Confirma la teoría de mu­chos ana­listas de que es mala idea in­te­grar dos en­ti­dades con pro­blemas

La ruptura entre Deutsche Bank y Commerzbank enfría las fusiones bancarias

Las bajas va­lo­ra­ciones del sector di­fi­cultan ex­tra­or­di­na­ria­mente los pro­cesos de con­so­li­da­ción

Commenzerbank
Commenzerbank

El pa­sado 12 de marzo, Deutsche Bank y Commerzbank dieron ofi­cia­lidad a las ne­go­cia­ciones de cara a una even­tual fu­sión. Apenas un mes y medio des­pués, las con­ver­sa­ciones han sal­tado por los aires con un diag­nós­tico de­vas­ta­dor: no sa­lían las cuentas del ajuste de es­truc­tura ne­ce­sa­rio, la pér­dida po­ten­cial de in­gresos por parte de los clientes que ahora com­parten los dos bancos era inasu­mible y el es­fuerzo que se iba a pedir a los ac­cio­nistas para sacar ade­lante la ope­ra­ción era enorme.

Las cotizaciones de ambos bancos han emitido signos de debilidad tras el anuncio del fin de las negociaciones, pero la sangre no ha llegado ni mucho menos al río. El mercado ya descontaba las enormes trabas a las que se enfrentaba la posible fusión desde todos los puntos de vista, y que se reflejaban también en las opiniones de varias instituciones germanas y, 'sotto voce', también en las posturas de buena parte de los equipos directivos de ambas entidades.

"Lo que ha quedado claro es que las fusiones entre dos entidades con problemas no son una buena idea. Las operaciones para resolver situaciones tan adversas como las que sufren Deutsche Bank y Commerzbank sólo pueden suponer más sufrimientos para los accionistas", señalan fuentes del sector, que recuerdan que desde que se anunciaron las negociaciones Deutsche era el peor banco entre los grandes de la banca europea. El mercado ya había dado su veredicto.

A pesar de las fuertes caídas acumuladas en los últimos trimestres (sólo en 2018 perdió alrededor del 60% de su valor), las recomendaciones de venta de los analistas sobre el primer banco alemán se habían disparado por encima del 50%, en un entorno de enorme preocupación porque el mercado está esperando una rebaja cercana al 20% de los ingresos por trading de la entidad. Los resultados que se publican este viernes dirán hasta qué punto estaban justificadas las prevenciones.

"A ver quién es el valiente de plantear una gran fusión ahora. Si una gran operación entre dos bancos de la misma nacionalidad apoyada por el Estado germano es imposible de ejecutar ahora, parece difícil que con los tipos al 0% en la zona euro durante mucho tiempo aún puedan salir las cuentas de otras posibles integraciones.¿Por qué? La razón es que ninguna otra entidad va a querer aceptar ningún tipo de acuerdo con las valoraciones actuales en bolsa", señalan fuentes financieras.

La realidad es que los accionistas de los bancos ha sufrido mucho en los últimos años. Han tenido que aceptar ampliaciones de capital dilutivas y han visto como las cotizaciones se han desplomado hasta niveles que en muchos casos han llevado la relación entre precio y valor contable por debajo de las 0,5 veces. Nuevas fusiones en las actuales condiciones de mercado exigirían nuevos sacrificios a unos accionistas que ya no están por la labor.

Mientras que el proceso de integración de Liberbank y Unicaja se demora en el tiempo poniendo de manifiesto las discrepancias sobre el peso de cada una de las entidades en el nuevo grupo, aún parece más difícil la posibilidad de operaciones entre bancos de distintas entidades europeas. Unicredit, ING, y en menor medida BNP y Santander, han sonado como posibles candidatos para intentar el asalto sobre Commerzbank si Deutsche Bank se quedara, como efectivamente ha sido, fuera.

"El problema es que Commerzbank vale menos de 10.000 millones de euros y que el Estado alemán tiene un 15% del capital. Es muy difícil imaginar que estén dispuestos a aceptar una operación transnacional sin exigir una prima muy relevante que exiga un gran esfuerzo a los compradores. No va a haber regalos. De cara a los accionistas, para los bancos con problemas será mejor seguir reestructurando y ganar tiempo que ser vendidos a cualquier precio", señala un analista del sector.

Con una problema de rentabilidad de grandes dimensiones, resulta difícil visualizar fusiones a corto y medio plazo en un entorno cada vez más complejo para el sector, que según las estimaciones de los analistas no empezará a disfrutar de las primeras subidas de tipos en Europa hasta bien entrado el año 2020. A priori, el fracaso de las negociaciones entre los dos grandes bancos alemanes rebaja el potencial de operaciones corporativas que algunos analistas vaticinaban ante la extensión del plazo de tipos bajos.

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