Las grandes ges­toras ex­tran­jeras creen que en mu­chos casos no están jus­ti­fi­cados

Los fondos inversores empiezan a señalar a las empresas cotizadas por los altos salarios

Los votos en contra de la re­mu­ne­ra­ción de Merlin su­peran el 40%; en MásMóvil, el 26%

Merlin
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El mer­cado es­pañol ya no es la gran ex­cep­ción entre los grandes de Europa en el que los grandes in­ver­sores ven, ca­llan y votan sí en las juntas ge­ne­rales de ac­cio­nis­tas. Los grandes fondos ya no están por la labor de dejar de señalar todo aquello que les dis­gusta, con foco es­pe­cial en las po­lí­ticas de re­mu­ne­ra­ción de las em­presas co­ti­zadas na­cio­na­les. Hay va­rias em­presas donde los noes su­peran ya el 20% de los ac­cio­nistas re­pre­sen­tados en junta.

El peso de los inversores extranjeras supera récords históricos año a año. En 2018, los grandes fondos tenían en su poder el 46% del mercado español medido en términos de capitalización bursátil. La cifra ha crecido nada menos que en 10 puntos porcentuales en una década, de la mano del crecimiento de la bolsa española y de la estrategia de diversificaciçón geográfica y de negocios de los grandes conglomerados empresariales del país.

La legión de gigantes liderada por Fidelity, BlackRock, Norges Bank, Invesco, Vanguard, Capital Group o UBS tiene cada vez más voto en las compañías nacionales, donde se expresan cada vez con mayor libertad e independencia. En la junta de la socimi Merlin properties, el informe anual sobre remuneraciones recibió casi un 41% de votos en contra. Y el de MásMóvil, una empresa emergente y estrella de la bolsa española, el 26%.

"Durante mucho tiempo, y con muy escasas excepciones, las grandes gestoras han pasado sin molestar por las juntas de las empresas españolas. Pero han crecido tanto en el capital de sectores clave como la banca, las 'telecos' o el inmobilario que empiezan a hacer valer su galones. Sobre todo en un momento en el que se habla de desaceleración económica en Europa y las valoraciones de muchas compañías están en niveles altos", señalan fuentes bursátiles.

El año pasado, Merlin Properties bajó cerca de un 5% en bolsa. Al mismo tiempo sus dos principales directivos, el consejero delegado Ismael Clemente y el director general corporativo, Miguel Ollero, se embolsaron 6,46 y 6,26 millones de euros respectivamente. No obstante, la acción de Merlin sube este año en torno a un 15%. Alrededor de la mitad se revaloriza MásMóvil. La cuarta operadora de telefonía es una de las grandes historia de éxito en el parqué nacional de los últimos años.

Sin embargo, el 24% de los accionistas votaron contra el informe de remuneraciones de 2018. Algo por encima, en el 26%, se cifró la contestación de los de Ence, envuelta estos días en una gran crisis en Bolsa que se ha llevado el 40% de su valor respecto a los máximos de febrero. En Mediaset, que el año pasado vivió uno de sus ejercicios bursátiles mas duros de la historia con una caída superior al 40%, la oposición de los accionistas saltó hasta el 21%.

Por lo tanto, crece y crece la contestación de los fondos, por más que aún no se haya generalizado. Las discrepancias se extienden también a la nombramientos en los consejos de administración o, también dentro del ámbito de las retribuciones, a los programas de retribución variables a la cúpula ejecutiva que se extienden durante varios años. Aunque aún no se puede hablar de activismo accionarial en las empresas españolas, las juntas de puro trámite pronto serán un recuerdo.

La actitud cada vez más contestataria de los mayores transatlánticos mundiales mete más presión a ejecutivos y consejeros. Casos como el del 15,6% de votos en contra de la reelección de Bruce Carnegie-Brown en Banco Santander serán cada vez más habituales. La exigencia de los fondos crece en la misma medida que sus participaciones accionariales. Un proceso irreverisble y habitual en los grandes mercados europeos.

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