Se mete en el grupo de bancos con me­jores tipos en prés­tamos para vi­viendas

Ibercaja aprieta el acelerador en hipotecas y cuentas a la espera de la salida a bolsa

Mantiene la apuesta por captar nuevas nó­minas pa­gando el 5% el primer año.

Ibercaja
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Ibercaja, su asesor Rothschild y los coor­di­na­dores Morgan Stanley y JPMorgan lo tiene todo pre­pa­rado para la sa­lida a bolsa de la en­tidad ara­go­nesa. La co­lo­ca­ción del 40% está a punto y, si hu­biera que dar el pis­to­le­tazo de sa­lida en 24 ho­ras, no ha­bría más que ac­tivar los me­ca­nismos de una ope­ra­ción para la que la en­tidad se ha pre­pa­rado a con­ciencia para apro­ve­char cual­quier ven­tana de li­qui­dez. El pro­blema es que la co­yun­tura aún no acom­paña.

A la guerra comercial entre EEUU y China y la incertidumbre política, se suma que el sector financiero vive un nuevo episodio de debilidad en el parqué. Las valoraciones han vuelto a caer y, dependiendo de las entidades, se sitúan entre 0,5 y 0,6 veces el valor contable. Unos ratios muy pobres que ahora obligarían a Ibercaja a aterrizar en el mercado muy por debajo de sus expectativas de ingresos. Todo apunta a que, salvo un cambio radical de la situación, la entidad apurará el plazo legal hasta finales de 2020 para sar el salto.

Por entonces, el mercado prevé que ya habrían empezado a subir los tipos de interés en la zona euro. Por el camino, la entidad ha decidido meter la sexta velocidad para captar nuevos clientes en dos segmentos bien diferenciados como las cuentas remuneradas y las hipotecas. En ambos ha puesto en marcha unas campañas muy agresivas en precios para competir con lo mejor de cada casa como la entidad no había hecho en estos últimos años.

A través de la enseña 'Vamos', Ibercaja está haciendo su apuesta comercial más fuerte. A finales del año pasado fue el turno de la cuenta al 5%, un producto que es casi un clon de la cuenta al mismo tipo el primer año de Bankinter que tan buenos réditos ha dado a la entidad que preside Pedro Guerrero. Ibercaja ha ido un poquito más allá llevando el máximo remunerado a los 6.000 euros frente a los 5.000 de Bankinter. Nadie da más en las cuentas bienvenida.

Una parte de los clientes que acceden a un banco a través de esta tipo de cuentas no es el más fiel del mundo. Se mantiene en la entidad como mínimo los dos años de remuneraciones altas (Ibercaja paga el 2% en el segundo) y luego es susceptible de buscar otras ofertas similares para dinero nuevo en otros bancos. Pero se trata de una sencilla (aunque dolorosa para los márgenes) vía de entrada para intentar elevar la base de clientes de una entidad.

La hipoteca es harina de otro costal. Quien suscribe una hipoteca se queda una media de 30 años en el banco. Tiempo más que suficiente para rentabilizar los tipos atractivos que se ofrecen con la venta cruzada de productos. Ibercaja ha dado una vuelta a su gama de hipotecas 'Vamos' con un gran reclamo como es el diferencial del 0,80% en la hipoteca variable para aquellos clientes que no financien más del 60% del valor de la vivienda.

Una oferta que se coloca entre las mejores del mercado por precio, a cambio de que el cliente se vincule en niveles muy superiores a la media. También las condiciones de las hipotecas fija (desde el 2% para una préstamo a 15 años) y de la mixta son atractivas para atraer a la clientela más selecta, engordar la base de clientes y dotar de mayor atractivo a una salida a bolsa que se hace de rogar por el escaso 'sex appeal' del sector financiero.

Mientras, el banco trabaja a destajo con potenciales inversores de cara a la futura colocación de acciones. Una operación compleja y por imperativo legal que se ha convertido en un quebradero de cabeza para la entidad, que tiene todos los deberes hechos mientras espera un cambio de percepción sobre la banca que la política de tipos cero del Banco Central Europeo (BCE) está demorando al máximo posible. Por el camino, toca captar el número máximo posible de nuevos clientes.

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