DESDE EL PARQUET

A Ezentis le falta potencia

La ba­tería de con­tratos en el mer­cado la­ti­noa­me­ri­cano que viene ce­rrando Ezentis en los úl­timos meses ha per­mi­tido un li­gero alivio en su co­ti­za­ción, pero la com­pañía no acaba de des­pegar en Bolsa.

El grupo se ha adjudicado en estas semanas dos grandes contratos. El mayor de ellos ha sido el cerrado con Vivo Brasil, filial de telefónica, para servicios de operación y mantenimiento de fibra óptica con una duración de tres años y un importe de 117 millones de euros.

De este modo, el operador de infraestructuras de telecomunicaciones amplía su zona de actuación con Vivo al añadir la región norte del país, sumando más de 15.300 kilómetros de mantenimiento de fibra óptica en todo el país.

Gracias a este nuevo contrato, Ezentis se posiciona como uno de los principales proveedores de la filial brasileña de Telefónica, capturando buena parte del crecimiento del negocio de telecomunicaciones en Brasil. País donde mantiene contratos de construcción, operación y mantenimiento de las principales empresas del sector como TIM, Vivo, América Móvil y Tower companies.

A ello se suma la reciente renovación del contrato, por dos años, con la eléctrica Enosa en Perú, lo cual es una demostración de la calidad de trabajo de la cotizada española. Enosa es una de las principales empresas de distribución eléctrica de Perú con presencia en el norte. Este contrato viene a reforzar el fuerte posicionamiento de Ezentis Perú con una cartera de 76 millones de euro a cierre del pasado ejercicio.

Este posicionamiento, sin embargo, no acaba de despejar las dudas del mercado sobre la situación financiera del grupo, que cerró 2018 con unas pérdidas de 14,6 millones de euros, más del doble que un año antes debido a los elevados costes de refinanciación, los problemas en Argentina y la reestructuración laboral de algunas de sus filiales para mejorar las sinergias.

Pese a que los ingresos del grupo mejoraron más de un 10% gracias a la mayor suma de contratos, el mercado sigue dándole la espalda al valor mientras no se observe una notable mejoría en sus problemas, sobre todos los derivados de sus costes financieros. Pesa a rebotar un 15% en lo que va de año, la acción continúa inmersa en una preocupante tendencia bajista iniciada hace un año y de la que por el momento no ha logrado salir. Los volúmenes de contratación decreciente, además, no permiten ser demasiado optimistas en este sentido a corto y medio plazo

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