Monitor de Latinoamérica

Montevideo ex­hibe sus ven­tajas en el I Encuentro Iberoamericano Empresarial

Sacyr y Aldesa se unen al esfuerzo de inversión en Uruguay

El Gobierno uru­guayo se lanza a una ofen­siva para atraer em­presas fo­rá­neas

Sacyr
Sacyr

El Gobierno uru­guayo ha puesto toda la carne en el asador para au­mentar la vi­si­bi­lidad del país como des­tino de in­ver­siones en el re­ciente I Encuentro Iberoamericano de Convergencia Empresarial de Montevideo, que con­gregó a em­pre­sa­rios y altos fun­cio­na­rios de Latam, EEUU y España. La atrac­ción por Uruguay ha cre­cido en los úl­timos años en España de la mano de la nueva Ley de Asociación Público Privada y los mi­llo­na­rios pro­yectos para aco­meter la mo­der­ni­za­ción de in­fra­es­truc­tu­ras.

Sacyr y Aldesa han sido los más recientes protagonistas de este interés español.

En el evento, que contó con la presencia del presidente Tabaré Vázquez; del ministro de Economía, Danilo Astori y del titular de Industria, Guillermo Moncecchi, también estuvieron presentes el director de Uruguay XXI (la agencia de promoción de exportaciones e inversiones), Antonio Carámbula, el presidente de la Cámara de Comercio de Uruguay, Julio César Lestido y el presidente del Consejo Iberoamericano para la Productividad y Competitividad y ex presidente del BID, Enrique Iglesias.

Todos resaltaron la trascendencia de captar más inversión extranjera en un momento en el que ésta retrocede en la región y en el país, Según el banco central, la IED bajó de 2.200 millones de dólares en 2017 a 900 millones en 2018 y, según la Cepal, la llegada de capital exterior a Uruguay ha descendió fuertemente en los últimos dos años.

Astori apuntó que Uruguay trabaja para aumentar la inversión e impulsar un crecimiento que dista der ser satisfactorio. La Cepal prevé para el país una expansión de 1,5% en 2019, tras el 1,9% de 2018; mientras que el FMI pronostica un avances del 1,9% este año y el 3% en 2010 tras el 1,6% del año pasado. Pero sobre la economía planea la celebración de elecciones presidenciales y parlamentarias el 27 de octubre, ya que todo apunta a que serán unos de los comicios más inciertos de los últimos tiempos, lo que hace presagiar cierto ‘impasse’ en lo que a decisiones de inversión se refiere.

El titular de Economía señaló que a final de año, Uruguay habrá captado un acumulado de inversión en infraestructura de 11.000 millones desde 2015, cifra a la que hay que sumar 1.900 millones procedentes de los 13 proyectos público-privados (PPP) en curso y en diferentes etapas. “Este año será de un volumen de capitales muy importante, especialmente en infraestructura y desarrollo de capacidades relacionadas con la competitividad”, dijo Astori, que animó a las empresas internacionales, y notablemente a las españolas, a invertir más en Uruguay. El país continúa impulsando el Plan Nacional de Infraestructuras lanzado por el Gobierno de Tabaré Vázquez en 2016 para mejorar carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos y red eléctrica. Sectores prioritarios son el energético (tradicional y renovable); infraestructura vial y ferroviaria; infraestructura social; agua/saneamiento, comunicaciones y puertos.

Las autoridades uruguayas presentes en el encuentro destacaron el clima de negocios favorable, la gran estabilidad social, la seguridad jurídica y los estímulos fiscales para el inversor como atractivos para invertir en Uruguay, junto a una Ley de Participación Público-Privada (PPP) que brinda incentivos y fija un marco para la inversión en infraestructura a través de emprendimientos mixtos. “Lograr un buen clima inversor implica un componente institucional, estímulos y orden macro y consistencia entre los instrumentos más importantes de la política económica: el fiscal, el cambiario y el de ingresos”, dijo Astori, que por otro lado se mostró optimista en que este año se cierre el ansiado acuerdo comercial Mercosur-UE, tras una negociación que se prolonga ya demasiado.

Para el director de Uruguay XXI, Antonio Carámbula, gracias a una ley de promoción de inversiones que da beneficios fiscales a los que apuestan por el país y a un marco legal de puertos y aeropuertos libres el país ha logrado posicionarse como puerta de entrada a la región. Y “el impulso a la innovación y las nuevas tecnologías han aumentado la llegada de servicios globales” a un país muy ligado a la producción de alimentos en el pasado.

Pese a que Uruguay está muy lejos de los montantes que las firmas españolas invierten en Brasil, México, Argentina, Colombia o Perú, España es el segundo inversor y el primero en el sector servicios. El stock supera los 3.700 millones y las empresas españolas mantienen posiciones de liderazgo en banca, seguros, telecos e ingeniería. Más de 125 compañías operan en el mercado uruguayo, entre ellas BBVA, Santander, Telefónica, Iberia, Mapfre, OHL, Sacyr, Air Europa, Avanza, Cobra, Inditex, Aqualia, Tryp, NH, Indra, Prosegur y Gamesa. Y en comercio, España es también uno de los principales socios del país.

Meses atrás, Sacyr se adjudicó el contrato de reconstrucción y mantenimiento 18 años del Ferrocarril Central de Uruguay, uno de los mayores proyectos del país e infraestructura clave para el transporte, estimado en 735 millones de euros. Sacyr lidera (40%) el consorcio Vía Central, en el que participan las uruguayas Saceem (27%) y Berkes (6%) y la francesa NGE (27%) y que ya ha obtenido financiación del BID por 445 millones. Sacyr ya se adjudicó en 2015, en consorcio, el primer contrato vial ‘PPP’ en el país. Por su parte, Aldesa ha ganado este año el concurso para construir y operar 184 km de carretera por 323,5 millones, en lo que supone su entrada en el país. Y hay empresas españolas de renovables interesadas en elevar su presencia en un país que en los últimos años ha invertido el 15% de su PIB en cambiar la matriz energética.

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