OPINIÓN

Juego de tronos en clave para la situación política española

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Historia
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“A los pue­blos, a los países no los une la fuerza mi­litar ni el di­nero ni las ban­de­ras; lo que les une es un buen re­lato de su his­to­ria, nada más po­de­roso que es­to”. (Tyrion Lannister, ‘Juego de tro­nos’, ca­pí­tulo sexto y úl­timo de la oc­tava tem­po­ra­da). Esta cita es una de las ace­radas re­fle­xiones que nos deja Juego de tro­nos. Aunque en el do­blaje es­pañol se ha tra­du­cido li­te­ral­mente story por his­to­ria, en realidad la pa­labra co­rrecta es re­lato. El re­lato his­tó­rico que une a los ha­bi­tantes de un país y de cuya ca­rencia por falta de con­senso tanto se ha ha­blado úl­ti­ma­mente en España.

Por fin se ha emitido el desenlace de la trama de la famosa y discutida serie televisiva. Durante ocho temporadas ha cautivado a millones de personas en todo el mundo durante las semanas que duraba cada sesión, y ha mantenido ocupadas la curiosidad y las cábalas el resto del año sobre lo que podría pasar en los capítulos que se estaban rodando.

Una vez conocidas las peripecias y el desenlace de la larga trama, llena de sorpresas, vericuetos, laberintos y extrañas vivencias de los personajes principales; finalizadas las escenas que causan impacto y las que producen profundas emociones estéticas, llega la hora de reflexionar sobre los mensajes que los productores de la serie nos han querido transmitir, incardinados en el relato.

David Benioff y D. B. Weiss tenían los mensajes claros desde el principio, aunque no tuvieran perfectamente definidas cada escena o secuencia. Pero echando una mirada hacia atrás, se va comprendiendo como muchos detalles que parecían inocuos encajan perfectamente en el conjunto de la obra. Por más que al autor de los libros en que se basa, George R. R. Martin, haya perdido el control sobre el argumento, con gran enfado por su parte, hace ya varias temporadas.

Tras todas las batallas, escaramuzas, lealtades respetadas y traiciones, planes perversos para hacerse con el impactante Trono de hierro y esfuerzos para unir los siete reinos, los notables que quedan vivos escuchan al más frágil físicamente, pero más poderoso intelectualmente, Tyron, - enano de nacimiento- y aprueban su proposición de fundar un nuevo reino en el que reine la paz y la justicia.

Proceso político que construirán a partir del relato histórico del reino, basado en los hechos del pasado y que pueda ser de utilidad al pueblo. Tyrion propone como primer candidato al trono a Bran, un niño perteneciente a una de las familias con sangre real y que está tullido desde la infancia (o sea desde la primera temporada de la serie), víctima de la maldad de uno de los protagonistas. Un tullido será el rey y un enano, el mano del rey (es decir, el jefe del Gobierno).

También propone que la monarquía sea electiva. A la muerte del soberano los notables del reino votan al candidato o candidata que consideren más apto. (Hay que recordar que el argumento se desarrolla en una época medieval en un continente ficticio). Parece una autoconcesión de los productores de Estados Unidos, país basado en el rechazo original a la monarquía británica, pero que han salvado sus escrúpulos democráticos con la elección de los reyes.

En la historia española se dio el caso de una monarquía electiva con los visigodos, cuyo débil estado sucumbió en 711 en un abrir y cerrar de ojos ante el poderío del islam. También se dio en el Israel bíblico, pero el país acabó dividiéndose en dos. No obstante, la monarquía más duradera de la historia es electiva: el Vaticano, que elige al papa mediante una elección entre los notables (cardenales) de la Iglesia.

Para evitar el poder absoluto del nuevo reino, se permite que las tierras del norte restauren la monarquía independiente que ha durado miles de años, y que puede hacer de contrapoder a la encarnada por Bran el Tullido).

Esta nueva situación sucede a una gran guerra de exterminio, dirigida por una de las aspirantes al trono de hierro, Daenerys, personaje que comenzó con unos principios muy humildes, un personaje angelical. Pero a medida que los hechos se desarrollan, va ganando poder, se hace con un ejército con disciplina férrea y quiere someter a todo el mundo a lo que ella considera lo mejor para el pueblo a costa de lo que sea.

En el discurso de la victoria, ante las tropas perfectamente alineadas en una explanada, afirma con gran convencimiento: “Quiero liberar a todos los pueblos del mundo”. Y a su amante Jon Nieve que le pide perdón para los vencidos: “No podemos ocultarnos tras la piedad. El mundo nuevo no se erigirá con los hombres leales al mundo que ahora tenemos”.

A lo que Tyrion comenta una vez desaparecida la amenaza que ella creía que su destino era construir un mundo mejor para todos, haciendo desaparecer a todo lo que se interponía entre ella y el paraíso deseado. Estaba segura de que solo ella sabía lo que era el bien y la justicia. (La referencia implícita a los totalitarismos del siglo pasado -nazismo y estalinismo- es más que evidente).

Y también el hecho recuerda las pretensiones, en otras circunstancias, a la posición de los populismos de nuestra actualidad. Ya en la quinta y sexta temporadas aparece una secta de costumbres muy austeras, cuyos miembros, que visten con una sencilla túnica, se hacen temporalmente con el control total de uno de los reinos. Imponen sus caprichosos deseos, manteniendo como marioneta a la reina Cersei -en tanto que trabajan por la caída de los demás reinos-. Al final son extirpados de manera expeditiva.

Ante la situación creada por Daenerys de alto riesgo para la convivencia, Tyrion convence a Jon Nieve para que cometa un tiranicidio. Éste asesina a su amada -uno de los platos fuertes de la serie- con lo que el mundo se libra de una dictadora, siguiendo con precisión sin saberlo la teoría del jesuita toledano Juan de Mariana (1598) que la consideraba legítima.

Sin embargo, a la dictadura en ciernes de la otrora dulce reina, le suceden dos monarquías consensuadas, algo que no previó Pablo Iglesias cuando con malicia y descaro le entregó a Felipe VI los CD’s de las seis primeras temporadas en una ronda de consultas presidenciales. Es de suponer que no tendría pensado poner el nombre de Daenerys a su futura hija como incautamente han hecho miles de padres. (Por cierto, que la Casa Real envió los CD’s a una biblioteca pública).

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