Monitor de Consumo Bancario

Bankinter ha sido con­de­nado a in­dem­nizar a un cliente al que co­locó el pro­ducto

Golpe judicial a los swaps hipotecarios

El banco ha­bría co­me­tido una pre­sunta ne­gli­gencia en la co­mer­cia­li­za­ción de la per­muta

Bankinter
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¿Recuerdan los swaps hi­po­te­ca­rios? Este com­ple­jí­simo pro­ducto fi­nan­ciero se in­cor­poró muy pronto al glo­sario de neo­lo­gismos aso­ciados a la barra libre hi­po­te­caria du­rante la crisis eco­nó­mica. El Juzgado de Primera Instancia nú­mero 84 de Madrid ha vuelto a po­nerlos de ac­tua­lidad al con­denar a Bankinter a in­dem­nizar a un cliente por co­meter una pre­sunta ne­gli­gencia en su co­mer­cia­li­za­ción.

Según ha anunciado la asociación de consumidores Asufin en un comunicado, el Swap se colocó en 2006, en momentos de máximos históricos del Euribor, pero cuando todos los indicadores apuntaban a un final de ciclo. Pese a ello, el hipotecado (asociado de Asufin) no fue advertido. Un galimatías financiero vendido a 'dummies'

Según el diccionario de términos financieros del BBVA, un swap es un contrato en los que dos partes se ponen de acuerdo para intercambiar los beneficios de un instrumento A propiedad de la primera parte por los beneficios de B, propiedad de la segunda parte. Los ‘swaps’ pueden ser de muchos tipos, estando a veces referenciados a tipos de interés.

Durante los años de la burbuja financiera, este tipo de derivados financieros se comercializó de forma masiva a hipotecados con la fachada de un seguro contra posibles alzas de los tipos de interés. Sin embargo, para los pequeños y medianos patrimonios no suele ser práctico invertir en swaps, ya que se trata de productos de alto riesgo y, por otro lado, las cantidades mínimas exigidas se salen de lo que se puede permitir invertir un patrimonio pequeño o medio.

En su fallo, el juzgado madrileño subraya que el cliente de Bankinter es un inversor minorista que carece de experiencia y conocimientos en inversión, por lo que el producto, altamente arriesgado, no es apto para él.

A pesar del bajo perfil del demandante, Bankinter le ofreció el producto como un seguro frente a subidas de Euribor y lo recomendó, presuntamente ocultando información esencial. La entidad se defiende argumentando que el cliente es un empresario y no un consumidor. Del mismo modo, sostiene que el contrato finalizó en enero de 2011, por lo que habría quedado válidamente confirmado.

Negligencia en el deber de información

La juez desestima que el afectado tenga la condición de “profesional” ante la falta de demostración. En cuanto a la acción por negligencia, el fallo alude a la jurisprudencia, que respalda la exigencia de un riguroso deber de información al cliente por parte de las entidades de servicios de inversión. Su incumplimiento, añade, podría dar lugar a la anulabilidad del contrato por error vicio en el consentimiento, “o a una acción de indemnización por incumplimiento contractual”, por incorrecto asesoramiento.

“En consecuencia, conforme a esta jurisprudencia, cabe ejercitar una acción de indemnización de daños y perjuicios”, añade el fallo. Bankinter, según la interpretación de la magistrada, no ha acreditado convenientemente el cumplimiento de todas las obligaciones de información que legalmente le correspondían. A su vez, no se ha probado que el consumidor tuviera conocimiento ni experiencia en permutas financieras de tipos de interés.

Bankinter ha sido declarado negligente en el cumplimiento de sus obligaciones de diligencia, lealtad e información en la venta del Swap, por lo que el juzgado le condena a indemnizar al cliente por daños y perjuicios, cuya cuantía se estima en 9.606,65 euros. Los intereses se abonarán a partir de la fecha de la sentencia.

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