La CE ad­vierte de que en el con­junto de países las me­didas son “insuficientes” y les da un plazo de seis meses para su me­jora

España sale bien parada en el plan energético contra el cambio climático enviado a Bruselas

El in­forme fa­vo­rable de la Comisión per­mi­tirá a Pedro Sánchez sacar pecho de cara a la in­ves­ti­dura

Parque eólico
Parque eólico

España sale bas­tante bien pa­rada en el in­forme que Bruselas ha emi­tido sobre los com­pro­misos que los 28 ad­quieren para re­ducir las emi­siones de gases de efecto in­ver­na­dero en 2030. La Comisión Europea ca­li­fica el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) como uno de los más “ambiciosos” por su com­pro­miso en la apor­ta­ción de las ener­gías re­no­va­bles. Advierte, en cam­bio, de que en el con­junto de países los planes son “insuficientes” y les da un plazo de seis meses para su me­jora.

El Gobierno español cumplió con cierto retraso a la hora de mandar a la Unión Europea el informe sobre sus compromisos en materia energética hasta 2030 -lo envió a finales de febrero pasado-, pero ha aparece entre los cinco países con mejor nota por parte de la Comisión. Estonia, Dinamarca, Lituania, Portugal y España han presentado un nivel de compromiso más elevado, mientras que República Checa, Eslovaquia y Polonia figuran entre los más bajos.

Los gobiernos tienen de plazo hasta finales de año para elaborar los informes definitivos e incluir las recomendaciones que Bruselas hace a cada uno de los países. Igualmente, pueden presentar alegaciones. El Gobierno en funciones de Pedro Sánchez ha valorado como “muy positivo” el análisis que Bruselas hace del Plan de Energía español. El espaldarazo de Bruselas permitirá a Sánchez sacar pecho de cara a la investidura.

Fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica consideran que las recomendaciones de la Comisión “no suponen cambiar nada cualitativo”. Estas mismas fuentes han señalado que trabajan ya para rediseñar una nueva versión que incorpore tanto las aportaciones recibidas en el periodo de alegaciones como las recomendaciones de la CE.

Mayor ambición de Bruselas

“Los planes finales deben reflejar un nivel de ambición aún mayor para que la UE encauce adecuadamente la lucha contra el cambio climático y la modernización de nuestra economía”, advirtió el comisario de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete.

El primer gran objetivo de Bruselas es llegar a 2030 con una cuota del 32% en energías renovables en el consumo final y la media del conjunto de los 28 países se sitúa, en cambio, entre el 30,4% y el 31,9%, por lo que no se cumple una de las exigencias vitales para lograr recortar las emisiones de gases de efecto invernadero.

El compromiso de España en este punto es lograr un 42% de renovables sobre el uso final de energía y llegar hasta un 74% de energías renovables en la generación eléctrica. Es decir, estaríamos 11 puntos por encima de la media que exige Bruselas. Además del compromiso del 42% en renovables, se pretende alcanzar en 2030 un 21% de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990 y un 39,6% de mejora en la eficiencia energética.

Creación de empleo y menor dependencia exterior

Asimismo, se prevé la creación de entre 250.000 y 364.000 puestos de trabajo neto anuales a lo largo de la década; el plan en su conjunto movilizará inversiones de unos 236.000 millones de euros; la dependencia energética del exterior se reducirá en 15 puntos porcentuales, pasando del 74% actual al 59% en 2030, y el precio de la luz se reducirá un 12.

En el documento enviado a Bruselas, el Gobierno señala que la reducción de las importaciones supondrá un impacto favorable en la balanza comercial del país de unos 75.379 millones de euros entre 2021 y 2030. Como resultado de las inversiones previstas y de los cambios en el mix energético, el Producto Interior Bruto (PIB) aumentará entre 19.300 y 25.100 millones de euros.

