DESDE EL PARQUET

Ence cambia de registro

Los siete úl­timos meses han sido un in­fierno para los ac­cio­nistas de Ence. Desde que el 4 de oc­tubre mar­cará má­ximos a casi 9 eu­ros, la ac­ción se ha des­plo­mado más de un 50%. Una caída que según los ex­pertos tendrá con­ti­nuidad tras romper a la baja ni­veles téc­ni­cos.

Los resultados del primer trimestre han sido especialmente decepcionantes y eso que los analistas ya venían anticipando una creciente debilidad en sus cuentas. El beneficio neto del grupo se ha reducido a poco más de 17 millones de euros, un 41,6% inferior a las ganancias contabilizadas en igual período del año pasado, mientras que el beneficio bruto operativo Ebitda ha retrocedido un 17,3%, hasta los 52 millones de euros.

Una debilidad provocada por el negocio de la celulosa, su principal fuente de ingresos. En contra de las expectativas de hace apenas unos meses, la evolución de esta actividad ha ido claramente a menos erosionada por la peor relación de los tipos de cambio, el mayor coste de los precios de producción y la caída de los volúmenes de venta frente al aumento de los inventarios puestos en marcha por el grupo para afrontar el parón de la biofábrica asturiana de Navia en el segundo trimestre.

Y el golpe podría haber sido incluso mayor de no ser por la positiva marcha del negocio energético que ha contrarrestado el frenazo de la división de celulosa. La termosolar de Puertollano ha supuesto una importante aportación de 13 millones de euros a su Ebitda tras su incorporación en diciembre.

La debilidad general en las cuentas se ha unido la posibilidad de que no se amplíe la licencia de 65 años a su planta de Pontevedra una por motivos mediioambientales. Circunstancia que ha llevado al grupo a entrar en una engorrosa batalla legal que puede prolongarse durante cuatro o cinco año.

Un cúmulo de factores que ha provocado una caída de más del 20% del precio de las acciones en lo que va de año, hasta poco más de 4 euros por acción. Este es menos de la mitad del precio al que cotizaban las acciones de Ence a principios del octubre del pasado año. Los analistas advierten además que se han roto importantes líneas de soporte que pueden llevar la cotización del grupo papelero hacia los 3,2 euros por acción.

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