Monitor de Consumo Bancario

El en­fria­miento de la eco­nomía frena su de­manda y en­du­rece las con­di­ciones

El crédito al consumo decelera su crecimiento, pero adquiere tintes tóxicos

El BdE de­tecta que este pro­ducto se ex­tiende entre las fa­mi­lias más de lo de­bido

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Tarjetas a tope.

Desde que se cer­ti­ficó ofi­cial­mente la sa­lida de nuestro país de la Milla Verde eco­nó­mica, el cré­dito al con­sumo no ha de­jado de cre­cer. Sin em­bargo, este pro­ducto fi­nan­ciero, un ex­ce­lente ter­mó­metro eco­nó­mico, em­pezó a dar sín­tomas de ago­ta­miento en el primer tri­mestre del pre­sente año: sigue al alza, pero su tasa de ex­pan­sión se mo­dera. Igual que las pers­pec­tivas eco­nó­micas de nuestro país, sobre las que se ciernen nu­ba­rro­nes.

Pero hay una circunstancia aún más preocupante y es que sus condiciones y 'target' comercial se están envenenando, como en los tiempos de la burbuja.

En su Informe sobre Estabilidad Financiera de la Primavera de 2019, el Banco de España (BDE) explica que el crédito al consumo sigue gozando de buena salud, con alzas que siguen instaladas en los dos dígitos, aunque desde el segundo semestre de 2018 el ritmo de crecimiento se ha enfriado. Este segmento del mercado baila, según el supervisor, al ritmo de entidades que ambicionan ganar peso en la oferta.

No obstante, los problemas macroeconómicos que ya se avistan y el atemperamiento del furor crediticio poscrisis ha acabado con la "demanda embalsada", durmiente durante el holocausto económico; mientras que el aumento de la tasa de morosidad -que crece desbocada en cifras de dos dígitos- ha vuelto más prudentes a las entidades, que han endurecido las exigencias de acceso a los préstamos.

Hasta aquí, nada especialmente preocupante: los devaneos habituales en la tormentosa relación entre la salud económica y la demanda de productos financieros. Lo que realmente preocupa al BDE es el creciente carácter 'subprime' del crédito al consumo, que se está colando en hogares en situación de vulnerabilidad y está acumulando activos tóxicos.

**Tomates podridos **

Los activos dudosos en el seno del crédito al consumo comenzaron a engordar a partir de 2017, y a mediados de 2018 ya crecían en torno al 20%, situándose a finales del año pasado en el 18,4%. Esto y la galopante mora es lo que ha llevado al supervisor a considerar necesario hacer un seguimiento "estrecho" de los vaivenes comerciales de este producto.

El documento expedido por el BDE afirma que hay una relación de causalidad clara entre la morosidad y el nivel de toxicidad de la oferta: “las entidades con tasas de mora más altas parecen ser las que experimentan un menor aumento de los créditos dudosos”, dice el análisis.

El organismo presidido por Pablo Hernández de Cos no aprecia, de momento, síntomas que permitan hablar de riesgo para el sistema financiero en su conjunto, pero ve procedente un "aumento de la vigilancia en las condiciones de concesión de operaciones crediticias y el seguimiento a las entidades más dinámicas en este segmento”.

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