JUNTA DE REPSOL

“Cuidado con las de­ci­siones que to­ma­mos. Seamos pru­den­tes”, re­calca en la junta de ac­cio­nistas

Brufau reclama una transición energética “ordenada” que no perjudique a la industria

El pre­si­dente de Repsol ad­vierte del li­de­razgo que pre­tende España en el cambio cli­má­tico

Antonio Brufau, Repsol
Antonio Brufau, pte. de Repsol.

El pre­si­dente de Repsol, Antonio Brufau, ha de­fen­dido el plan de transición ener­gé­tica que el Gobierno en fun­ciones de Pedro Sánchez ha en­viado a Bruselas pero ha pe­dido que se haga de forma or­de­nada y que no afecte al desa­rrollo de la in­dus­tria del país. En la junta de ac­cio­nis­tas, ha afir­mado España que ha pre­sen­tado unos ob­je­tivos muy ele­vados para hacer frente al cambio cli­má­tico, muy su­pe­riores in­cluso al resto.

“Vayamos con cuidado con este liderazgo porque España no es tan relevante”, ha señalado Brufau a la vez que insistía en que concretamente dentro de la Unión Europea hay 11 países que no están dispuestos a renunciar al carbón hasta 2030 y la propia Alemania en 2038. “Cuidado con las decisiones que tomamos. Seamos prudentes”, ha recalcado el alto ejecutivo de la petrolera ante los accionistas.

Brufau ha señalado que, pese a la sensibilidad de Europa en la lucha contra el cambio climático, hay otros países que tienen otras prioridades, como “el crecimiento económico o sacar de la pobreza a los ciudadanos”, sobre todo viendo que Europa solo genera el 10% de las emisiones en todo el mundo frente al 28% que supone en China. Ha recordado también que la ambición de Alemania es confirmar los objetivos de reducción asignados por la UE del 21% mientras que España los triplica.

El presidente de Repsol ha puesto el foco de los problemas de emisiones de CO2 en el país asiático donde, según ha recalcado, el 50% de las emisiones de China son debidas al uso del carbón. El 67% de la electricidad que genera es con este tipo de combustible.

Descarbonización eléctrica

“No es posible alcanzar el escenario de los dos grados de contención en el calentamiento del planeta sin las descarbonización de la generación eléctrica, especialmente en países emergentes”, ha insistido, a la vez que considera que todas las fuentes de energía seguirán siendo necesarias, en un futuro de bajas emisiones.

Respecto al nuevo plan energético, ha pedido al futuro Gobierno que sea una transición ordenada, que se haga al margen de las ideologías y de los clásicos grupos de interés, en referencia a las eléctricas. “Hay demasiadas voces opinando”, ha señalado.

En cuanto a la apuesta que se hace de las energías renovables, ha comentado que debe ser una aportación “suficiente” pero “no excesiva”, “evitando subsidios o sobredimensionamiento del sistema eléctrico”. Asimismo, ha pedido que el precio de la electricidad beneficie al cliente y favorezca la competitividad del país. Sobre el coche eléctrico, ha comentado que su penetración debe estar en línea con la Unión Europea.

El consejero delegado, Josu Jon Imaz, ha recalcado que la compañía está “mejor preparada” para un entorno de transformación que aproveche las oportunidades que se generan en electricidad y en los negocios de bajas emisiones.

Renovación por cuatro años

Por otro lado, Antonio Brufau ha sido relegido en el cargo por cuatro años más, así como el consejero delegado, Josu Jon Imaz, y los consejeros José Manuel Loureda, John Robinson West y Henri Philippe Reichstul. La junta ha nombrado también consejeros externos independientes a Aránzazu Estefanía Larrañaga y a María Teresa García-Milà Lloveras.

Con estos nombramientos, el consejo supera la recomendación del Código de Buen Gobierno de contar con al menos un 30% de consejeros en 2020. El órgano rector de la compañía queda reducido a 15 miembros de los cuales cinco son mujeres.

La junta de accionistas ha aprobado el reparto de un dividendo de 0,525 euros brutos por acción a través del Programa Repsol Dividendo Flexible y en sustitución del complementario del ejercicio 2018.

Esta retribución se suma a la que la petrolera aprobó por un importe de unos 0,425 euros, por lo que la retribución total del accionista asciende a 0,95 euros por título, un 5,6% superior a la del ejercicio anterior. Según el Plan Estratégico 2018-2020, Repsol prevé incrementar el dividendo hasta situarle en un euro al final del periodo.

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