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Zardoya Otis, espejismo o realidad

Los cam­bios en cú­pula di­rec­tiva no sir­ven, de mo­mento, para sacar a Zardoya Otis de su de­pre­sión. Sus ac­ciones llevan cinco años con al­ti­ba­jos, pero siempre in­cli­nando la cerviz hacia abajo en cada mo­vi­miento.

Eso le llevó a cerrar el pasado ejercicio por debajo de los 6 euros por acción, su mínimo en cerca de una década.

A lo largo del año acumula un rebote del 10%, pero insuficiente para sacar al valor de la tendencia bajista que viene desarrollando desde 2018 y que prolonga la inercia bajista puesta en marcha en 2015. Circunstancia que preocupa a los operadores que siguen al valor. Apuntan a que si la compañía no ha podido mejorar su perfil coincidiendo con la buena marcha del sector constructor -del cual es muy dependiente-, difícilmente lo podrá hacer ahora con los indicios de desaceleración del sector.

En este sentido, destacan el progresivo deterioro de sus cuentas en los últimos ejercicios tanto en Ebitda como en beneficios. Al cierre de su primer trimestre fiscal ha experimentado una ligera mejoría de las ventas, pero el Ebitda ha caído un 3,3% y el beneficio neto ha retrocedido un 3%, hasta los 32,6 millones de euros respecto a igual período del año anterior que también experimentó retrocesos.

Una caída justificada por el grupo especializado en equipos elevadores en los esfuerzos de inversión para desarrollar el área de montaje con el fin de satisfacer la demanda de venta nueva, así como por el proceso de digitalización que de momento ha impactado de forma negativa en sus cuentas.

No todo son, sin embargo, malas noticias para Zardoya. El importe de los contratos recibidos de instalaciones en este trimestre, tanto en nuevas edificaciones como en edificios existentes, ha superado los 50 millones de euros, un 19,8% más sobre el mismo período de 2018.

La cartera de pedidos pendiente de ejecutar en lo que va de año es de 148,7 millones de euros, un 17,4% superior a la contabilizada un año antes. A ello se une el crecimiento del 6,6% de las ventas en el extranjero, aunque las previsiones de construcción en los países donde opera no han cumplido del todo sus expectativas de crecimiento.

Otras de las cosas que no ha perdido esta histórica cotizada española es su esmerado trato al accionista. La rentabilidad por dividendo ronda el 5% con un PER, relación precio beneficio, de poco más de 21 veces, bastante razonable para su capacidad de generar caja. De este modo, su precio actual en poco más de 6,6 euros se encuentra en niveles atractivos, pero los expertos técnicos aconsejan mantenerse al margen del valor a la espera de comprobar que el repunte de la actividad no sea un espejismo y en tanto no ofrezca signos evidentes de poder romper su dinámica bajista.

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