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Banco Santander, pasos a seguir

Ana Botín, Banco Santander
Ana Botín, Banco Santander

Los ope­ra­dores si­guen con es­pe­cial aten­ción cada paso del Santander, la mayor en­tidad es­pañola por ac­tivos y ca­pi­ta­li­za­ción, pen­diente de que re­cu­pere otra vez su papel de lo­co­mo­tora del mer­cado tras un año de fuerte ines­ta­bi­li­dad. Un pro­ta­go­nismo que se debe ver con­fir­mado por los pró­ximos re­sul­tados tri­mes­trales pre­vis­tos, cuya pre­sen­ta­ción está pre­vista para final de mes. Mientras tanto, los ope­ra­dores con­ti­núan re­co­giendo po­si­ti­va­mente cual­quiera de las me­didas adop­tadas por el grupo para im­pulsar su ne­go­cio.

Una de las últimas ha sido la firma de un memorando de entendimiento con Credit Agricole para combinar sus filiales de depositaría y custodia. El objetivo de la operación es fusionar Santander Security Services, S3 con Caceis, propiedad de la entidad francesa, lo cual le reportará según sus estimaciones una plusvalía de aproximadamente 700 millones de euros.

Dicha transacción tendría un impacto positivo de tres puntos básicos en el ratio de capital CET1 de Santander, al tiempo que abriría las puesta al grupo a nuevos mercados en esta actividad. Caceis está presente Francia, Alemania, Bélgica, Canadá, Hong Kong, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Suiza y el Reino Unido, mientras que S3 opera en España, Brasil, Colombia y México.

En concreto, Santander aportaría el 100% de S3 en España y el 49,99% en Latinoamérica, a cambio de una participación del 30,5% en Caceis. El negocio de S3 en Latinoamérica quedaría bajo el control conjunto de Caceis y Santander. Todo queda condicionado a las consultas con los órganos de representación de los trabajadores de Credit Agricole y de Caceis. Si se llega a un acuerdo final, se espera su implementación en 2019.

En los últimos días, la acción ha superado además una importante barrera técnica sobre los 4,5 euros y ahora tendría el camino despejado hacia los 5 euros, lo cual supondría una subida adicional de más del 10% a las ganancias del 17% acumuladas este año. Ahora solo tiene una pequeña zona de congestión intermedia que no debería frenar durante mucho tiempo la nueva fase alcista del valor y menos si los resultados vienen a confirmar las buenas previsiones apuntadas.


Segunda pieza

El dólar frena al oro... de momento

El portazo de la Reserva Federal a nuevas subidas en sus tipos de interés de referencia para este año ha sembrado ciertas dudas entre los operadores. Temen que la entidad esté observando signos de una ralentización económica superior a la prevista por el consenso del mercado. Y lo que en un principio podría ser beneficioso para la renta variable, así se está dejando sentir en el corto plazo, también puede generar incertidumbre en los próximos meses sobre la capacidad de las empresas de mantener el crecimiento en sus resultados.

Esta preocupación podría generar un giro de las inversiones hacia activos refugio. Si se confirma la ralentización no sería extraño un intenso trasvase de posiciones desde la renta variable hacia valores más estables, donde el oro tiene ventajas notables. Entre ellas su bajo precio actual tras un largo período de estancamiento. Las desacelraciones económicas, recuerdan los especialistas en metales, siempre han traído como consecuencia la subida de los precios del oro en la medida que los inversores buscan protegerse de posibles pérdidas.

De este modo, es de esperar que los inversores más conservadores redoblen su apuesta por el oro en los próximos meses si continúa creciendo las expectativas de frenazo económico. La diversificación de la cartera con metales preciosos permite reducir riesgos y mejorar la rentabilidad.

Bajo esta premisa, la demanda se está recuperando así en lugares como China, donde la inflación está provocando un incremento de las compras del metal amarillo, históricamente seguro. Este comportamiento se está empezando a replicar en otras áreas como la India y Países Árabes, generando una fuerte tensión en la oferta ante la falta de descubrimientos de yacimientos importantes. Por tanto, advierten los expertos, los precios podrían no mantenerse bajos durante mucho tiempo.

De momento, sin embargo, la cotización se muestra bastante estable, con un moderado descenso de poco más del 3% en los últimos 12 meses, situándose por debajo de los 1.300 dólares la onza. Niveles desde donde los expertos esperan se produzca un importante rebote, contenido por ahora por la mayor fortaleza del dólar -pese a la congelación de tipos en EEUU con el que tiene una especial correlación- y a expensas de comprobar cómo acaba resolviéndose la historia de nunca acabar del Brexit.

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