Esperanza Aguirre tam­bién frustró una in­ver­sión que se es­tima su­pe­rior a 17.000 mi­llones

La mano negra que mece la eterna Operación Chamartín

Como Ana Botella hace 4 años, Carmena arroja la toalla y ad­mite que es “imposible” su apro­ba­ción

Manuela Carmena.
Manuela Carmena.

Es como la his­toria in­ter­mi­na­ble. Año tras año, le­gis­la­tura tras le­gis­la­tura, la mul­ti­mi­llo­naria Operación Chamartin, que arroja una in­ver­sión de 17.000 mi­llones de eu­ros, se es­trella en los des­pa­chos. No im­porta el color del par­tido. Esta vez le ha to­cado el turno a Manuela Carmena, a la que la Comunidad de Madrid le ha ju­gado una mala pa­sada, como ya le su­cedió a Ana Botella, su pre­de­ce­sora. ¿Existe una mano negra que im­pide su apro­ba­ción? Habría que pre­gun­tarle esta vez al trás­fuga pre­si­dente de la co­mu­nidad ma­dri­leña, Ángel Garrido.

En un acto de Más Madrid, la regidora y candidata a la reelección, arrojó este último fin de semana la toalla tras asegurar que no quedan fechas para aprobar la Operación Chamartín, conocida ahora como Madrid Nuevo Norte, antes de las elecciones del próximo domingo. Le queda lo que falta de semana, con Pleno y una Comisión de Urbanismo, aunque la Comunidad de Madrid ya ha enviado este martes el informe de impacto ambiental, el último obstáculo para la consideración por el Ayuntamiento..

La alcaldesa mostró una gran sorpresa el día de su anuncio, ya que, según dijo, llevan esperando meses el informe. “A estas alturas, no se nos ha comunicado nada. No tenemos ninguna documentación del Gobierno regional”, ha señalado. Finalmente, ha llegado. Pero, ¿habrá tiempo para el siguiente paso?

El caso es que, en el BBVA, principal impulsor del proyecto y su financiador destacado, la paciencia se agota. Fuentes próximas al banco que ahora preside Carlos Torres, la paciencia se agota y, como Carmena, está a punto de tirar la toalla. Ya sucedía lo mismo con su predecesor, el ínclito Francisco González, que siempre odió el proyecto, heredado de Francisco Luzón, su predecesor en Argentaria, de eso hace más de 25 años.

Enésimo aplazamiento

De no ser aprobado, el proyecto rebautizado como Madrid Nuevo Norte, sufriría un nuevo aplazamiento después de que el primer documento arrancase hace 25 años. El actual recibió el visto bueno municipal a finales de septiembre tras un recorte en los planteamientos que habían presentado Distrito Castellana Norte. DCN está controlado en un 75,5% por el BBVA y un 24,5% por Grupo San José.

En el plan renegociado por el Ministerio de Fomento, Ayuntamiento de Madrid y DCN está previsto la construcción de 10.500 viviendas, oficinas y locales comerciales que superarían un volumen de negocio de más de 13.000 millones de euros. En el proyecto, se habilitará 1,5 millones de metros cuadrados de oficinas y 103.119 metros cuadrados de uso comercial.

Esta misma “jugada” que Manuela Carmena ha sufrido por parte del gobierno regional del Partido Popular, la vivió en sus propias carnes la ex alcaldesa Ana Botella en 2015 de manos de la ex candidata al Ayuntamiento, Esperanza Aguirre. Botella se había comprometido a sacarlo adelante antes de las elecciones del día 24 de mayo pero no consiguió llevarlo al Pleno con el tiempo suficiente.

Entonces, el equipo de la alcaldesa había concluido, de hecho, todos los trámites administrativos y sólo estaba pendiente de contestar las 1.800 alegaciones de vecinos y asociaciones. Esperanza Aguirre prefirió entonces que el proyecto se aplazara para después de las elecciones autonómicas y municipales y fuera ella y no Botella quien se llevase el éxito de la aprobación definitiva. Después Aguirre, a pesar de ser la candidata más votada, no pudo ser investida alcaldesa y no pudo adjudicarse el éxito.

Todos los partidos de la oposición anunciaron entonces que no estaban de acuerdo con el mismo y que habría que revisar dicho proyecto, lo que provocó un nuevo aplazamiento. La mayoría de los grupos -PSOE, Ciudadanos, Ahora Madrid e IU- declararon que necesitaban ver toda la documentación antes de decidir.

Más de 25 años de historia

La Operación Chamartín se ideó en 1993, pero la falta de consenso entonces entre el Gobierno, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento mantuvo bloqueado el proyecto hasta diciembre de 2008. Posteriormente, el Plan Urbanístico de 2011 intentó relanzarlo nuevamente pero éste fue recurrido y fue en enero de 2015 cuando vio la luz el proyecto de la anterior legislatura del PP, que in extremis no fue aprobado.

Dicho macropoyecto, contemplaba ampliar la Castellana madrileña en 3,7 kilómetros, la construcción de más de 17.000 viviendas (unas 1.800 protegidas) y una zona de negocios con varios rascacielos. Pero lo más importante era el nivel de empleo que se esperaba generar. Se preveían crear unos 120.000 puestos de trabajo. En el proyecto de Manuel Carmena, la cifra de viviendas ha quedado recortada a unas 10.500.

Debido a que se da ya por hecho que el proyecto será aprobado por la nueva Corporación que salga de las urnas, cabe suponer que sufrirá nuevas remodelaciones. El candidato del PSOE, Pepu Hernández, se ha comprometido a introducir algunas variaciones en el mismo. Una de ellas, es aumentar hasta el 50% la cifra de viviendas protegidas.

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