El ob­je­tivo, según el con­se­jero de­le­gado, es ce­rrar el grueso del pro­ceso este mismo año

Ana Botín solventa el ERE de la red del Santander antes que Sánchez su investidura

El preacuerdo logra el res­paldo de un 80% de los sin­di­catos en poco más de un mes

Ana Botin, Banco Santander
Ana Botin, Banco Santander

La di­rec­ción del Banco Santander, con Ana Botín a la ca­beza, ha de­mos­trado la ca­pa­cidad de ne­go­cia­ción casi en tiempo ré­cord de un ajuste de plan­tilla que, al fi­nal, sólo afec­tará 3.223 em­pleados (un 13% menos de los pre­visto en un ini­cio). La ne­go­cia­ción del ex­pe­diente de re­gu­la­ción de em­pleo (ERE) se inició tras el puente del pri­mero de mayo, mien­tras que la clase po­lí­tica muestra la in­ca­pa­cidad de llegar a acuerdos para que el so­cia­lista Pedro Sánchez sea in­ves­tido pre­si­dente tras las elec­ciones del 28 de abril.

El Santander ha dado un paso más, y muy significativo, en la integración del Popular que se adjudicó hace ahora dos años. La dirección del banco en España, con Rodrigo Echenique aún al frente de la presidencia, ya ha logrado cerrar un preacuerdo con los representantes sindicales después de haber iniciado las conversaciones formales en la segunda semana de mayo.

En todo momento, tanto la presidenta del grupo, Ana Botín, como el consejero delegado, José Antonio Álvarez, se habían mostrado confiados en la buena marcha de la negociación con los sindicatos. A diferencia de otros competidores, en poco más de un mes han alcanzado un preacuerdo que reduce de manera significativa los empleados afectados por el ERE como consecuencia de la integración del Popular.

Pero la capacidad de negociación de la presidenta del Santander, además, le otorga más que de razones para reclamar a los partidos políticos a llegar a acuerdos suficientes para lograr la máxima estabilidad política para que no sea un lastre en el crecimiento menguante de la economía. Ana Botín ya hizo este llamamiento en la última junta de accionistas celebrada en Santander.

La victoria electoral del PSOE de Pedro Sánchez, se produjo dos semanas antes de que la dirección del Santander iniciara sus negociaciones con los sindicatos. Las distintas convocatorias electorales, con los comicios municipales, autonómicos y europeos de finales de mayo, han podido ralentizar las negociaciones para forjar un Gobierno nacional definitivo y no con el calificativo de "en funciones". Aunque ahora, el término de moda es "Gobierno colaborativo".

Desde luego, Ana Botín no estaba dispuesta a que las negociaciones de su ERE para ajustar plantilla y red en Santander España se dilatara mucho en el tiempo, aunque el presidente de esta unidad geográfica de negocio, Rodrigo Echenique, se mantenga casi en funciones desde finales de marzo, cuando tenía previsto retirarse.

Concesiones

El consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, ya vaticinó que el objetivo es que el grueso del ERE se cierre a lo largo de lo que queda de ejercicio, tal y como dijo en la presentación de los resultados del primer trimestre del ejercicio al mismo tiempo que guardaba el máximo silencio sobre el sustituto del histórico Echenique.

La directiva de Santander España ha cedido en algunas propuestas iniciales del ERE durante la media docena de reuniones mantenidas con los representantes sindicales. Al final, el número de empleados afectados se ha reducido en un 13%, hasta 3.223 salidas, y con una mejora en las condiciones ofertadas en los distintos tramos de edad.

Con el preacuerdo alcanzado, el Santander de Ana Botín aún dispone de seis meses durante los que se pueda encarrilar la salida de los empleados que se acojan a la oferta de prejubilaciones o bajas incentivadas, incluso para trabajadores con 50 años de edad (la profesión de bancario cada vez es más para millennials).

En cualquier caso, la presidenta del Santander ya ha alcanzado un grado de estabilidad en el seno de su grupo y de esta manera poder encarar tanto la integración del Popular como centrar los esfuerzos en la actividad comercial de su negocio doméstico en España que se presume complejo incluso a más largo plazo por los tipos de interés a cero por parte del Banco Central Europeo (BCE).

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