Monitor del Seguro

Mapfre lanza un fondo cen­trado en em­presas que pro­mueven la in­clu­sión de dis­ca­pa­ci­tados

La inversión responsable se hace un hueco

Al 64% de las ase­gu­ra­doras le preo­cupa que la falta de datos pueda ser un freno

Edificio de Mapfre
Edificio de Mapfre

El mundo de la in­ver­sión está com­ple­ta­mente vol­cado con la apli­ca­ción de los cri­te­rios me­dioam­bien­ta­les, so­ciales y de go­ber­nanza (ASG), o al menos eso se puede de­ducir de lo mucho que desde la in­dus­tria se ha­bla, se es­cribe y se de­bate sobre este tema. Se dice que no es una moda, que ha lle­gado para que­darse, que la de­manda de estos pro­ductos está cre­ciendo a mar­chas for­za­das, que en un fu­turo o se es ASG o no se es… en fin, la ex­pec­ta­ción y el in­terés que des­pierta todo lo que rodea a la ASG es má­ximo. Aunque a juzgar por las ci­fras to­davía hay mucho que ha­cer.

Según datos de VDOS, los fondos de inversión declarados ASG representan solo el 0,81% de la cuota total de los fondos nacionales. A esa cuota las aseguradoras aportan poco, aunque un poquito más tras el lanzamiento de Mapfre Inclusión Responsable, un producto desarrollado junto a La Financière Responsable (LFR), gestora de activos con sede en París, de la que Mapfre posee una participación accionarial del 25% desde abril de 2018; y que es una de las más reconocidas en Francia en términos ASG.

No es la primera vez que Mapfre se adentra en el ámbito de la inversión socialmente responsable. En octubre de 2018 ya lanzó al mercado una gama de productos de este tipo: el Fondo de Inversión Capital Responsable, con el asesoramiento de LFR; el Fondo de Pensiones Mapfre Capital Responsable y la EPSV Mapfre Crecimiento Responsable. Un año antes la aseguradora puso en el mercado el fondo Good Governance Fund, que acumula una rentabilidad en el año (hasta el 20 de junio) del 12,6%, según datos de Morningstar.

Como se aprecia rentabilidad y responsabilidad no están reñidos. El nuevo fondo de la aseguradora en este ámbito, Mapfre Inclusión Responsable, trata de combinar el rendimiento con el impacto social invirtiendo en empresas que promueven la inclusión de personas con discapacidad, el primer producto de este tipo que se lanza al mercado. La finalidad del fondo es demostrar empíricamente que la inclusión de las personas con discapacidad en las empresas es rentable. El equipo gestor ha realizado una simulación histórica que pone de manifiesto que en los últimos cinco años la cartera de empresas seleccionadas por su promoción de la inclusión sería cuatro veces más rentable que el mercado en su conjunto. No está nada mal.

“Una empresa comprometida con la discapacidad cuenta con un nivel de rentabilidad y una estabilidad institucional superior a la de sus competidores. Este objetivo no solo es positivo para la sociedad en su conjunto, sino que ayuda a poner el foco empresarial en el largo plazo”, afirmael presidente de Mapfre, Antonio Huertas.Esta es una de las claves de este tipo de productos: son instrumentos que por su composición y sus empresas objeto, ya sean en el ámbito de la inclusión, como en el de la sostenibilidad o en cualquiera de los muchos relacionados con la ASG, tienen un horizonte temporal de largo plazo, algo que encaja muy bien con la defensa y el impulso del ahorro finalista que caracteriza al sector asegurador.

Además de ser rentable y tener un horizonte a largo plazo, hay otra clave que hace a este tipo de productos especialmente atractivos para el sector asegurador, contribuyen a reducir el riesgo de las carteras. Algo que la propia aseguradora ha querido constatar. En el mes de junio Mapfre se alió con la Universidad de Siena y la de Cranfield con el objetivo de realizar estudios, investigaciones y desarrollar metodologías para ver si la inversión ASG podía o no generar valor. La conclusión de los estudios fue que la inversión responsable no solo genera mayor rentabilidad, sino que reducen el nivel de riesgo, algo que es clave para el negocio asegurador.

Los pasos de Mapfre en este ámbito son significativos en un mercado, como es el español, todavía muy poco maduro si se compara con otros de nuestro entorno, como el francés. Pero en cualquier caso, a nivel general, los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno son algo a tener muy en cuenta desde hace ya unos años para los inversores institucionales. Según un estudio de BNP Paribas Securities Services realizado hace un par de años, las compañías de seguros, los planes de pensiones y los gestores de activostenían previsto duplicar su inversión en estas estrategias en los siguientes dos años.

El informe Great Expectations: ESG – what’s next for asset owners and managers reveló que el 79% de los encuestados incorporan criterios ASG, ya sea en su manera de invertir o en términos de los productos que comercializan. Del 77% de las compañías de seguros y planes de pensiones que incorporaban en ese momento criterios ASG, la encuesta puso de manifiesto que cerca de la mitad invertíanun 25% o menos de su cartera en estrategias específicas basadas en criterios ASG, y tenían previsto aumentarlo al 50% o más en los siguiente dos años.

Otro dato interesante relacionado con la industria aseguradora que reveló el estudio fue que el 64% de las compañías de seguros y planes de pensiones (frente al 47% de los gestores de activos) les preocupaba que la falta de datos sólidos pudiera actuar como barrera para una mayor adopción de criterios ASG.

A día de hoy, la inclusión de estos criterios en productos aseguradores no son la norma, pero el interés es creciente y la sociedad está cambiando muy deprisa, tanto que si uno se queda atrás podría ver como generaciones enteras, como la de los millennials, le dan la espalda.

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