DESDE EL PARQUET

Bayer, más cal que arena

El acuerdo al­can­zado por Beiersdorf para la ad­qui­si­ción de Coppertone a Bayer, apenas ha lo­grado mi­tigar las dudas en los mer­cados por el alu­vión de de­mandas pre­vistas en EEUU contra la far­ma­céu­tica ale­mana por el ca­rácter can­ce­rí­geno de su fi­lial nor­te­ame­ri­cana Montsanto.

Dicen las malas lenguas que el importe obtenido en la operación, 550 millones de dólares, apenas le servirá para cubrir una pequeña parte de las multas y además supone perder una marca emblemática con capacidad para generar ventas de más de 200 millones de dólares al año.

Pero lo cierto es que Bayer ya había anunciado el pasado mes de noviembre sus intenciones de reducir costes tanto con la eliminación de12.000 puestos de trabajo como con la venta de Coppertone. Para ello, el grupo también ha puesto a la venta su negocio de salud animal y los productos de cuidado del pie Dr. Scholl's. De este modo, Bayer quiere centrarse ahora en su negocio OTC, es decir productos farmacéuticos no sujetos prescripción médica.

El conglomerado con sede en la localidad alemana de Leverkusen se hizo con Coppertone en 2014, como parte de su compra por 14.200 millones de dólares del negocio de productos para el cuidado personal de Merck.

Al mismo tiempo se ha conocido que un jurado de un tribunal de California ha fijado una multimillonaria indemnización de más de 2.000 millones de dólares para una pareja que culpa al herbicida Roundup de Bayer de provocarles cáncer. Esta sentencia, aunque no es definitiva, viene a elevar aún más la presión sobre la compañía, que sigue intentando contener las repercusiones de su compra el año pasado de Monsanto.

Este es el tercer veredicto consecutivo en contra de la compañía por este motivo. Además, la alemana debe hacer frente a la desbandada general de sus accionistas ante el descontento por la compra del grupo estadounidense, que ha expuesto a Bayer a una batería de unas 13.400 demandas.

Las acciones de la farmacéutica, que también cotizan en el mercado continuo español, acumulan una caída del 5% en lo que va de año y ya cotizan casi a una tercera parte de su mejor momento en 2015, antes de anunciar la compra de Monsanto. Y su situación técnica a corto plazo no parece muy halagüeña.

Artículos relacionados