Sus di­rec­tivos ya dan por buenos cre­ci­mientos de ventas y be­ne­fi­cios de solo un dí­gito

Inditex pone a sus accionistas la zanahoria del dividendo

Si el grupo textil no co­ti­zara ha­bría ga­nado 21 mi­llones menos en el primer tri­mestre

Pablo Isla
Pablo Isla

Lejos quedan ya para Inditex los años en los que las ventas y los be­ne­fi­cios cre­cían siempre a doble dí­gito y el valor subía en Bolsa como la es­puma. Desde que en mayo de 2017 su­pe­rara los 36 euros por ac­ción, con un precio ob­je­tivo del con­senso de mer­cado de 38 eu­ros, los ana­listas pa­rece que han dado por ce­rrado esa etapa. Ahora el precio ob­je­tivo está entre 8 y 10 euros por de­bajo y los cre­ci­mientos de un dí­gito son ca­li­fi­cados de “muy po­si­ti­vos” por los di­rec­tivos del grupo, que han de­ci­dido jugar a re­partir cada vez más di­nero en di­vi­den­dos.

Aunque ya lo había anunciado con motivo de la presentación de resultados anuales el pasado mes de marzo, Inditex insistió ayer en que este año vuelve a subir el dividendo a pagar hasta los 88 céntimos por acción (un 17,3% más sobre los 75 céntimos pagados en 2017). El beneficio no va a subir, ni de lejos, una cifra similar, pero lo que hace el grupo presidido por Pablo Isla es subir el pay-out (cantidad del beneficio que se dedica a pagar a los accionistas) del 50% al 60%.

La nueva cifra de dividendo parece un buen reclamo para permanecer en el accionariado del grupo, que hará efectivo el pago de los 44 céntimos que restan (ya pagó otros 44 céntimos en mayo) el 4 de noviembre próximo. A los precios actuales de la acción en Bolsa, los 88 céntimos de dividendo suponen una rentabilidad por esta vía del 3,5%, que no está nada mal para los tiempos que corren. Lo de mantener o subir el dividendo siempre ha sido un arma que las empresas utilizan para amarrar a sus accionistas. Lo hicieron incluso los bancos en plena crisis, aunque para ello tuvieran que entrar en el juego de los dividendos mixtos (una parte en metálico y otra en acciones).

A Inditex esto no le hizo falta durante muchos años, en los que los ritmos de crecimientos de ventas y beneficios llevaban en volandas a la acción en Bolsa. Pero en los últimos ejercicios la cosa ha comenzado a cambiar. Es verdad que gracias al sistema logístico que tiene el grupo podrá cumplir el objetivo de tener tiendas online y en todos los mercados donde ya dispone de tiendas físicas en 2020, y también es cierto que salvo que ocurra un cataclismo, el grupo volverá a ver crecer sus ventas este año. Aunque, eso sí, a un ritmo menor que el de hace tiempo.

Por ejemplo, el consejo de administración de Inditex espera que en el segundo trimestre fiscal del año (del 1 de mayo al 31 de julio) las ventas del grupo crezcan entre un 4% y un 6%. La cifra es muy similar a la que ha registrado en el primer trimestre (febrero-abril), que se ha situado en el 5%. Los directivos ya consideran “muy positivos” estos ritmos de crecimiento, lo cual augura que los dos dígitos de aumentos de ventas han pasado a la historia.

Las cuentas

Como es lógico, si la primera línea de la cuenta de resultados (las ventas) crece a menor ritmo, la última (beneficio neto) también lo hará, porque los milagros son difíciles de llevar a cabo en un grupo que, además, vende en mercados con fuerte competencia. Al principio de la sesión bursátil tras la presentación de los resultados trimestrales la cosa comenzó bien, con subidas que superaban el 1%. Pero después se dio la vuelta y cerró la jornada con una caída del 1,03%, para cerrar en 25,02 euros.

¿Qué había ocurrido entre medias? Fuentes del mercado consultadas por Capitalmadrid señalan que las primeras cifras conocidas en modo flash a primera hora de la jornada cumplían con las expectativas de los mercados. “Sin embargo -añaden-, cuando las cuentas se miraban con mayor profundidad y a la luz de los comentarios hechos en la presentación a los analistas se vio cómo los logros eran algo más modestos”.

En concreto, por ejemplo, el beneficio neto final que salió publicado en las primeras noticias (734 millones de euros) contaba con 21 millones de euros que no provienen del negocio, sino de la aplicación de las nuevas normas de contabilidad de los inmuebles alquilados (la NIIF 16).

Sin esa aportación puramente contable, el beneficio neto se habría quedado en 713 millones de euros, lo que supone un incremento del 6,7%, en lugar del 10% que le otorgan los 734 millones que figuraban en todos los titulares. Es verdad que Inditex no tiene la culpa de que la NIIF 16 haya cambiado las normas de contabilidad para las empresas cotizadas. Pero la aclaración figuraba en la penúltima página de las explicaciones a los resultados y la cantidad concreta sólo podía conocerse con la presentación a los analistas en la mano.

Veamos ahora cómo encajan los 713 millones de beneficio (descontados los apuntes contables de la NIIF 16) con el resto de cifras, y muy especialmente con la de ventas netas. Esta última ha crecido un 5% con respecto a la del mismo trimestre del año anterior, hasta situarse en 5.927 millones de euros.

El beneficio sin ajustes contables habría crecido 1,7 puntos porcentuales más que la facturación neta del grupo. Esto es fruto, a su vez, del incremento del margen bruto, que creció un 6% y del mantenimiento de los gastos operativos, que descontados también los efectos contables de la NIIF 16, habrían crecido en una cifra muy similar a la de las ventas netas, es decir, el 5%.

Más margen

Las fuentes consultadas por Capitalmadrid añaden que si se observa con detenimiento el margen bruto se ve cómo las ventas netas han crecido en 273 millones de euros, en tanto que el coste de las mercancías lo ha hecho en tan sólo 76 millones. “Esto -explican estas fuentes- sólo puede deberse principalmente a dos causas que seguramente se solapan. Por un lado, la gestión de inventario que deja menos prendas fuera de la venta, y por otro una ligera subida de precios finales de las prendas”. La suma de ambos factores explicaría esta diferencia entre ventas y costes, porque es demasiado voluminosa como para deberse únicamente a una caída en lo que cobran los proveedores.

Sea como fuere, la realidad es que Inditex parece instalada en crecimientos de ventas y beneficios del entorno de los que se han producido en el primer trimestre del año y de los que los directivos esperan para el segundo. Los precios objetivo que le asignan los consensos del mercado no difieren mucho entre sí y le asignan al grupo un respetable potencial de crecimiento por cotización y una rentabilidad por dividendo que tampoco está del todo mal.

Así, el consenso de Noesis le otorgaba ayer un precio objetivo de 28,6 euros por acción, mientras que el de Facset llegaba a los 30 euros justos. Ambas cifras suponen un potencial de crecimiento del 14,4% y del 20%, respectivamente, con la cifra de cierre de la sesión. Las rentabilidades por dividendo con estos dos precios objetivo serían del 2,9% y 3,1%, respectivamente. Prácticamente nadie cree que vaya a haber grandes oscilaciones en la cotización del grupo textil, pero una vez más habrá que esperar a las siguientes cuentas trimestrales para ver cómo se comporta el negocio.

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