El mer­cado se cura en salud y lleva las va­lo­ra­ciones hasta ni­veles tes­ti­mo­niales

Los grandes fondos 'aparcan' su gusto por los valores bancarios tras la reunión del BCE

Los in­ver­sores alejan al sector de las car­teras pero no venden mucho más a estos pre­cios

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Los de­par­ta­mentos de aná­lisis de las grandes firmas in­ter­na­cional echan humo desde que, tras su úl­tima reunión, el Banco Central Europeo (BCE) hi­ciera mucho más que alejar hasta me­diados de 2020 las pri­meras ex­pec­ta­tivas de una subida de ti­pos. La ins­ti­tu­ción ha em­pe­zado a pre­parar al mer­cado para una po­sible re­baja adi­cional del tipo de de­pó­sito -ahora en el 0,4%- y quizá para algo más ra­dical a la vista de que la Eurozona no le­vanta ca­beza.

Los nuevos datos conocidos sobre las futuras inyecciones de liquidez a los que la banca se agarraba con desesperación han tenido un impacto limitadísimo. Las operaciones se harán al -0,3%, pero en conjunto las condiciones son peores que las de la ronda de financiación previa. "Ya no hay clavo ardiendo al que agarrarse. Toca esperar tiempos mejores, pero tardarán en llegar" señala un reconocido analista del sector financiero.

Más radical es la reacción de los inversores. La banca, que ya estaba bajo máxima vigilancia durante un 2019 de más a menos, ha quedado totalmente relegada en las preferencias de los inversores, que casi la han sacado de su radio de acción. Si los bancos no han bajado mucho más desde la reunión del BCE del del 6 de junio es porque muchos fondos se habian anticipado ya a las potenciales malas noticias y habían vendido profusamente desde marzo.

"El problema es de expectativas. Como mínimo queda un año de visibilidad cero en el sector bancario y los inversores lo estaban descontando con toda la crudeza desde la reunión del marzo, cuando el BCE cambió su discurso de forma radical. Ahora, en junio, se ha confirmado que las cosas no han mejorado en absoluto y que los bancos van a tener que lidiar con tipos cero o ya veremos si negativos en los próximos trimestres. No hay mucho que hacer a corto plazo", señalan fuentes bursátiles.

El escenario no deja de complicarse. Tanto que Pimco, la mayor gestora de renta fija del mundo, ya no descarta que el BCE puede comprar renta variable para reactivar la economía, a imagen y semejanza de las prácticas habituales del Banco de Japón para combatir largos años de estancamiento económico sin inflación. Pimco destaca que el daño a la banca irá a más cuanto más tiempo sigan los tipos en negativo. Las alarmas ya han empezado a sonar.

Mientras, JP Morgan habla de una sector financiero europeo "rehén" de las políticas de Mario Draghi y espera un caída del 2% del beneficio por acción por cada 25 puntos básicos de caída de los tipos. Y respecto a la banca española en particular, Morgan Stanley cree que el sesgo mucho más 'dovish' del BCE se llevará una media del 4% del beneficio de la banca nacional, con Bankia y Unicaja como las dos entidades más expuestas por su modelo de negocio.

No obstante, Morgan Stanley es opimista sobre la evolución de las cotizaciones, con potenciales de revalorización que superan el 30% en la mitad de los bancos españoles cotizados. La firma se suma al amplio grupo de las que creen que el escenario más apocalíptico ya está descontado. Pero el corto plazo del sector no puede estar más contaminado, hasta que el punto de que la mayoría de las grandes carteras están ya cerradas para la banca.

"Sólo unos buenos resultados del segundo o del tercer trimestre podrían cambiar esta tremenda inercia negativa, pero sinceramente creo que esto no va a ocurrir. Van a pasar muchos meses hasta que la banca europea empiece a ofrecer mínimos signos de recuperación. Hasta entonces, el sector se moverá en bolsa al ritmo de los inversores más especulativos. Terreno vedado para inversores particulares y estables", señalan fuentes del mercado.

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