde el primer momento, tanto por las pérdidas para los accionistas del banco adjudicado como por el precio simbólico de un euro para el Santander. No obstante, el grupo de Ana Botín tuvo que acometer una ampliación de capital por más de 7.000 millones de euros.

Desde entonces, el trabajo ha sido intenso en el Santander para la integración del Popular. Entre los primeros pasos, el lanzamiento de acciones comerciales para clientes minoristas afectados por la resolución, como la posibilidad de recuperar parte de su inversión en determinadas emisiones de obligaciones subordinadas. Una respuesta que también se dirigía a los despachos especializados en litigios bancarios.

Las ofertas comerciales y los cambios en los rótulos de oficinas continuaron hasta finales de 2017, mientras que durante el pasado ejercicio se unificaron las direcciones territoriales de los dos bancos y se acordó el ajuste de plantilla de los servicios centrales, con unas condiciones más favorables que las ofrecidas ahora en la negociación para el recorte en la red comercial.

La oferta del Santander es un ajuste de 3.700 empleados (más del 11% del total) y el cierre de 1.150 sucursales, prácticamente una cuarta parte de la red actual del banco. Aunque las negociaciones aún no se han cerrado, el consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, se mostraba confiado en llegar pronto a un acuerdo y que el grueso del ERE se pueda cerrar antes de finales de año.

Asuntos pendientes

El propio número dos del Santander también se mostró confiado en "poder llegar pronto" a un acuerdo con Allianz, el socio estratégico en el negocio de seguros del Popular y accionista relevante durante muchos años. Algunos otros negocios conjuntos ya se han logrado solucionar en los últimos tiempos.

José Antonio Álvarez tampoco pudo precisar mucho más cuándo se elegirá al sustituto de Rodrigo Echenique como presidente de Santander España, aunque al final no tenga funciones ejecutivas. Para ello, ya está Rami Aboukhair como consejero delegado y máximo responsable de la integración del Popular.

Aunque el frente judicial al que se enfrenta el Santander aún no se ha cerrado por completo, lo cierto es que el continuo ruido de demandas por parte de algunos despachos ha cesado de manera significativa en los últimos meses.

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