Monitor de Infraestructuras

La en­tidad ha pa­sado de ser el ac­cio­nista de re­fe­rencia a tener una par­ti­ci­pa­ción mí­nima de un 1,1%

Repsol, perjudicada por el efecto arrastre de la venta de títulos de CaixaBank

Los ana­listas co­locan el precio ob­je­tivo en 18 euros tras la subida del crudo y el di­vi­dendo

Antonio brufau con Josu Jon Imaz
Antonio brufau con Josu Jon Imaz

La co­ti­za­ción de Repsol se verá be­ne­fi­ciada por la subida del crudo de las úl­timas fe­chas y puede que tam­bién por la menor venta de ac­ciones por parte de CaixaBank. La en­tidad está sa­liendo de­fi­ni­ti­va­mente de la pe­tro­le­ral, lo que ha mo­ti­vado un en­fria­miento del va­lor. Los ana­listas ven un po­ten­cial al­cista en la com­pañía a corto plazo por estos dos fac­tores y por el atrac­tivo di­vi­dendo que ofrece.

La mayoría de las casas de análisis sitúa el valor por encima de los 17 euros, con lo que alcanzaría el máximo nivel que el grupo petrolero ha logrado en los últimos 12 meses de 17,010 euros, frente a los 14,76 euros de ahora. Morgan Stanley coloca el precio objetivo de la acción en los 18 euros y Macquarie en 17,90 euros.

Uno de los aspectos que precisamente más juega en su favor a corto plazo es el dividendo. En la junta del 31 de mayo, el equipo directivo de Repsol propondrá a sus accionistas un dividendo de 0,525 euros brutos por acción, a través del programa Repsol Dividendo Flexible, en sustitución del dividendo complementario de 2018.

Esta retribución se añade a la que la compañía aprobó en su momento por un importe equivalente a unos 0,425 euros brutos por título, por lo que la retribución total al accionista aumentará hasta los 0,95 euros por acción, un 5,6% superior al ejercicio anterior.

Bank of America Merril Lynch valora a corto plazo los sólidos resultados de Repsol y estima que en los próximos trimestres van a mejorar. Igualmente, destaca que la rentabilidad del dividendo de la petrolera española está por encima de las grandes del sector de Europa, con un rendimiento medio de un 5,3%.

Efecto arrastre de CaixaBank

Algunos analistas reconocen que uno de los factores más negativos que la compañía petrolera ha tenido en Bolsa ha sido la venta de acciones de CaixaBank. La entidad ha reducido su participación hasta el 1,1% en menos de un mes, lo que ha provocado que la acción se haya resentido a la baja.

Y es que, CaixaBank ha decidido desprenderse de toda vinculación con la compañía que preside Antonio Brufau. En la presentación de resultados de 2018, el consejero delegado Gonzalo Cortázar admitió que la participación en la petrolera estaba en torno al 3,6%. Desde entonces, ese paquete se ha visto recortado hasta el 1,1%.

Las consecuencias de Libia y Venezuela

Por ese motivo, algunas fuentes consideran que esta circunstancia no ha venido nada bien a la cotización. El exceso de papel en el mercado más otras circunstancias adversas como el efecto Libia y la menor demanda de gas en Venezuela han perjudicado a la petrolera en los mercados.

Por otro lado, el trimestre pasado vino marcado por unos precios del petróleo de 63,1 dólares, un 6% inferior a los registrados en igual periodo de 2018 cuando se contabilizó una media de 66,8 dólares. El barril cotiza ahora por encima de los 70 dólares y se prevé que seguirá en niveles superiores. Además, la petrolera verá incrementada su producción de crudo gracias a que ha reanudado las operaciones en Libia.

Precisamente, el efecto Libia ha sido uno de los factores que han influido en la leve caída de resultados, ya que la producción media se situó en 700.000 barriles equivalentes de petróleo diarios frente a los 727.000 registrados entre enero y marzo de 2018.

El consejero delegado, Josu Jon Imaz, dijo ante los analistas que la compañía cumplirá a final de año con unos resultados brutos de explotación (Ebitda) de 8.000 millones, unas inversiones en bienes de capital (capex) de 3.800 millones y una producción media de 720.000 barriles equivalentes de petróleo.

El grupo prevé también un impulso del negocio del refino debido, básicamente, a la nueva normativa de la Organización Marítima Internacional (IMO) que obliga a sustituir combustible de alto nivel de azufre por otro mucho más bajo.

Gracias a estas circunstancias adversas que la petrolera ha logrado salvar, los analistas consideran que los resultados de la petrolera del primer trimestre han sido ligeramente positivos tras alcanzar un beneficio neto de 608 millones de euros frente a los 610 millones que obtuvo entre enero y marzo de 2018. Según Bankinter, no existen riesgos para la consecución de los objetivos del plan estratégico de Repsol.

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