La nueva ley hi­po­te­caria y el apla­za­miento en la subida de ti­pos, claves en su ac­ti­vidad

La banca echa el cierre a un semestre para olvidar y sin la estabilidad política esperada

CaixaBank y Santander, apro­bados por sus EREs; BBVA, con su in­ves­ti­ga­ción sobre FG em­pan­ta­nada

sucursales bancarias
Sucursales bancarias.

Los bancos es­pañoles se dis­ponen en estos días a hacer ba­lance de cómo ha dis­cu­rrido un se­gundo tri­mestre mar­cado por la ines­ta­bi­lidad po­lí­tica y las dis­tintas con­vo­ca­to­rias elec­to­ra­les. Tras un primer tri­mestre en la que la ma­yoría de los prin­ci­pales bancos mos­traron unos re­sul­tados algo menos que dis­cre­tos, el con­junto del sector se asoma a un tercer tri­mestre poco ac­tivo por la es­ta­cio­na­lidad ve­ra­niega y con al­gunos retos que van desde la nueva ley hi­po­te­caria hasta la pro­lon­ga­ción de los tipos a cero.

A tan sólo unos días para estrenar julio, y como los estudiantes que se enfrentan a la notas de fin de curso, la banca española encara sus resultados de un primer semestre en el que, salvo sorpresas de última hora, los sobresalientes brillarán por su ausencia y con muchas asignaturas en las que deberán mejorar en la segunda parte del año. Una de las principales, la baja rentabilidad media del sector.

Además, al cierre de junio se llega con una inestabilidad política sin visos de que se llegue a despejar con la formación de un nuevo Gobierno nacional, a pesar de los reiterados deseos de la mayoría de los presidentes de los bancos españoles de que se lograra un escenario de certidumbre política. Entre ellos, los de la presidenta de Santander, Ana Botín.

Los propios retos del sector financiero también son muy significativos durante los próximos meses, con una menor actividad por las vacaciones de verano. La nueva ley hipotecaria acaba de entrar en vigor y supondrá una mayor seguridad jurídica, pero aún se tendrá que ver si la concesión bancaria se va a restringir y cómo se repercutirán los costes en los clientes que demanden dichos préstamos.

El aplazamiento hasta al menos dentro de un año para una subida de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE), que ya no estaría presidido por Mario Draghi, es la asignatura más complicada para la banca.

La mayoría de los presidentes de los bancos que ya habían presentado sus nuevos planes estratégicos han descartado, hace tan sólo unos días, que se vayan a modificar sus objetivos por ese retraso de que los tipos pudieran entrar más en el terreno positivo, cuando en Francfort se baraja la posibilidad incluso de situarlos en negativo.

Ese contradiós, como suele calificarlo el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, desde luego que impacta en la cuenta de resultados y penaliza hasta el ahorro. Pero el prolongado horizonte de bajos tipos de interés se presume inamovible ante la ralentización de las economías.

En el último informe de estrategia de las perspectivas para el tercer trimestre elaborado por el departamento de análisis de Bankinter se minimizan algunos de los riesgos que ahora se sopesan en los mercados, aunque también apuntan a que el Brexit "es un asunto que podría introducir cierta tensión en octubre, cuando deberá ejecutarse".

Las previsiones de Crédito y Caución son menos halagüeñas ya que advierten que "las políticas y disputas comerciales internacionales y el aumento de las insolvencias" tendrán un impacto negativo en el comportamiento de pagos de las empresas, con un crecimiento de la morosidad en América del Norte: 33% en Estados Unidos; 34% en Canadá, y 40% en México, país en el que están presentes varios bancos españoles.

Cateados y aprobados

Si el análisis se centra más por cada una de las entidades, CaixaBank y Santander llegan al ecuador del ejercicio con la aprobación de sus respectivos expedientes de empleo (EREs) aprobados y consensuados, en menor o mayor grado, con los representantes sindicales.

BBVA, en cambio, pasará de curso con la asignatura pendiente de la investigación interna sobre el espionaje encargado por su anterior presidente, Francisco González (FG), al que fuera comisario José Manuel Villarejo. Como los malos estudiantes que esgrimen la manía tomada por algunos profesores, su actual presidente, Carlos Torres, se escuda en la investigación judicial abierta para no ofrecer el conocimiento exacto que tenga sobre ese controvertido asunto.

La banca mediana tampoco llega muy sobrada a la evaluación de fin de curso. La frustrada fusión entre Liberbank y Unicaja en el segundo trimestre del año, tras meses de negociaciones, deja abierto el posible baile de fusiones entre los pequeños bancos creados de antiguas cajas de ahorro.

Uno de ellos es Ibercaja, que pretendía haberse convertido en banco cotizado durante la primavera de 2019. Ahora, el grupo con sede en Zaragoza confía en poder tomar el turrón de las navidades de 2020 con su salida a Bolsa resuelta.

Los zarpazos de los mercados a los valores bancarios también complican la asignatura pendiente de la privatización de Bankia, aunque la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri goza de "prórroga estudiantil" hasta 2021.

Artículos relacionados