Las cuentas de la cons­truc­tora de Villar Mir mues­tran pér­didas re­cu­rrentes

OHL vive un espejismo en los mercados: sus problemas siguen latentes

Las som­bras sobre la ge­ne­ra­ción y compra de di­nero negro le per­sigue

OHL en México, tierra movediza.
OHL en México, tierra movediza.

OHL vaga por un ca­mino que no deja de ser si­nuoso en ningún mo­mento. Los es­pe­cu­la­dores se han pos­trado en su ca­pital para ganar di­nero en el corto plazo, pero su si­tua­ción sigue siendo los mismos que hacer meses atrás y además la sombra de la sos­pecha se sigue cer­niendo en re­la­ción a los mo­vi­mientos de di­nero negro en el pa­sado. De ahí a que la ma­yoría de los ex­pertos sigan sin con­fiar en el com­por­ta­miento que puede desa­rro­llar en el fu­turo ni tam­poco de su via­bi­li­dad.

La constructora sigue sin encontrar su rumbo, como bien se vio con las pérdidas que ha tenido en los primeros tres meses del año de 7,7 millones de euros. Pero no sólo los números rojos en su balance son un síntoma de que las cosas no le están yendo como le gustaría, puesto que su nivel de facturación también se ha visto mermado un 3,3% a la baja. Nada que ver con la época de bonaza de antes de la crisis.

Ahora, además, tiene una mayor vinculación doméstica, puesto que el 68,1% de su negocio procede del exterior, frente al 75,2% de hace un año. Unos porcentajes que ligan con el enquistamiento de las inversiones en infraestructuras en territorio español. Si a eso se le añaden los problemas del pasado, el resultado que obtenemos es un cóctel realmente peligroso.

De hecho, la compañía ya abre la puerta y no se esconde para vender en 2020 su participación del 50% en el complejo Canalejas, proyecto residencial y comercial de lujo situado en el corazón de Madrid, una vez que se ponga en servicio a finales de este año 2019. Las desinversiones siguen siendo la tónica imperante en aras de volver a plasmar números verdes en su cita ante sus inversores.

En este sentido, la participación actual de la constructora en el proyecto es la resultante tras la compra el pasado año el 32,5% que tenía el Grupo Villar Mir. Su socio en el 50% restante del complejo es el empresario israelí Mark Scheinberg, fundador de la firma de póker online 'Poker Stars'. Pero todo esto podría cambiar en los próximos meses para intentar que su deuda sea más sostenible y como muestra al mercado de que pueden rehacerse. Algo que mejoraría su rating y aliviaría los intereses en su apalancamiento. Otro punto interesante es que la cartera de pedidos de OHL alcanzó los 5.557,9 millones de euros, un 8,8% por debajo de la que registró a finales del pasado ejercicio. El 96,0% de la cartera total corresponde a contratos de ejecución a corto plazo y el restante 4% son contratos a largo plazo. En resumidas cuentas, todo sigue igual y simplemente las pérdidas han sido menores de las que el consenso esperaba.

Más bajistas y la sombra de la corrupción

La reacción abrupta en los mercados, con subidas realmente espectaculares, responden a especulación por parte de los inversores al mostrar unas cuentas “menos malas” de lo que podrían haber sido, según apunta un gestor español. Sin embargo, sus fundamentales a largo plazo siguen bastante trastocados y “no hay motivos por apostar por el valor si el negocio sigue por esta senda de la incapacidad de ser rentable con el tiempo”.

El número de bajistas de su capital se encuentra, de nuevo, más cerca del 9%. De hecho, recientemente el hedge fund Marshall Wallace aumentó su posición en contra del valor hasta un 1,38%. Un dato que demuestra la desconfianza en el plano de la inversión que aún persiste sobre la compañía.

Por otro lado, en los últimos días ha salido a la luz nuevos casos sobre posible corrupción en adjudicaciones. Un informe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, cuyo secreto acaba de levantar el juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, destapa la supuesta mecánica de OHL para generar dinero negro durante años, con el que poder pagar a políticos y funcionarios a cambio de la obtención de obra pública.

Los agentes detallan tras el análisis de la prueba intervenida, que OHL en ocasiones generaba el dinero B con sus recursos internos, pero en otras utilizaba a la propia Administración Pública. Por tanto, los problemas que aún tiene el grupo son bastante grandes como para que consiga salir del atolladero en el que se encuentra inmerso.

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