El coste de ha­cerse viejos su­pe­rará los 40.000 mi­llones en los pró­ximos veinte años

La vejez costará a España más que financiar la deuda pública

El BCE alerta del reto que su­pondrá en países co­mu­ni­ta­rios con ni­veles de deuda ele­vados

Pensiones
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La que nos es­pe­ra... si nadie lo re­me­dia. Y pa­rece que puede costar más de lo pen­sado. El en­ve­je­ci­miento de la po­bla­ción le cos­tará a España más in­cluso que los in­tereses ac­tuales de la fa­bu­losa deuda pú­blica que man­tiene. El Banco Central Europeo (BCE) con­si­dera que hasta 2040, la mayor edad de la po­bla­ción lle­vará apa­re­jado un in­cre­mento en el coste fiscal de tres puntos sobre el Producto Interior bruto (PIB) en nuestro país. La frio­lera de 40.000 mi­llones a fi­nan­ciar con im­pues­tos.

Aún así, el BCE siembra un poco de optimismo dentro de este panorama sombrío, al asegurar que estas presiones de costes disminuirán hacia 2070 en países como Francia, Italia y España.

En su último informe anual, el supervisor bancario europeo advierte que el envejecimiento de la población constituirá “un reto para la sostenibilidad de las finanzas públicas”. El BCE alerta de que la tasa de dependencia de los mayores, el número de personas de 65 años o más respecto a la población en edad de trabajar va a incrementarse desde el actual 31% hasta el 52% en 2070. Eso supone que por cada jubilado sólo habrá un trabajador en activo.

El BCE estima que el gasto derivado del envejecimiento de la población en España se incrementará casi tres puntos hasta 2040, hasta alcanzar niveles en el entorno del 27%. El año pasado, el PIB se situó algo por encima de los 1,2 billones de euros. El crecimiento de la economía en los próximos veinte años llevará este gasto incluso por encima de los 40.000 millones de euros.

Los intereses de la deuda para este año se han estimado en 31.400 millones de euros, por lo que el alza en el gasto público por envejecimiento superará incluso en un 30% aproximado los intereses del endeudamiento público. En este coste contribuyen no sólo el incremento de las pensiones, sino también la atención sanitaria y los cuidados de larga duración.

Las recetas

El BCE ofrece tres recetas para frenar el riesgo para las finanzas públicas de un país más viejo. Tres medidas que pueden combinarse y que son potenciar los sistemas privados de pensiones, vincular la edad de jubilación a la esperanza de vida manteniendo la ratio de prestaciones por pensiones y elevar los tipos de cotización, aunque esta medida supondría un mazazo para el colectivo de jóvenes.

El BCE advierte que la solución a este problema no pasa en ningún caso por una reversión de las reformas estructurales emprendidas por los estados. Pero sí recomienda que las emprendidas en el ámbito de las pensiones vengan acompañadas por reformas en el mercado laboral que empujen a una mayor participación de los trabajadores de mayor edad.

El BCE comenta que el envejecimiento va a tener un coste diferente en los distintos estados, con proyecciones comprendidas entre el 12,9% de Luxemburgo hasta los 6,4 puntos de Grecia. En todo caso, la autoridad monetaria europea lanza una advertencia clara, “los países que ya presentan niveles de deuda pública elevados, en particular, han de protegerse frente a los próximos desafíos demográficos. Para contener las posibles presiones sobre el gasto procedentes de los sistemas de seguridad social, los países deberían acometer reformas adicionales en caso de que no constituyan colchones fiscales, mientras que se deberían evitar reversiones en las reformas”.

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