Los nuevos ban­ca­rios dejan de ir a la ofi­cina y ate­rrizan en los ser­vi­cios cen­trales

La banca maquilla su brutal recorte de plantilla con 23.000 nuevas contrataciones

El nú­mero de su­cur­sales se ha re­du­cido a la mitad res­pecto a la di­men­sión de 2009

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Bancos.

La pro­funda re­con­ver­sión de la banca es­pañola desde el es­ta­llido de la crisis no sólo ha sido cuan­ti­ta­tiva, sino tam­bién cua­li­ta­tiva. Los nuevos ban­ca­rios con­tra­tados desde hace una dé­cada, más de 23.000, han ma­qui­llado par­cial­mente el ti­je­re­tazo del 41% de las plan­ti­llas exis­tentes en 2009, al mismo tiempo que la ma­yoría de los con­tra­tados (dos de cada tres) se han in­cor­po­rado a los ser­vi­cios cen­trales de los grupos ban­ca­rios. El perfil del tra­ba­jador de banca ha cam­biado, al mismo tiempo que la red de ofi­cinas se ha re­du­cido casi a la mi­tad.

Si los clientes de banca acuden cada vez menos a las sucursales bancarias, algo similar ocurre con los nuevos trabajadores del sector. Desde hace una década, además de los impresionantes recortes acometidos por la mayoría de los bancos para ajustar su dimensión, la banca española ha contratado a 23.294 empleados.

El destino de la mayoría de ellos, dos de cada tres según los datos de CCOO, ha sido el de los servicios centrales de los bancos y no la red comercial de sucursales o las direcciones territoriales. Además de las nuevas necesidades para las entidades, el número de oficinas se ha reducido hasta poco más de 26.000 al cierre de 2018, frente a las 45.763 existentes en 2009.

Este trasvase de personal se ha producido en paralelo con el desarrollo tecnológico que ha permitido nuevos canales de relación de los clientes con sus bancos de referencia. Forzado o buscado, ese cambio de relación de los bancos con su clientela es el que ha llevado a una nueva configuración en las plantillas de las entidades.

Si en enero de 2009 había una media de seis empleados por cada oficina bancaria, con la llegada de la crisis es que han quedado, a lo sumo y en las oficinas que no han desaparecido, un máximo de tres trabajadores como consecuencia de las prejubilaciones o los expedientes de regulación de empleo (EREs).

Los datos de CCOO, sindicato mayoritario en banca, son al cierre del pasado ejercicio. Es decir, no se incluyen los últimos ajustes que se han pactado en el Santander y CaixaBank y que suman casi 6.000 empleados menos en estas dos entidades. No obstante, estos dos grupos junto al BBVA son los que más empleados han incorporado en los últimos años.

Más ajustes

Tanto el Banco de España como el Banco Central Europeo (BCE) han insistido hace tan sólo unos días en la necesidad de que los bancos ajusten aún más sus costes sobre ingresos para así lograr una mayor rentabilidad y dejen de quejarse de la política monetaria de tipos de interés a cero.

Esa es la receta esgrimida tanto por el gobernador Pablo Hernández de Cos como por el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos. Los máximos responsables de los bancos habrán tomado buena nota de la recomendación, pero tal vez si se cumple se podría volver a la baja contratación que se produjo entre 2012 y 2014.

En ese periodo, los cinco principales bancos del país registraron las menores incorporaciones de empleados en sus plantillas, con independencia de si los contratados fueron a los servicios centrales o pasaron a la trinchera comercial de primera línea que son las sucursales, donde se tenían que ver las caras con unos clientes más que descontentos con el sector por el rescate bancario o de las antiguas cajas de ahorros.

Andalucía, por su dimensión territorial, se mantiene a la cabeza por el número de oficinas (4.269 al cierre de 2018, frente a las 4.572 existentes en 2016). Cataluña y Madrid se sitúan a continuación, pero con redes bancarias inferiores a las 4.000 sucursales bancarias en ambos territorios.

Ceuta y Melilla cuentan con el menor número de oficinas (37), pero también las dos ciudades autónomas sufren el menor recorte absoluto en los últimos años. En los últimos puestos también se sitúan La Rioja (305 sucursales) y Cantabria (329), seguidas de otras comunidades uniprovinciales como Navarra, Asturias o los dos archipiélagos, a pesar de la potencia turística de Canarias y Baleares.

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