ANÁLISIS

La socialdemocracia revive gracias a ocupar el centro

Abascal ha hecho el tra­bajo sucio y la cen­tro­de­recha ha en­trado al trapo

Gorka Maneiro con Sebastián Abascal.
Sebastián Abascal.

El even­tual líder ca­ris­má­tico, Santiago Abascal, no ha sa­lido bien pa­rado de las elec­ciones del 28A. La se­ce­sión ca­ta­lana y el ataque al so­cia­lista Sánchez por in­tentar una ne­go­cia­ción con los in­de­pen­den­tistas no ha sido acep­tado por los vo­tantes como una clara trai­ción a la pa­tria. Cs o por lo menos Rivera y Arrimadas, vo­cea­ron, si cabe, to­davía más fuerte el men­saje de que España ca­mi­naba hacia la rup­tura y al abismo eco­nó­mico.

Las gentes del común, los votantes, cuyas ocupaciones y preocupaciones cotidianas les atan al sentido común y a la observación de los hechos, no ha compartido esa alerta escalofriante. No veían llegar al lobo. Por otro lado, las cifras macroeconómicas que son un frío resumen del pálpito cotidiano no confirman, si no que al contrario, rechazan las profecías catastrofistas.

El INE anuncia que el PIB en el primer trimestre de 2019 ha subido un 0.7% con Sánchez como primer ministro y su gobierno socialista. En los últimos once meses el avance anual del PIB se ha instalado en la cota del 2.4% que para sí quisieran alemanes, franceses e italianos con gobiernos de todo tipo pero ninguno socialdemócrata.

El avance del PIB obedece a una mayor inversión (sector de la construcción incluido) pero también al consumo e incluso a una aportación positiva, que empezábamos a dar por perdida, del sector exterior.

Crece el PIB y sube el empleo: 500.000 nuevos ocupados en los últimos doce meses. Con todos estos datos no tiene nada de extraño que el presidente de la CEOE manifieste la opinión de los empresarios, pidiendo al PP y Ciudadanos su abstención de modo que Sánchez gobierne en solitario sin hipotecas con los Independentistas o Podemos.

¿Si rechazan esta petición serían verdaderamente liberales los dirigentes del PP y C´s y en consecuencia fieles a las decisiones individuales de los agentes económicos, o por el contrario, se aferran a sus propios intereses partidistas por encima de toda la ciudadanía?.

PP y Ciudadanos pueden y también deben suavizar o evitar las presiones secesionistas y al mismo tiempo confirmar su apuesta por la Constitución y la democracia, marcando de esta manera y con claridad sus diferencias con Vox. El regreso de ambas formaciones políticas al centro ideológico es la mejor manera de volver a encontrar sus identidades.

El país, España, dice una editorial del Financial Times, “ha sido durante años un ejemplo de estabilidad mientras otros países del sur de Europa sucumbían a la confusión financiera y política”. Es hora de que los partidos constitucionalistas no apuesten por la de desvertebración de España y favorezcan la marcha de una economía cuidando, eso sí, algo más el agravio de las desigualdades.

En cuanto a catalanes y vascos como quiera que exageran y distorsionan sus agravios (son las zonas más prosperas de España) de lo que se trata sin que parezca imposible es de apaciguar esos lamentos y fantasías.

Y luego está Europa. Empecemos por nuestra Guerra Civil con fascistas italianos y nazis alemanes más los comunistas de Stalin. Sigamos por la Europa de enemigos y guerras fratricidas. Pero España y Europa han seguido adelante gracias a que se abrazó un compromiso. Lo dijo el primer presidente del consejo europeo Van Rompuy: “para el compromiso es necesaria una aburrida y fastidiosa negociación, es el precio a pagar”. El Tratado de Roma y la Constitución del 78. “… anudando nuestros propios intereses tan firmemente que resulte materialmente imposible la guerra o la ruptura”.

La victoria de los socialdemócratas españoles y finlandeses es una buena nueva frente a esas aspiraciones de hombres fuertes -desde Trump hasta Erdogan, pasando Salvini y Orban- a la que aspiran Rivera y Abascal mientras el PP busca otro repuesto para recibir la herencia de Aznar. Sánchez, guste o no guste a muchos, no es ninguna amenaza ni para España ni para Europa, sino un modesto pero valioso mensaje de que la social democracia es un serio baluarte para la construcción de Europa.

El vicepresidente de la Comisión, Timmermans, recordaba como “la crisis que empezó en 2008 incrementó las diferencias entre ricos y pobres y abrió las puertas al populismo y al nacionalismo”. Cataluña y sus independentistas no han escapado a este mensaje así que es hora de que todos los constitucionalistas españoles vuelvan a la negociación y de alguna manera a un centro político alejado de exageraciones y fraudes.

Artículos relacionados