MONITOR DEL CONSUMO BANCARIO

Ya su­peran el 41,8% de los prés­tamos fir­mados en en el mes de fe­brero

Las hipotecas fijas se disparan pese al escenario de tipos cero

El temor al final de los es­tí­mulos del BCE y el alza del eu­ribor im­pulsan su co­mer­cia­li­za­ción

Vivienda
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Pese a que el eu­ribor sigue en mí­ni­mos, el hi­po­te­cado medio es­pañol pa­rece es­car­men­tado de los vai­venes y fluc­tua­ciones del ín­dice y ve en el tipo fijo una al­ter­na­tiva más se­gura para poder con­vivir con el prés­tamo por vi­vienda con menos so­bre­sal­tos. El pa­sado mes de fe­brero, las hi­po­tecas re­fe­ren­ciadas a un in­terés fijo al­can­zaron el 41,8% del total de prés­tamos nue­vos, casi la mi­tad. El fin de la 'manga an­cha' del Banco Central Europeo y la con­si­guiente subida del eu­ribor han sido cla­ves.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), Las hipotecas a tipo fijo experimentan un aumento del 17,4% en tasa anual, con un tipo de interés medio al inicio del 3,05% frente al 2,37% de las adscritas a tipo variable. Éstas siguen siendo más baratas al inicio de la vida del préstamo, pero la coyuntura está abocada al cambio, lo que explica en gran parte el auge del tipo fijo.

Tarde o temprano, el BCE cerrará 'Jauja'

Pese a que en los últimos años ha habido un tímido rebrote alcista en el euribor, en los últimos dos meses este índice, al que están referenciadas la gran mayoría de hipotecas en España, ha vuelto a entrar en coma. Esto no ha sido óbice para el meteórico ascenso de la contratación de los préstamos por vivienda a tipo fijo, que han vivido una evolución imparable en los últimos años coronada con el récord de febrero.

Hace una década, el 90% de los créditos hipotecarios en nuestro país tenían como referencia una variable, con el euribor como rey absoluto de los índices. Sin embargo, y tras la devastadora crisis económica, la tendencia ha dado un giro radical: en 2016 los préstamos a tipo fijo ya representaban el 10% del total, al año siguiente subieron al 35%, y su crecimiento ha sido constante desde entonces.

Curiosamente, y según datos del BBVA, el auge del tipo fijo ha coincidido con la caída en barrena del euribor. El letargo del índice líder de las hipotecas, que ha llegado a estar en valores negativos, es simultáneo al crecimiento del tipo fijo.

Los motivos de esta aparente incongruencia tienen que ver con el miedo al cambio de pauta que, tarde o temprano, llegará desde las altas instancias europeas. El fin de la política de estímulos monetarios del Banco Central Europeo (BCE) no llegará en el corto plazo, pero tarde o temprano las inyecciones de liquidez del organismo tocarán a su fin, y el euribor despertará.

El humor con el que se levante es una incógnita, lo que ha despertado los reparos de muchos usuarios que prefieren unas condiciones de pago más estables para sus cuotas. La tranquilidad, a tenor de las cifras, pesa más que los precios más caros del tipo fijo.

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