BOLSA

Deoleo, terreno resbaladizo

El pro­gre­sivo re­tro­ceso en el con­sumo del aceite de oliva mun­dial en los úl­timos años, junto a la ex­pan­sión in­ter­na­cional de la ac­ti­vidad y la caída de los pre­cios están po­niendo en serio pe­ligro la su­per­vi­vencia de un sector em­ble­má­tico en España.

Para botón de muestra solo basta con observar la evolución en Bolsa de Deoleo, la principal productora española de aceite de oliva con marcas de reconocido prestigio como Bertolli o Carbonell.

En la actualidad hay cerca de 12 millones de hectáreas de olivar repartidas entre 64 países productores. En España, en concreto, más de dos terceras partes del terreno cultivado se destina al olivar tradicional. Pese a esta expansión, o quizás por ella, el precio medio en origen por cada kilo de aceituna apenas alcanza los 2,4 euros, muy por debajo del coste medio de producción fijado en torno a los 3 euros.

Tras el retroceso del consumo se encuentra además la desaceleración económica y la pérdida de poder adquisitivo de la clase media provocada por la crisis. Cuando se reducen los ingresos, los principales recortes se producen en la cesta de la compra y uno de los productos más afectados suele ser el aceite de oliva. Circunstancia que complica aún más el futuro a corto plazo del sector ante el temor a una nueva fase recesiva mundial en los próximos meses.

Una situación insostenible para el sector que podría provocar la desaparición del 20% del total del olivar cultivado en España, según el informe elaborado por el experto oleícola Juan Vilar para el grupo Deoleo, lo que podría poner en peligro el liderazgo de España como principal productor y exportador de aceite de oliva.

Solo la alta productividad de nuestro país gracias, a las buenas condiciones del terreno y del clima, están contrarrestando de momento estos negros augurios. Por ello, se apunta en este informe, resulta imprescindible el apoyo de las administraciones públicas para impulsar la reconversión de olivar en plantaciones más eficientes y una mayor profesionalización en los procesos productivos con el fin de garantizar la supervivencia del sector.

Toda esta problemática la está sufriendo Deoleo en sus propias carnes. La compañía contabilizó unas pérdidas de 7,5 millones de euros al cierre del primer trimestre, lastrada sobre todo por la caída de ingresos en algunos de sus principales mercados. La facturación sufrió una caída del 18% entre enero y marzo, hasta los 132 millones de euros por las caídas de las ventas en Norteamérica e Italia. Y llueve sobre mojado.

Pese a estas malas cifras, este trimestre muestra un favorable cambio de tendencia tanto en margen bruto como en Ebitda, con unos resultados por encima de las previsiones iniciales, después de dos trimestres consecutivos muy negativos.

Con el fin de restablecer el equilibrio patrimonial, la compañía aceitera tiene previsto realizar una reducción de capital en unos 138 millones de euros mediante la disminución del valor nominal hasta 0,2 céntimos de euro de todas las acciones del capital social. Algo que deberán aprobar los accionistas en la junta general prevista para el próximo 3 de junio. Los títulos de Deoleo cotizan a 0,051 euros y acumulan un recorte del 10% en lo que va de año y no parece que vayan a levantar cabeza en mucho tiempo.

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