Los in­ver­sores ba­jistas quieren sacar ta­jada a la in­cer­ti­dumbre sobre la planta de Pontevedra.

Arregui entra en acción en Ence frente al acoso creciente de los vendedores

El má­ximo ac­cio­nista compra tí­tulos mien­tras el grupo se mueve con his­teria en bolsa

Ence
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Ence está ex­pe­ri­men­tado en sus pro­pias carnes cómo y cuánto puede cam­biar la si­tua­ción de una em­presa co­ti­zada de la noche a la mañana. La co­ti­za­ción del grupo, que el pa­sado otoño ce­le­braba má­ximos his­tó­ricos en Bolsa a mi­lí­me­tros de los 9 euros por ac­ción y se pre­pa­raba para volver el Ibex 35 por la puerta grande 21 años des­pués, es ahora un ma­nojo de ner­vios, vo­la­ti­lidad e his­te­ria. El hombre fuerte del ca­pital ha sa­lido a la pa­lestra para de­fen­derla.

La semana pasada, Juan Luis Arregui puso sobre la mesa 1,7 millones de euros para comprar algo más de 400.000 acciones. Una apuesta muy fuerte que lleva su participación hasta el 29,44% y que es una forma de lanzar al mercado el mensaje de que el castigo a Ence (ha llegado a perder un 40% desde los máximos de este año) es exagerado y que nuevos descensos no están justificados. Claro que no todos los inversores opinan lo mismo del futuro inmediato.

El desembolso del ex presidente de Gamesa y consejero de Iberdrola da continuidad, pero a gran escala, al que realizó hace apenas una semana el nuevo presidente ejecutivo, Ignacio Colmenares, que compró un paquete de casi 12.000 acciones en plena caída de la acción. Colmenares ha heredado los mandos de una compañía con grandes incertidumbres a corto plazo que pivotan casi exclusivamente alrededor de la continuidad de la planta de Pontevedra.

Una factoría en la que el grupo se juega cerca de 200 millones de euros de 'ebitda'. La clara victoria del PSOE en las elecciones no ha hecho sin acrecentar los temores, ya que el Gobierno presidido por Pedro Sánchez ya decidió hace algunas semanas no defender la prórroga de 60 años que la compañía recibió hace tres años. El desplome de la cotización ha sido tan potente desde entonces que ya está descontando gran parte del peor escenario posible para Ence.

"Es verdad que la situación de Ence es muy complicada, pero no lo es menos que ya no puede recibir más malas noticias a corto plazo. Los negocios del grupo marchan bien, y Ence ha demostrado su capacidad para diversificar y gestionar muy bien sus activos. Pontevedra siempre ha sido un riesgo latente, y en cualquier momento podía pasar factura al grupo, pero si hay algún tipo de solución Ence subirá con fuerza en bolsa", señalan fuentes bursátiles que recuerdan las positivas expectativas de los analistas.

Tras el duro castigo de este lunes, Ence valdría un 60% más en bolsa según el precio medio que manejan los analistas, que creen que la compañía vale 6,8 euros. Es decir, que estaría en disposición de recuperar todo lo ha perdido desde los máximos del año de febrero. Que dos terceras partes de los expertos recomienden comprar demuestra que los analistas no creen que el peor escenario por el que está apostando una parte del mercado se vaya a cumplir.

Ahí está el caso de los inversores bajistas, que a pesar de que la avalancha vendedora continúa a pesar de la reacción técnica de las dos últimas sesiones de la semana pasada, siguen apostando por nueva caídas. "A corto plazo, la volatilidad va a seguir disparada y no se pueden descartar más descensos, pero Ence está ya muy cerca del suelo", señalan en un 'broker' nacional en el que reconocen que a corto plazo Ence es una lotería en Bolsa. A estos precios, Arregi ha decidido comprar muchos décimos

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