Bruselas considera que el informe de España es muy completo tanto en materia de energías renovables como en eficiencia energética pero pide más detalles sobre la hoja de ruta del plan. Reclama, por ejemplo, más información sobre las medidas destinadas a reducir la carga administrativa. Igualmente, solicita información acerca de los planes del Gobierno para abandonar progresivamente la energía nuclear.

Igualmente, señala que España debe detallar las ayudas que piensa conceder a la generación de energía en particular a los combustibles fósiles y las medidas y planes para su “progresiva eliminación”.

Apoyo unánime de las eléctricas

En su momento, las eléctricas que integran la Asociación de Empresas de Energía Eléctrica (Aelec) -Iberdrola, Endesa, Naturgy, Viesgo y EDP-, calificaron el documento como un paso adelante en la transición energética del país, con una apuesta clara por las energías renovables y la descarbonización. Exigen, eso sí, “un marco normativo estable, seguro y predecible, que ofrezca una rentabilidad razonable y, así dar señales claras que hagan posible las cuantiosas inversiones que habrán de acometerse para llevar a cabo la transición energética”.

Iberdrola ha sido de las compañías más firmes en su apoyo, señalando que el paquete de energía y clima del Gobierno es “una gran oportunidad para España”. La eléctrica que preside, Ignacio Sánchez Galán, asegura que la transición energética “generará beneficios para el conjunto de los ciudadanos y el país”, tanto en términos medioambientales como de dependencia energética, seguridad de suministro o precios de la electricidad.

La eléctrica considera que las compañías están preparadas para invertir en la transición energética y las entidades financieras están dispuestas a aportar la financiación precisa. “Solo hace falta consolidar un marco normativo a largo plazo, que aporte certidumbre y estabilidad a las inversiones, elimine las barreras y propicie una asignación equitativa de los costes para ejecutarlo”, subrayan.

Inversiones de 236.000 millones

El plan en su conjunto baraja unas inversiones de 236.000 millones de euros entre 2021 y 2030. El 80% de las mismas se realizarán por parte del sector privado y el 20% restante -unos 47.000 millones- serán inversiones procedentes de las distintas administraciones públicas (nacional, autonómicas, locales y comunitaria). La mayor parte se destinará a ayudas al ahorro y eficiencia energética, en especial a la rehabilitación de viviendas.

Las medidas que se incluyen en el PNIEC generarán entre 250.000 y 364.000 nuevos empleos. Las inversiones en energías renovables serán el principal motor de generación de empleo, previéndose la creación de entre 102.000 y 182.000 nuevos puestos de trabajo netos año. Las acciones dirigidas al ahorro y eficiencia energética -especialmente la rehabilitación-, generarán entre 42.000 y 84.000 empleos año.

Para 2030, se prevé una potencia total instalada en el sector eléctrico de 157.000 megavatios, de los que 50.000 MW serán energía eólica; 37.000 MW solar fotovoltaica; 27.000 MW ciclos combinados de gas; 16.000 MW hidráulicos; 8.000 MW de bombeo; 7.000 MW solar termoeléctrica y 3.000 MW nuclear.

En el tema nuclear, el plan del Gobierno es recortar hasta 2030 unos 4.000 megavatios nucleares de los 7.399 megavatios actuales y dejarlo en 3.181 megavatios hasta 2035. Los cierres serán escalonados por orden de antigüedad. Entre 2025 y 2030, se cerrarán los dos reactores de Almaraz, Ascó I y Cofrentes y quedarán Ascó II, Vandellós y Trillo para el periodo 2030-2035.

Respecto a las centrales de carbón, las eléctricas han decidido cerrar todas las instalaciones de carbón nacional por las inversiones que tendrían que realizar, de forma que a partir de 2020 quedarán sólo los cinco grupos de carbón de importación y que serán clausuradas antes de 2030. Estas centrales son Litoral y As Pontes (Endesa); Los Barrios (Viesgo), y Soto de Ribera y Aboño, de EDP.

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