Los ‘profit war­nings’ y la so­bre­ca­pa­cidad en vuelos las­tran las as­pi­ra­ciones

Las aerolíneas se convierten en víctimas de su propia guerra de precios

IAG es la que mejor está ges­tio­nando los costes en este es­ce­nario

Tripulación de Iberia
Tripulación de Iberia

El mundo de las ae­ro­lí­neas ha en­trado en un pro­ceso bas­tante agudo que com­pro­mete sus nú­meros es­ti­pu­lados para el pre­sente ejer­ci­cio. Solo basta ver la re­vi­sión de be­ne­fi­cios a la baja de mu­chas de las com­pañías más im­por­tantes del sec­tor, de­bido a va­rios fac­tores como la subida del precio del pe­tró­leo, el ex­ceso de ca­pa­cidad en los vuelos eu­ro­peos o la in­cer­ti­dumbre del Brexit. Con este es­quema, pre­ci­sa­mente, IAG es la que está sa­liendo mejor pa­rada.

Hay un mar de incertidumbres que está azotando a grupos como Lufthansa, easyJet y Ryanair, que en el comienzo de ejercicio han apostado por una guerra de precios para captar un mayor volumen de clientes y están empezando a ser víctimas de esa política estrategia. La respuesta a todo esto ha sido una batería de ‘profit warning’.

La aerolínea más importante alemana, se unía a la lista de compañías de la industria aeronáutica que revisaban a la baja sus estimaciones de resultados, como respuesta al rally alcista del precio del crudo, pero también por la sobrecapacidad de plazas de avión en los vuelos de Europa. Un exceso de demanda que llega por la apuesta por una mayor competitividad de estas firmas.

Eso le lleva a Lufthansa a perder 336 millones de euros a nivel operativo entre los meses de enero y marzo. Además, sus resultados se ven penalizados por la subida de 202 millones de euros del precio del combustible y el abaratamiento del precio de los billetes. Se trata de un proceso que ha tenido repercusión también en sus filiales.

A esto hay que sumarle que easyJet explicara que en su primer trimestre obtuviera unas pérdidas antes de impuestos de 275 millones de libras, unos 318 millones de euros, en comparación con las pérdidas de 68 millones de libras del pasado ejercicio. Esta situación tiene que ver con el aumento de sus costes en un 19%, también por el incremento del combustible, o la inversión en aviones y tripulaciones de reserva para blindarse frente a la incertidumbre macroeconómica y al impacto del Brexit.

En este sentido, la guerra de precios también le ha jugado en contra. La reducción del precio de sus billetes ha llevado a un exceso de capacidad de cara a la temporada veraniega que, muy probablemente tal y como describe la compañía, pueda asumir. De ahí a que su estrategia haya jugado en su propia contra.

Igualmente, a principios de año Ryanair redujo entre 1.000 millones y 1.100 millones de euros sus beneficios para el año fiscal, que concluye en marzo. Este hachazo a sus previsiones supone un 20% menos que los números que preveía hasta el pasado octubre. El ‘profit warning’ llegaba, al igual que pasa con sus competidores, de la mano de la caída del 7% en las tarifas de los billetes en el segundo semestre del año por una mayor oferta de asientos en el sector de las aerolíneas.

IAG, la más beneficiada

A pesar del escenario del mercado de tarifas más bajas y costes altos en 2018, IAG ha continuado superando a sus comparables. El resultado operativo del ejercicio 2018 subió un 9,5% en términos anuales hasta los 3.200 millones de euros a diferencia del aumento del 6,7% de media.

Los expertos de Alphavalue destacan que la aerolínea hispano-inglesa fue la única del sector que “reportó un margen operativo el ejercicio pasado más alto que en 2017, principalmente gracias una buena gestión de costes”. Continuó beneficiándose de las sinergias de las aerolíneas combinadas. Algo que hace que se sitúe en un momento más positivo, comparativamente.

La incierta situación económica posterior al Brexit y el poder adquisitivo de los viajeros del Reino Unido han llevado a las aerolíneas a adoptar una postura muy cautelosa sobre los costes. Estos expertos señalan que si IAG es transparente con el propósito de controlar los derechos de vuelo, “entonces no habrá problema con que el Brexit cree un nuevo contexto”.

Artículos relacionados