Proteger la caja vuelve a ser una prio­ridad de las em­presas frente al fre­nazo eco­nó­mico

La vuelta del 'scrip dividend' apunta en directo a los bancos

La po­sible re­baja de tipos puede obligar a la banca a re­pensar su es­tra­tegia de pagos

scrip dividend
Vuelve el scrip dividend.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ya ha le­van­tado la voz para ad­vertir que el di­vi­dendo en ac­ciones está de vuelta. En realidad nunca se fue del todo, ni mucho me­nos, pero el pin­chazo de la eco­nomía eu­ropea y las po­lí­ticas cada vez más 'dovish' del Banco Central Europeo (BCE) pueden pro­vocar la re­su­rrec­ción de un me­ca­nismo que du­rante los peores mo­mentos de la gran crisis fi­nan­ciera per­mitió a las em­presas man­tener la caja a buen re­caudo.

En 2018, las empresas españolas repartieron cerca de 4.000 millones de euros en la modalidad de 'scrip dividend', casi un 3% más que el año anterior. El porcenTaje de crecimiento es todavía modesto. Pero no deja de ser significativo si se tiene en cuenta que el año pasado el escenario de tipos era muy distinto (entonces se esperaba que el Euribor volviera a positivo en 2019) y que la economía de la zona euro no había emitido señales tan preocupantes como ahora.

Pero ningún sector sufre más que el financiero. Fuera totalmente de los focos en bolsa y abocado a unos meses de oscuridad en el parqué ante la expectativa cada vez más descontada de que el Banco Central Europeo (BCE) suba el tipo de depósito a finales de 2019, el sector bancario se mantiene firme en que cumplirá todos sus objetivos de dividendo. Pero en el mercado crecen las dudas de hasta qué punto podrán asumir todos los pagos en efectivo.

El mensaje ya ha empezado a cambiar. En marzo de 2018, Ana Botín anunciaba que el dividendo de Banco Santander sería totalmente en 'cash'. Pero un año después, la presidenta cambiaba el guión y defendía la figura del 'scrip dividend' porque dota al grupo de mayor flexibilidad. Para este año, los accionistas pueden elegir si quieren cobrar en euros o en acciones. Al mismo tiempo, los reguladores han mostrado públicamente su preocupación por los dividendos del sector.

En mayo, el Banco de España lanzó varios mensajes inequívocos en la dirección de que los bancos tendrán que ajustar el importe de los dividendos al ritmo de crecimiento de los beneficios. La lectura final era que el objetivo último es elevar los ratios de capital cueste lo que cueste. Con estas cartas sobre la mesa, el mercado empieza a valorar la posibilidad de que algunos bancos vuelvan a un sistema de pago que este mismo año han utilizado pesos pesados como Repsol, Iberdrola o Ferrovial. Otras empresas no financieras estudian cambios en la misma dirección.

En los últimos días, José Ignacio Goirigolzarri ha reconocido lo que era un secreto a voces: que los objetivos de beneficio de 1.300 millones de euros para 2020 plasmados en el plan estratégico están siendo revisados a la baja por la entidad, que transita por los niveles más bajos del año en bolsa. El mercado prevé que el resultado el año que viene no superará los 700 millones, pero Bankia mantiene que cuenta con las palancas suficientes para repartir los 2.500 millones de euros en dividendos prometidos a sus accionistas.

Sabadell es otro de los bancos que dibujó su plan estratégico con una previsión de tipos de interés al alza que la realidad se ha encargado de llevarse por delante. "Toda la banca va a sufrir en los próximos trimestres, por lo que la opción del 'scrip' puede ser razonable. Será un decepción para los accionistas e inversores, pero en la mayoría de los casos las entidades pueden justificar la medida por la coyuntura absolutamente adversa a la que se enfrentan", señalan fuentes del mercado.

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