Las en­ti­dades ganan mucho margen de ma­niobra en el con­texto de un mer­cado muy vo­látil

La banca reduce autocartera y se queda desnuda ante un verano difícil en bolsa

CaixaBank, Santander y Bankinter han re­ba­jado sus com­pras hasta ni­veles tes­ti­mo­nia­les.

Gonzalo Gortázar y Jordi Guall, CaixaBank.
Gonzalo Gortázar y Jordi Guall, CaixaBank.

La banca es­pañola está rea­li­zando un ejer­cicio de su­per­vi­vencia en 2019. Alternativametne, las co­ti­za­ciones suben y bajan a toda ve­lo­cidad (el úl­timo mes está siendo de franca co­rrec­ción), dentro de unos ni­veles de vo­la­ti­lidad ex­tra­ro­di­na­rios. Pero el ajuste a la baja de los pre­cios de los bancos desde má­ximos del año no ha sido su­fi­ciente para per­suadir a las en­ti­dades de la ne­ce­sidad de com­prar ac­ciones pro­pias para de­fender las co­ti­za­cio­nes.

Por el contrario, el grueso de los grandes bancos españoles está rebajando su autocartera hasta niveles en algunos casos testimoniales, muy cerca de los niveles más bajos de la historia. Las últimas ventas las ha realizado Bankia, que desde finales de 2018 ha vendido algo más de 25 millones de acciones propias y ha comprado cerca de 19,5 millones de títulos. El resultado es que la autocartera baja desde el 0,77% hasta el 0,59%.

Es el nivel más bajo desde abril de 2018. El pasado 20 de abril, el banco nacionalizado amortizó 15,4 millones de acciones para hacer frente a una reducción de capital. No ha habido operaciones especiales en el caso de Bankinter, que el arranque de mayo comunicó una rebaja de la autocartera desde el 0,16% hasta el 0,13%. Hay que echar el calendario 10 años atrás para encontrar un porcentaje más bajo en el quinto banco español por capitalización bursátil.

Las dos decisiones de los departamentos de tesorería de Bankia y Bankinter no hacen sino acentuar el proceso de rebajas de autocartera que la banca española ha puesto en marcha en los últimos meses. Los números expresan cómo, a pesar de las dificultades que ha sufrido el sector en bolsa (en un año pierde cerca de un 30% de su valor), las entidades han renunciado a intervenir en el mercado, al menos de una forma contundente y constante.

Hay algunas excepciones como la de Banco Sabadell, que es el único que sí ha recurrido a la autocartera en los momentos más delicados del año. En febrero, la acción caía hasta mínimos históricos y la entidad elevó su paquete de acciones propias desde el 1,41% hasta el 1,87%, el nivel más alto en tres años. Pero el fuerte rebote en bolsa de las últimas semanas le ha permitido aligerar la mochila. Este mes de mayo la ha reducido hasta el 1,66%.

Sabadell es el banco que más y mejor ha movido históricamente su autocartera y el que mayores plusvalías ha obtenido de una operativa en cierto desuso ya que la adquisición de acciones propias penaliza a los bancos por consumo de capital. En un momento de máxima vigilancia de los ratios de solvencia por parte de los supervisores, las entidades financieras están siendo muy cuidadosas con sus movimientos.

Las montantes de autocartera lo demuestran. En marzo, BBVA redujo la suya desde el 0,73% hasta el 0,44%. Por su parte, Santander y CaixaBank juegan en otra liga, con paquetes de acciones propias insignificantes por el 0,09% y el 0,07% respectivamente. La entidad catalana lleva tres años sin comprar o vender títulos propios. Por lo tanto, el sector afronta el futuro más inmediato en bolsa con el cuentakilómetros de la autocartera prácticamente a cero.

Es decir, preparado para afrontar las potenciales turbulencias a las que se pueda enfrentar en los próximos meses en una bolsa que ha puesto a la banca a la cola de las rentabilidades durante el curso 2019. Con el BCE obligado a mantener los tipos en el 0% por la persistente debilidad económica de la zona euro, los bancos pueden vivir un verano difícil si la guerra comercial entre Estados Unidos y China no remite y Wall Street sigue ofreciendo evidencias de sobrevaloración.

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