DIA, Técnicas Reunidas, OHL, Cellnex, y en su día el Popular, fueron ob­jeto de pre­siones ba­jistas

El jugoso beneficio de los derivados

Estos pro­ductos se uti­lizan para es­pe­cular en lugar de me­ca­nismos de co­ber­tura

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Muchos ope­ra­dores vienen de­mo­ni­zando en los úl­timos años de los pro­ductos de­ri­vados por el papel per­tur­bador que ge­neran en la co­ti­za­ción de un buen nú­mero de ac­cio­nes. Hay quien in­cluso con­si­dera in­moral ir contra el mer­cado. Al res­pecto, re­co­nocen que los de­ri­vados son ne­ce­sa­rios para ge­nerar co­ber­tura y re­bajar el riesgo de las in­ver­sio­nes. Sin em­bargo, en las úl­timas dé­cadas están siendo uti­li­zados bá­si­ca­mente para es­pe­cu­lar, pu­diendo in­cluso poner en aprieto a em­presas con buenos fun­da­men­ta­les.

Sociedades como DIA, Técnicas Reunidas, OHL, Cellnex, y en su día el Popular, han sido objeto de fuertes presiones a la baja en los últimos años.

El Popular es el ejemplo más palpable del serio peligro que han supuesto las presiones bajistas para el sector bancario. Hasta tal punto que las autoridades reguladoras han tenido que prohibir dicha operativa en reiteradas ocasiones a lo largo de estos años para evitar un posible colapso del sistema.

No todo es malo. Es más, es aconsejable incluir productos derivados en cartera con el fin de optimizar la diversificación y lograr una cobertura de riesgo contra aquellos fenómenos (cambios climáticos, situaciones políticas, incumplimiento de pago, polución, inflación) que puedan alterar el precio del activo.

Pero la cada vez mayor sofisticación de los mercados internacionales ha fomentado un cambio rápido en la creación y aplicación de las diferentes clases de productos derivado, así como su perversión. Los productos derivados se pueden utilizar para generar beneficios de forma no convencional o adicional a los ingresos que puedan proveer otros instrumentos de inversión.

La gestión del riesgo es uno de los aspectos más importante, sino el más importante, dentro del mercado de derivados y básicamente es el proceso por el cual se identifica el nivel de riesgo deseado frente al riesgo actual de un activo. Pero esta gestión del riesgo tiene dos caras. Una la cobertura y otra la especulación pura y dura, cada vez más implementada en el mercado.

Una especulación contra la que no existe demasiado interés en luchar, si siquiera en acotar de una forma racional, con la excusa de que generan una mayor eficiencia. Pero lo que sobre todo aportan son grandes cantidades de liquidez y con ello jugosos beneficios para los gestores del mercado.

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