La prensa in­ter­na­cional ad­vierte que “la po­breza al­canza a las clases me­dias” en España

Política económica: los retos de un Gobierno ante el inevitable compromiso social

Jóvenes exi­lia­dos, ma­yores de 45 años sin tra­bajo, em­pleos tem­po­rales de ba­sura y sa­la­rios es­tan­ca­dos...

Narrativa sobre desigualdad y pobreza
Desigualdad y pobreza.

Las dos con­vo­ca­to­rias elec­to­rales han ser­vido de au­tén­tico examen sobre el es­tado ac­tual de la eco­nomía es­pañola. Diez años des­pués de la mayor crisis de la época con­tem­po­rá­nea, la si­tua­ción re­sulta des­alen­ta­dora, de­pri­mente, y su ma­nejo cons­ti­tuye un au­tén­tico reto para el pró­ximo go­bierno. Los buenos datos sobre ac­ti­vidad y caída de em­pleo ai­reados en las úl­timas se­ma­nas, no pueden es­conder el em­po­bre­ci­miento de la clase me­dia, el de­te­rioro del mer­cado la­boral o los pro­blemas para llegar a final de mes de una cre­ciente masa de la ciu­da­da­nía.

En las últimas semanas, se ha producido un bombardeo oficial sobre el buen estado de la economía española con dos datos fundamentales: un crecimiento de la actividad del 0,7%, muy por encima de nuestros socios europeos, y un descenso del desempleo hasta el 14,7% desde un máximo del 25%. Todo ello, aderezado con que el número de cotizantes supera el nivel de los 19 millones de personas.

¿España va bien? Nada más lejos de la realidad. El Gobierno que surja tras el intercambio de cromos de las elecciones municipales y autonómicas tiene ante sí una tarea ingente que desarrollar: intentar, al menos, dar la vuelta a todo lo que la crisis se ha llevado por delante. El estado de bienestar, un sistema laboral garantista y, sobre todo, la ilusión de millones y millones de personas constituye un auténtico nudo gordiano de Rubik para el próximo Ejecutivo.

Demasiadas vergüenzas

Las campañas electorales de 2019 han permitido destapar las vergüenzas de la economía española. Millones de jóvenes se han tenido que marchar del país en busca de un empleo digno, que les permita construir una experiencia vital. Una situación dramática que ha conducido a 2,54 millones de españoles al “exilio”, en países como Reino Unido, Francia o Estados Unidos. Estados que se están beneficiando de la excelente formación de una fuerza laboral que sólo podría acceder a sueldos de basura en España.

En el otro extremo del mercado, la crisis ha destruido las opciones una parte importante del talento de nuestro mercado laboral. “Las empresas de trabajo temporal tiran directamente ahora a la basura los currículos que les llegan de mayores de 45 años”, indican fuentes laborales.

Cifras dramáticas

El INE asegura que hay medio millón de mayores de 55 años en paro. Y otros 2,35 millones de desempleados se encuentran en edades entre los 25 y los 54 años. Eso significa otros 800.000 ciudadanos entre 45 y 54 años han sido expulsados del mercado laboral. Aunque seguro que son muchos más, como todo el mundo sospecha. Cifras para un drama del mercado de trabajo, porque representan la pérdida de una transferencia de talento a las generaciones jóvenes, que no se puede permitir la economía española.

Los datos del mercado de trabajo son impactantes. Según Eurostat, la oficina de estadísticas europeas, España tiene la tasa más alta de empleo temporal de la UE, el 26,9% frente al 14,1% en Europa. Entre los jóvenes de 15 a 24 años, este empleo temporal se dispara nada menos que hasta el 71,2%. Y ahí no acaba todo, un tercio de los contratos apenas tiene una duración de un mes.

En apuros

Las condiciones de vida de buena parte de la población se han deteriorado en los últimos tiempos hasta niveles insospechados hace sólo diez años. Después de un durísimo ajuste de cinturón en la última década, el salario bruto crece a ritmos verdaderamente irrisorios. El año pasado, sólo aumentó un 0,7%, según Infojobs-Esade, hasta una media de 23.478 euros al mes. ¿Dónde recala la riqueza de una economía tan floreciente como la española?

Volviendo a los trabajadores temporales, nada menos que uno de cada cuatro se encuentra en riesgo de pobreza. Y si se hace referencia a la pobreza energética, ésta afecta a un número variable entre 3,5 y 8,1 millones de personas, según el tipo de indicador que se utilice. La ONG Save the Children asegura que el 40% de las familias monoparentales, que viven sólo con un sueldo, se encuentran en riesgo de pobreza. Siervos de la gleba.

Hay capas de la población que niegan estas realidades. Resulta más fácil mirar hacia otro lado que enfrentarse a la verdad. Jamás reconocerían que tener empleo en España no garantiza una vida digna. En un país donde la diferencia de sueldo medio oscila entre los 11.000 euros de Zahínos (Badajoz) y los 73.000 euros de Pozuelo (Madrid). Un país donde la tasa de pobreza infantil se ha incrementado diez puntos, hasta el 28,3%, en dos decenios.

De The Economist a Le Monde

Cuando el seis de noviembre de 2008, el diario The Economist publicó un durísimo artículo sobre la economía española titulado “La fiesta ha terminado en España” una ola de repulsa se instaló en la opinión pública. El prestigioso diario Le Monde, el más vendido de Francia, titulaba hace sólo unos días “En España, la pobreza alcanza a las clases medias”. ¿Quién se ha atrevido a desmentir al matutino galo? Nadie.

El futuro Gobierno se enfrenta a la tarea de poner diques de contención en demasiados agujeros abiertos en los últimos años. Y esto, sin hablar de Sanidad o Educación. Mientras tanto, aquellos que durante años se acomodaron en poltronas inconfesables alzan sus voces ahora exigiendo cambios utópicos sólo de cara a la galería. Una titánica empresa.

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