Crespo aún es se­cre­tario del con­sejo de Bankia y Maldonado es­taba li­gado desde el FMI

La defensa de Rato señala como 'traidores' en su caída a sus hombres de confianza

FG (BBVA) no par­ti­cipó en la sa­lida a bolsa para no do­ble­garse ante Elena Salgado

FG se supera en errores.
FG, el gran traidor de Rato.

Tras casi medio año de juicio por la sa­lida a Bolsa de Bankia, en­tidad que tuvo que ser in­ter­ve­nida y na­cio­na­li­zada en 2012, al­gunos ya pre­paran sus ar­gu­mentos para re­dimir sus po­ten­ciales res­pon­sa­bi­li­da­des. La de­fensa de Rodrigo Rato, ex pre­si­dente del grupo, ya apunta como co­la­bo­ra­dores o trai­dores en su caída a hom­bres de su con­fianza, como Miguel Crespo y Luis Maldonado. Además, al­gunas fuentes afirman que FG (BBVA) no par­ti­cipó en la sa­lida a bolsa para no hincar la ro­dilla ante el Gobierno de Rodríguez Zapatero.

El juicio por la salida a bolsa de Bankia se retoma el próximo 22 de abril, en pleno lunes de Pascua tras las vacaciones de Semana Santa. Eso sí, el calvario procesional ha sido previo y las declaraciones de algunos testigos y la constancia en el entorno de la defensa del que fuera el presidente del grupo bancario en ese momento, Rodrigo Rato, ya tienen señalados a dos de los distintos artífices en su caída al frente del grupo que tuvo que ser intervenido.

Los dos sospechosos en el entorno de Rato son dos personas de su máxima confianza, al menos en su momento. Por un lado, Miguel Crespo, secretario general desde abril de 2011 de Bankia y que permanece en el cargo. Además de algunas responsabilidades dentro de ING España, Crespo fue subsecretario de Economía y asesor de cuando Rodrigo Rato fue vicepresidente económico con José María Aznar.

El segundo personaje sobre el que recaen las sospechas es Luis Maldonado, que acompañó como mano derecha a Rato durante su mandato al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y que aterrizó en la Caja Madrid que asumía Rato antes de crear en torno a la entidad madrileña el SIP (o fusión fría) que forjó el Grupo Bankia.

El que fuera jefe de gabinete de Rodrigo Rato, durante su declaración como testigo en el juicio por la salida a bolsa de Bankia, incurrió en algunas contradicciones sobre la relación que mantuvo con el Ministerio de Economía que entonces estaba bajo la responsabilidad de Luis de Guindos, ahora vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE).

Según fuentes conocedoras de las circunstancias que se vivían a primero de mayo de 2012, antes de la dimisión/cese de Rato como presidente, tanto Luis Maldonado como Miguel Crespo habían mantenido continuados contactos con el Ministerio de Economía en los días previos a la nacionalización del grupo, como ratificó en su declaración el propio Luis de Guindos mediante videoconferencia.

"Los dos [Crespo y Maldonado] se reunían desde hacía semanas con el Ministerio de Economía mientras que en Bankia se trabajaba en un plan para poder cumplir los nuevos requisitos regulatorios. El conocido como 'Guindos dos' [el segundo decreto ley del ministro de Economía entonces sobre necesidades de provisiones] nos hizo muchísimo daño", reconocen estas fuentes desde el anonimato.

FG, inflexible

Una de las más esperadas declaraciones en el juicio por la salida de Bankia ha sido la del hasta hace poco presidente del BBVA, Francisco González (FG). Según su versión, su banco se negó a participar en esa operación de colocación porque el valor de Bankia era nulo. Eso sí, casi la totalidad del sector bancario, y de algunos otros sectores, participaron en la misma.

Las mismas fuentes antes citadas contradicen esa versión de un FG que se encuentra en horas bajas por sus encargos de espionaje al excomisario José Miguel Villarejo. "Su participación en la salida a Bolsa de Bankia estaba casi cerrada casi en vísperas de realizarse", afirman dichas fuentes.

Sin embargo, la urgencia de acometer dicha operación, se consideraba casi asunto de Estado para evitar el rescate económico de España. Francisco González se opuso a acatar las órdenes del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que, presuntamente, había movido todas las fichas para descabalgarle de la presidencia del BBVA con la participación de la constructora Sacyr de Luis del Rivero como ariete.

La contestación no se limitó a un simple "no", según las fuentes consultadas, sino que el expresidente de honor del BBVA, aunque en el grupo ya parece que le dan por amortizado, se mostró mucho más categórico ante la que entonces era vicepresidenta económica, Elena Salgado. El de Chantada se negaba a acatar órdenes de nadie, y mucho menos de la señora Salgado.

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