OPINIÓN

Gracias, Mariano

La culpa del desastre del PP no la tiene Vox sino su propia inope­rancia

Rajoy intenta frenar un posible estallido
Rajoy y la divertida Soraya. Otros tiempos.

Gracias Rajoy, por haber dado el primer em­pujón a una bola de nieve que du­rante los úl­timos 15 años no ha hecho más que au­mentar de vo­lumen de­vo­rando todo el ta­lento que se ponía a su al­cance. Gracias Mariano, por im­pedir la pa­ra­li­za­ción de una mons­truosa acu­mu­la­ción de de­tritus po­lí­tico en ver­ti­gi­noso des­censo hasta re­ventar en la puerta de Génova 13, mien­tras leías plá­ci­da­mente la prensa de­por­tiva arre­lla­nado en tu bu­taca. Gracias Mariano, por legar a tus he­re­deros po­pu­lares las fór­mulas y en­señanzas para ob­tener el peor re­sul­tado de la his­toria del par­tido desde 1979, in­cluida la ex­tinta Alianza Popular.

Gracias a tu inacción durante tu presidencia, la derecha moderada y liberal ha dado un salto hacia atrás de casi 40 años. Como el Rajoy y el PP no ha sido capaz de convencer a sus votantes tradicionales de que les permita gobernar el país, se ha vengado deprimiéndoles a todos. Su mercancía ya no es la esperanza sino el pesimismo. Lo que le depara el futuro inmediato puede ser aún peor que lo vivido en la noche del 28 de abril.

Pablo Casado es el primer presidente del PP al que no se conoce dedicación alguna fuera de la política, ni experiencia previa de Gobierno. Ahijado de Rajoy, es fruto de los viveros de apparatchiks creados por todos los partidos y dedicados a darse culto a si mismos. Casado ha demostrado tener cualidades. Líder joven con posibilidades y atractivo, pero sobradamente inocente. Rodeado de aprendices de brujo que creen que el ejercicio de la dirección política es como tener un Scaletrix o jugar al Stratego cada fin de semana. Los resultados están ahí

Los Casado boys han perpetuado la política excluyente que vieron ejecutar a sus mayores. Han expulsado de las listas la experiencia de los que sabían, para refugiarse en el adanismo de sus colegas de maitines totalmente ignotos.

¿Quién conoce a los personajes que salen acompañándole en las noches electorales? Únicamente nos suena Maroto que, de veleta tontuna, se ha quedado hasta sin escaño. Ese prohombre que pasó de querer legislar vientres de alquiler en un congreso popular a oponerse al aborto en poco menos de dos años, por exigencias del guión del superviviente.

Casado, como ya atisbó Mariano, ha preferido al tuitero bobalicón que al fajado analista político experimentado por años de batallas en gobierno y oposición.

Hijo político de Aznar, Casado ha puesto la nalga donde se ha castigado la gestión de un nefasto Rajoy, la corrupción sobreactuada del PP y la soberbia de pensar que Vox y Ciudadanos eran unos muertos de hambre. Echar la culpa al votante por apoyar a Vox es tan estúpido como despreciar al cliente de un comercio que después de muchos años de fidelidad demostrada descubre que le han estado timando sistemáticamente aprovechándose de su lealtad para metérsela doblada. Nada más hay que ver el papelón de Suárez hijo o de Andrea Levy, por ejemplo.

Analizar resultados electorales puede ser más tedioso que placentero, pero en este caso, sin duda, el sentimiento que provoca es de pesimismo, porque el peor resultado de la historia del Partido Popular empezó a fraguarse con Mariano Rajoy y su política de tierra quemada resumida en una frase: después de mi, el diluvio. Viva Napoleón!!!

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