Trump des­pierta al dra­gón: China res­ponde y ge­nera una ola anti yanki entre la ciu­da­danía

Una empresa china prohibe a su personal el iPhone, comer en McDonald's y usar Colgate

Sólo el 8% de lo que fa­brican em­presas nor­te­ame­ri­canas en el país asiá­tico se vende en Estados Unidos

Estados Unidos y China
Estados Unidos y China

La guerra eco­nó­mica entre Estados Unidos y China acaba de en­trar en una fase cuerpo a cuerpo. Un es­tadio de esta con­tienda eco­nó­mica de con­se­cuen­cias im­pre­de­ci­bles. Una cons­truc­tora de au­to­mó­viles del país asiá­tico ha de­ci­dido tomar cartas en el asunto y ha prohi­bido a sus em­plea­dos, bajo ame­naza de des­pido, uti­lizar el iP­hone, comer en res­tau­rantes como el Kentucky Fried Chicken, com­prar pro­ductos del hogar fa­bri­cados en Estados Unidos e, in­cluso, viajar a este país.

Lo que comenzó como una guerra de aranceles, un atentado al libre comercio y una vuelta atrás de siglos se está convirtiendo en una auténtica lucha de titanes. China llevaba a cabo la semana pasada un incremento de aranceles a más de 5.000 productos americanos por valor de 60.000 millones. El gigante asiático respondió de inmediato an alza de tasas de Estados Unidos a productos del país asiático por un valor de 200.000 millones.

Pero la espita que ha desatado las hostilidades ha sido la decisión de la tecnológica Google de dejar dar soporte al fabricante de móviles Huawei, el segundo mayor del mundo en la actualización de su sistema android. Esta decisión condena, en la práctica, a la empresa asiática a poner en marcha un sistema operativo alternativo que ya ha anunciado que tiene desarrollado. Otros fabricantes chinos, del prestigio de Xiaomi, Oppo o Letv pueden verse en la misma situación pronto.

Lo que comenzó como una guerra proteccionista se está convirtiendo en una conflagración económica que puede cambiar el futuro mismo de las telecomunicaciones. La última en unirse a esta contienda es la empresa de vehículos Jinggang, que ha llevado a cabo una auténtica delcaración de guerra a todo lo que se relacione con Estados Unidos prohibiendo a sus empleados todo lo que venga de este país.

Boicot a EEUU "Los empleados tienen prohibido comprar o usar iPhones. En su lugar, se les recomienda que utilicen marcas nacionales chinas de teléfonos celulares, como Huawei" indican el código Jinggang. Es un precedente al que podrían sumarse en las próximas semanas innumerables empresas. Se ha prohibido la compra de coches fabricados por empresas conjuntas chino-estadounidenses y se les emplaza a adquirirlos a empresas 100% chinas. Tampoco pueden comer en McDonald's o en el Kentucky Fried Chicken y se repudia a marcas como Procter and Gmable (hogar), Amway (salud y belleza).

La situación es te una gravedad y unas consecuencias impredecibles. Se da la circunstancia de que la gran mayoría de los productos que fabrica Estados Unidos en China se vende en este país (74%) o en otros (18%) distintos de los Estados Unidos, a los que sólo llega el 8%, según el US Bureau of Econoomic Analysis y que recoge el prestigioso diario digital ZeroHedge. Cualquier veto puede hacer mucho daño a las compañías norteamericanas.

La semana pasada, Estados Unidos elevó los aranceles a productos chinos por importe de 200.000 millones de dólares. En respuesta a la decisión de la administración de Donald Trump, los chinos han elevado aranceles desde el 10% al 25% en más de 5.000 productos, algo que afectará a un volumen de 60.000 millones de dólares.

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