Reclama una nueva re­gu­la­ción que re­duzca los plazos para cons­truir nuevas redes

Sevilla da por hecho que seguirá en Red Eléctrica tras el 28-A

Sánchez le ha dado todo su apoyo en la compra de Hispasat para for­ta­lecer la eléc­trica

Jordi Sevilla, presidente de REE
Jordi Sevilla, presidente de REE

Jordi Sevilla ha co­men­zado a po­si­cio­narse ante el pro­ceso de Transición Energética que el nuevo Gobierno que salga de las elec­ciones del 28 de abril de­berá afron­tar. En un in­forme de 51 pá­gi­nas, con­si­dera que REE es “clave” y un “referente” para los cam­bios ener­gé­ticos que se ave­ci­nan. Precisamente, el Gobierno acaba de au­to­rizar en el úl­timo Consejo de Ministros la compra de Hispasat a Abertis. Todo un es­pal­da­razo de Pedro Sánchez a su amigo Jordi Sevilla, má­ximo eje­cu­tivo de REE.

El objetivo del ex ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, al llegar a la presidencia de Red Eléctrica de España era digitalizar la empresa para afrontar el nuevo plan energético. Pedro Sánchez se lo ha puesto en bandeja antes de que las urnas electorales se pronuncien. Con Hispasat y el operador de servicios gubernamentales por satélite Hisdesat, el máximo ejecutivo de la red de alta tensión tiene en sus manos uno de los grupos energéticos y de telecomunicaciones más importantes de Europa.

REE es una pieza clave como transportista único y operador de la red de transporte TSO. Junto con el Gobierno, y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, Red Eléctrica es el tercer eslabón de la cadena de cambios que se van producir en el sistema energético actual.

La compra de Hispasat por parte de REE a Abertis es una operación que forma parte del nuevo conglomerado energético y de telecomunicaciones que Pedro Sánchez ha querido crear. Hispasat no solo refuerza el peso del Estado en Red Eléctrica -a través de la SEPI controla un 20% y un 7,4% en la firma de satélites-, sino que también se forma un holding que gestionará la red de transporte de alta tensión y la segunda mayor red de fibra óptica del país.

El máximo ejecutivo de Red Eléctrica quiere por ello situar a la compañía en el principal brazo ejecutor de lo que será el mayor reto energético de la presente década ante las exigencias de Bruselas para afrontar el cambio climático. Y es que, la apuesta por las energías renovables modificará los parámetros que afectan a las dos funciones exclusivas que tiene la compañía: el transporte de energía de alta tensión y la operación del sistema eléctrico.

Modificar el mallado de la red

El cambio que se producirá a medio y largo plazo en el cierre de las centrales de carbón nacional y de los siete grupos nucleares obligará a modificar gran parte de la gestión de los 44.000 kilómetros que hay en España de alta tensión. Las nuevas redes tendrán que gestionar la incorporación al sistema de los nuevos megavatios renovables. Toda una revolución energética que obligará a acometer unas inversiones globales de 236.000 millones de euros

El nuevo plan estratégico que la compañía aprobó en febrero pasado va precisamente dirigido hacia ese camino. La compañía prevé invertir unos 3.000 millones de euros. Ahora bien, Sevilla ha comenzado a exponer sus necesidades y peticiones de cara al nuevo Gobierno.

El máximo ejecutivo de Red Eléctrica sabe que, si gana el PSOE y sigue en el Gobierno Pedro Sánchez, continuará al frente de la compañía. La situación cambiaría si ganase la derecha. En el documento que la compañía ha elaborado bajo el título “Red Eléctrica y la integración de renovables”, se reivindica el desarrollo de una “red robusta, flexible y fiable, que permita conectar la nueva generación renovable y transportar su producción desde donde el recurso está disponible hasta el cliente final”.

Un sistema más ágil

El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) señala que alcanzar los objetivos planteados requerirá unas inversiones en redes y electrificación por valor de 41.846 millones de euros, lo que equivale al 18% del total de las inversiones contempladas en el mismo. El informe desvela precisamente que el actual proceso de planificación carece de la flexibilidad suficiente para adaptarse a un entorno cambiante como el que se pretende.

Desde Red Eléctrica, recuerdan que se necesitaría disponer de un procedimiento “más ágil de planificación, que acorte los plazos y que puede contemplar periodos superpuestos, así como procedimientos ágiles de modificación y actualización”.

En la actualidad, el tiempo medio de tramitación de los proyectos de líneas de transporte oscila entre tres y 10 años. A ello hay que añadir, el plazo para el desarrollo del proyecto de entre 6 y 18 meses y el periodo de construcción que puede estar también entre 12 y 14 meses. “Por ello -afirma- resulta absolutamente necesario contemplar medidas en nuestra regulación que permitan acelerar la expansión de la red que requiere la Transición Energética y adoptar aquellas que permitan acortar los plazos”.

En este sentido, la compañía recuerda que, en la legislación reguladora en el ámbito de las telecomunicaciones y del sector ferroviario, se articulan procedimientos especiales para agilizar las autorizaciones administrativas.

Proyectos no maduros

Red Eléctrica advierte igualmente de que existe una gran demanda de proyectos renovables para desarrollar y que algunos de los mismos no están lo suficientemente maduros. “Esto puede dar lugar a la aparición de promotores no finalistas que ven una oportunidad de intermediación mediante la obtención de permisos que posteriormente pueden ser transmitidos a los titulares finales”, subraya. El documento expone también la necesidad de dar señales a los inversores en renovables sobre la recuperación futura de sus inversiones. Una de las opciones que baraja es facilitar los contratos bilaterales de largo plazo, conocidos como PPA (Power Purchase Agreement), que permiten a los consumidores tener visibilidad a largo plazo sobre sus costes energéticos. La compañía insiste en que, de cara a impulsar este tipo de contratos, sería conveniente eliminar las barreras actuales a los contratos bilaterales físicos.

En el informe se reconoce que la fuerte penetración de energías renovables en el mix energético y la previsible evolución tecnológica debería dar lugar a una reducción de los precios de la electricidad, si bien, reconoce que este efecto “no será inmediato”.

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