La in­ves­ti­ga­ción del es­pio­naje de FG-Villarejo se di­lata sine die pero con ero­sión

El vía crucis de Carlos Torres en el BBVA: seis meses y no ha resuelto nada

El Banco de España alerta otra vez del riesgo en Turquía por su par­ti­ci­pa­ción en Garanti

Garanti
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El nuevo pre­si­dente del BBVA, Carlos Torres, está a punto de cum­plir seis meses en el cargo, aunque con un sabor más agrio que dulce. Carlos Torres ya arrancó su man­dato con el lastre del es­pio­naje en­car­gado por su an­te­ce­sor, Francisco González (FG), al ex co­mi­sario José Manuel Villarejo. De las in­ves­ti­ga­ciones abiertas aún no hay con­clu­sión al­guna, aunque sí ad­ver­ten­cias a ambos lados del Atlántico sobre la re­per­cu­sión en la imagen y re­sul­tados del grupo. Y sobre avi­sos, los del Banco de España y a la CNMV por su pre­sencia en un mer­cado como Turquía.

Carlos Torres no estará para muchas celebraciones con la llegada del mes de junio, a pesar de que se cumple medio año desde que asumiera de manera oficial la presidencia ejecutiva, aunque limitada, del BBVA. Para algunos, el periodo transcurrido se puede considerar muy breve para hacer un balance de su gestión, pero en algunos asuntos resulta demasiado dilatado.

En este segundo aspecto, el escándalo por los encargos de espionaje de su sucesor, Francisco González (FG), habrá pasado a un segundo plano mediático, pero no desde el punto de vista del supervisor. El BBVA ha tenido que reconocer tanto ante la SEC como la CNMV, los supervisores bursátiles de Estados Unidos y de España respectivamente, que todo ese caso puede afectar tanto a su negocio como a sus resultados.

Al mismo tiempo, la investigación interna iniciada hace casi un año sigue sin arrojar luz sobre el asunto. La prolongación de la misma, según el propio grupo bancario, "erosiona" su imagen y reputación, ya que si se confirman esas malas prácticas por parte de FG, cuando aún era presidente ejecutivo del banco, irían en contra de los códigos éticos de la propia entidad.

Impactado o no por toda esta trama de espionajes telefónicos, el beneficio atribuido del BBVA en el primer trimestre se situó en el primer trimestre del ejercicio en los 1.164 millones de euros, casi un 10% menos en la comparativa interanual, al mismo tiempo que la rentabilidad (ROE) se veía mermada por debajo del 10%. Un año antes, esta ratio era del 11,5%.

Para colmo, el beneficio procedente de Garanti, su filial en Turquía, sufría una contracción del 7,7% hasta marzo. El Banco de España, en su último informe anual, vuelve a lanzar un aviso sobre las turbulencias de algunos países como el turco, al igual que los problemas de Argentina (donde el BBVA está al igual que el Santander con una presencia muy significativa).

¿Coincidencias?

La transparencia del BBVA en los seis primeros meses de Carlos Torres tampoco ha mejorado. En todo caso, la opacidad y las sospechosas coincidencias se han sucedido en algunos momentos significativos para el grupo bancario, casi como una maniobra de distracción.

Justo en vísperas de la junta de accionistas celebrada el 15 de marzo en Bilbao, el todavía presidente de honor, el controvertido FG, anunciaba su renuncia a todos los cargos honoríficos por un periodo "temporal", aunque ha mantenido hasta fechas recientes los privilegios de los mismos (despacho oficial, entre otros, como ya adelantó en su momento Capital Madrid).

El pasado 29 de abril, en horario vespertino y con comparecencia virtual del consejero delegado Onur Genç, el BBVA anunciaba un cambio de calado pero controvertido en su organización, con el ascenso de José Miguel Andrés que hasta el momento había sido presidente de la Comisión de Auditoría y Cumplimiento, sobre la que recae la investigación interna por los encargos de espionaje.

Su sustituto en ese cargo es Jaime Caruana, entre otros cargos exgobernador del Banco de España cuando se produjo el intento de asalto de la constructora Sacyr al BBVA. Una operación que llevó, presuntamente, a FG a los encargos de espionaje. Caruana fue una pieza clave en que no se produjera dicho asalto.

Por el momento, Torres puede anotarse en su haber la recuperación de la figura de una vicepresidencia de la que careció su antecesor durante años de mandato. Eso sí, que la persona elegida haya sido José Miguel Andrés pone en entredicho ese logro.

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