ANÁLISIS

La impaciencia proteccionista de Donald Trump y la retorsión comercial de China

¿Por qué tanta im­pa­ciencia nor­te­ame­ri­cana cuando la eco­nomía marcha viento en popa?

Estados Unidos y China
Estados Unidos y China

Los datos fa­ci­li­tados por la Oficina de Análisis Económico de los EEUU (BEA) para el primer tri­mestre de 2019 mues­tran un in­cre­mento de las ex­por­ta­ciones de bienes y ser­vi­cios, en tér­minos reales, del 3,7%; los bienes avan­zaron un 4,7% y los ser­vi­cios un 1,8%. La va­ria­ción in­ter­tri­mes­tral de las im­por­ta­ciones fue ne­ga­tiva, un 4,4% en el epí­grafe de bienes y un 0,8% en los ser­vi­cios.

La contribución del sector exterior al incremento intertrimestral de 3,2% del PIB fue de 1,1 puntos porcentuales; los dos puntos adicionales corresponden a la demanda doméstica. En resumen, unos buenos datos macroeconómicos para el primer trimestre de 2019 en EEUU. No sólo crece el producto sino que también mejora el saldo exterior. Resultados, en suma, que no se corresponden con esa impaciencia del presidente Trump por penalizar las importaciones.

Por otro lado, los datos publicados por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) muestran una subida del empleo en abril de 263.000 nuevos puestos de trabajo. El número de parados bajó hasta los 5,8 millones lo que implica una bajada de la tasa de desempleo del 3,6% de la población activa. El porcentaje más bajo desde diciembre de 1.969.

La remuneración media por hora trabajada en el sector privado no agrícola (Industria y Servicios) aumentó hasta 27,77$ en el primer trimestre de 2019. En el último año los salarios crecieron en un 3,2%. La positiva evolución del empleo y los salarios explican el incremento del 2,7% del consumo privado en el primer trimestre de 2019.

En cuanto a la cotización dólar/euro se ha mantenido como media durante el mes de abril en 1,1239, confirmando la apreciación de la divisa estadounidense. La política monetaria no es ajena a esta fortaleza del tipo de cambio. En efecto, el pasado 1 de mayo, la Reserva Federal mantuvo la horquilla de los fondos federales entre el 2, 25 y 2,50%. Valores positivos alejados de los tipos practicados, nulos o negativos, por el BCE.

Una evolución de la economía estadounidense que no se corresponde con las angustias proteccionistas de su presidente. ¿Son reales o retóricas? Gillian Tett desde el Financial Times se hace eco de las dudas que se plantean los mercados ante las políticas arancelarias de los EEUU.

Tres motivos de incertidumbre. El primero coincide con la calma que han vivido inversores y empresarios descontando que Trump conseguiría buenas contrapartidas en su negociación con China. Puntos a favor para la campaña electoral. Eric Cantor, reputado asesor financiero, afirma:” la política comercial de Trump es drásticamente menos severa y mucho más componedora que su retórica”.

Segundo, el medio plazo es otra cosa. Cuando una potencia hegemónica ve comprometida su posición privilegiada por la ascensión de un agresivo contendiente el desenlace suele acabar en un fuerte encontronazo. El temor ante esa pérdida de protagonismo explicaría los apoyos desde la derecha más rancia a su presidente: “ la única manera de derrotar a China exige determinación”.

Tercero, ¿Cuál sería la reacción de empresarios e inversores estadounidenses si la subida de aranceles y las medidas de retorsión que pongan en vigor los países afectados por los aranceles desembocan en un parón del comercio internacional y una nueva recesión económica?. La retorsión decretada por China acentúa la incertidumbre mientras la cita para finales de junio entre los dos presidentes, americano y chino, queda demasiado lejos.

Un reciente y confidencial informe del BCE sustenta la tesis de que el principal perjudicado por esta guerra comercial serían los propios EEUU. Una conclusión demasiado complaciente a juicio de destacados comentaristas y no tan complaciente para inversores y empresas.

Dos últimos interrogantes. Uno: China NO cede en los contenciosos sobre propiedad intelectual, servicios financieros y transferencias de tecnología, además aplica ya tajantes medidas de retorsión. Trump se vería en una posición políticamente todavía más desairada que la de su “fallida negociación nuclear” con Corea del Norte o su pretensión de que México pague el muro contra la inmigración.

Dos: una China zarandeada en su dignidad por las exigencias americanas podría incluso dar un paso hacia el precipicio financiero vendiendo importantes cantidades de deuda pública estadounidense. Una desbandada para los tenedores de bonos y obligaciones y un buen interrogante sobre la fortaleza del dólar. ¿Tendrá razón el Banco Central Europeo en su juicio sobre quién saldrá más perjudicado, EEUU, Europa o China, si se desencadena una guerra comercial y financiera?

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